Teoría
Shock de oferta monetaria
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Qué es
Un shock de oferta monetaria es una variación abrupta e inesperada en la cantidad de dinero en circulación que no responde a un cambio equivalente en la demanda por saldos reales. La forma más simple de verlo es a través de la ecuación cuantitativa del dinero, MV = PY, formalizada por Irving Fisher y retomada por Milton Friedman como base del monetarismo (Friedman, 1956): si la velocidad de circulación (V) y el producto real (Y) se mantienen relativamente estables, un aumento de la masa monetaria (M) se traduce, en el largo plazo, en un aumento proporcional del nivel de precios (P). Esa es la llamada neutralidad del dinero: emitir más billetes no crea más riqueza real, solo la reetiqueta en una unidad de cuenta que vale menos.
El problema aparece cuando la emisión deja de ser un ajuste ordenado y se vuelve la forma habitual de financiar el déficit fiscal. Phillip Cagan (1956) estudió justamente ese régimen extremo —la hiperinflación— y mostró que, cuando el público empieza a anticipar que el Banco Central seguirá emitiendo, la demanda por dinero cae más rápido que la oferta crece: la gente se deshace de la moneda local apenas la recibe, lo que acelera aún más la pérdida de valor. Es un mecanismo que se retroalimenta: el shock monetario no es un evento aislado, sino una expectativa que se instala.
En el tipo de cambio, el efecto de un shock monetario no siempre es proporcional ni inmediato. Rudiger Dornbusch (1976) mostró que, si los precios de bienes son "pegajosos" (se ajustan lento) mientras los mercados de activos financieros se ajustan al instante, una expansión monetaria puede hacer que el tipo de cambio nominal se deprecie MÁS de lo que dictaría el nuevo equilibrio de largo plazo, para luego corregir —el llamado "overshooting". Con el tiempo, sin embargo, la paridad de poder de compra actúa como ancla: la depreciación acumulada de una moneda tiende a converger con el diferencial de inflación acumulado entre dos países, que a su vez es reflejo de cuánto más rápido creció su oferta monetaria relativa a su producto.
Conviene distinguir el shock de oferta monetaria de otros tipos de shock macroeconómico que mueven el tipo de cambio real por vías distintas: un shock de productividad (una economía que produce más por trabajador sin inflar su moneda) o un shock de términos de intercambio (el precio relativo de lo que un país exporta versus lo que importa). Los tres pueden mover el tipo de cambio nominal en la misma dirección, pero solo el monetario opera por el lado de la cantidad de dinero, no por el lado real de la economía.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 28 de septiembre de 2026 (btm-2026-09-28), dedicado a explicar qué mueve el tipo de cambio en el largo plazo comparando Chile, Argentina y Brasil, el panel usó el shock de oferta monetaria como la explicación central de por qué el peso argentino se depreció muchísimo más que el chileno o el real brasileño desde 1998: mientras el peso chileno apenas se duplicó frente al dólar en casi tres décadas, el peso argentino se multiplicó por mil y el real brasileño por cinco o seis veces. Manuel Bengolea lo resumió así: "Chile es el único país que en ese contexto solo ha duplicado porque Argentina multiplicó por mil Brasil multiplicó por cinco y medio". El programa fue cuidadoso en separar las tres causas que pueden explicar esa brecha —emisión descontrolada (shock monetario, el caso argentino), diferencias de productividad (Chile superó a Brasil pese a ganancias similares en términos de intercambio) y shocks de términos de intercambio (Chile, especialmente castigado por depender del petróleo importado)— en vez de atribuir toda la divergencia cambiaria a una sola fuerza.
Relación con otros conceptos
El shock de oferta monetaria es la otra cara de la neutralidad del dinero y de la teoría cuantitativa del dinero: si el dinero fuera perfectamente neutral y anticipado, un shock monetario solo movería precios nominales, nunca el producto real. Se relaciona directamente con la hiperinflación, que es el caso límite en que el shock monetario se retroalimenta con las expectativas del público. También es uno de los tres grandes determinantes del tipo de cambio de largo plazo, junto al shock de productividad y al shock de términos de intercambio, y su traspaso al tipo de cambio nominal está mediado por la paridad de poder de compra. En el corto plazo, su efecto sobre el tipo de cambio puede verse amplificado por la rigidez de precios, tal como describe el modelo de overshooting cambiario.
Fuentes y lecturas
- Friedman, M. (1956), "The Quantity Theory of Money: A Restatement", en Studies in the Quantity Theory of Money, University of Chicago Press.
- Cagan, P. (1956), "The Monetary Dynamics of Hyperinflation", en Studies in the Quantity Theory of Money, University of Chicago Press.
- Dornbusch, R. (1976), "Expectations and Exchange Rate Dynamics", Journal of Political Economy, 84(6), pp. 1161-1176.
- Obstfeld, M. y Rogoff, K. (1996), Foundations of International Macroeconomics, MIT Press.
- Mankiw, N.G., Macroeconomics, Worth Publishers (capítulo sobre crecimiento monetario e inflación).