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Teoría

Carga intergeneracional de la deuda pública

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La carga intergeneracional de la deuda pública es la idea de que, cuando un gobierno financia gasto con deuda en vez de impuestos, parte del costo pasa a personas que no participaron en esa decisión. Muchas aún no votan y otras ni siquiera han nacido. El Estado gasta hoy y los contribuyentes de mañana pagan los intereses o el capital, o heredan menos espacio para gastar.

En lo formal, el fisco tiene una restricción presupuestaria intertemporal. El valor presente de los impuestos futuros debe cubrir el valor presente del gasto futuro más la deuda que ya existe. Cada peso de déficit de hoy obliga, en algún momento, a recaudar más, gastar menos o inflar. La pregunta de la teoría es quién soporta ese ajuste, y la respuesta ha sido discutida durante décadas.

La visión de que "nos la debemos a nosotros mismos". Abba Lerner (1948) sostuvo que una deuda interna no empobrece a la nación en su conjunto. Los bonos que unos pagan con impuestos los cobran otros como acreedores, así que la deuda redistribuye dentro de cada generación pero no traslada la carga a la siguiente. Esta postura vale menos cuando la deuda está en manos de extranjeros.

La réplica de Buchanan. James Buchanan (1958) respondió que la carga sí recae en el futuro. Quien compra un bono hoy lo hace voluntariamente y no pierde nada, mientras que el contribuyente futuro está obligado a pagar impuestos para servir esa deuda. Desde la mirada del individuo, el costo real llega después.

El canal del capital. Franco Modigliani (1961) y Peter Diamond (1965) agregaron un mecanismo macroeconómico. Si el ahorro privado se va a comprar bonos del gobierno en vez de financiar inversión, la economía acumula menos capital. Las generaciones futuras heredan un país con menos máquinas, infraestructura y productividad, y por lo tanto con salarios más bajos. Es el efecto crowding out (desplazamiento) llevado al largo plazo.

La equivalencia ricardiana. Robert Barro (1974) planteó un contrapunto. Si las familias se preocupan por sus descendientes y anticipan los impuestos futuros, ahorran más hoy para dejarles herencias que los cubran. En ese caso da lo mismo financiar con deuda o con impuestos, y no hay carga intergeneracional neta. Los supuestos son exigentes: horizonte infinito vía herencias, mercados de crédito perfectos e impuestos no distorsionantes. Por eso la mayoría de los economistas lo usa como punto de referencia teórico y no como descripción de la realidad.

El papel de r frente a g. Olivier Blanchard (2019) recordó un matiz clave. Si la tasa de interés de la deuda (r) es menor que la tasa de crecimiento de la economía (g), la deuda como proporción del PIB tiende a diluirse sola, y el costo fiscal para las generaciones futuras puede ser bajo o incluso nulo. Si r supera a g, la deuda crece más rápido que la capacidad de pagarla, y la carga se vuelve real y acumulativa.

Hay que matizar algo. Un Estado rara vez "paga" su deuda en el sentido de dejarla en cero: la va refinanciando con bonos nuevos a medida que vencen. Lo que importa para la sostenibilidad no es el monto absoluto. Importa la razón deuda/PIB y el costo de los intereses, que compite con otros gastos (salud, educación, pensiones) en cada presupuesto futuro.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 7 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-07]), en la discusión sobre el déficit fiscal, Willy Díaz lo dijo con un ejemplo directo: "la nieta que acaba de nacer del señor Aria hace dos días ya está endeudada".

El argumento del panel siguió la línea de Buchanan. El déficit se financia con deuda pública, y esa deuda la pagarán con sus impuestos las generaciones que vienen. Díaz contrastó la deuda privada, que se extingue cuando el deudor paga o desaparece, con la deuda fiscal, que no se extingue porque el Estado la va renovando y la traspasa. De ahí sacó una conclusión cívica: el ciudadano común debería seguir de cerca la discusión presupuestaria, porque se está decidiendo sobre ingresos que todavía no ganan sus hijos y nietos.

Que la deuda pública "no se extingue" coincide con la teoría en lo esencial. Como se dijo arriba, el refinanciamiento permanente es la norma, y por eso lo relevante es la trayectoria de la deuda respecto del tamaño de la economía y de su costo financiero.

Relación con otros conceptos

El concepto se apoya en la restricción presupuestaria intertemporal del gobierno y en la sostenibilidad fiscal, que se juzga por la dinámica de la razón deuda/PIB y por el balance primario necesario para estabilizarla. Se cruza con el efecto desplazamiento (crowding out), que es el canal por el que la deuda reduce el capital heredado, y con la equivalencia ricardiana, que es su negación teórica bajo supuestos estrictos.

La contabilidad generacional de Auerbach, Gokhale y Kotlikoff (1991) intenta medir la carga directamente. Estima cuántos impuestos netos de transferencias pagará en valor presente cada cohorte bajo la política vigente. En Chile, la discusión se ordena en torno a la regla de balance estructural (vigente desde 2001), la Ley de Responsabilidad Fiscal (Ley 20.128, de 2006) y el Consejo Fiscal Autónomo (Ley 21.148, de 2019). Estas instituciones buscan precisamente que el gasto de hoy no comprometa en exceso a los contribuyentes de mañana.

Fuentes y lecturas

  • Lerner, A. P. (1948), "The Burden of the National Debt", en Income, Employment and Public Policy: Essays in Honor of Alvin H. Hansen, W. W. Norton.
  • Buchanan, J. M. (1958), Public Principles of Public Debt: A Defense and Restatement, Richard D. Irwin.
  • Diamond, P. A. (1965), "National Debt in a Neoclassical Growth Model", American Economic Review, 55(5).
  • Barro, R. J. (1974), "Are Government Bonds Net Wealth?", Journal of Political Economy, 82(6). https://doi.org/10.1086/260266
  • Blanchard, O. (2019), "Public Debt and Low Interest Rates", American Economic Review, 109(4).

Apariciones