Teoría
Asimetría del error de pronóstico según la fase del ciclo
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Qué es
Todo pronóstico económico se juzga por su error: la distancia entre lo proyectado y lo que finalmente ocurrió. La costumbre es resumir ese error en una sola cifra —el promedio, o el error absoluto medio— y tratarla como una propiedad estable de quien proyecta. La asimetría del error según la fase del ciclo dice que esa cifra única esconde justamente lo que importa: el error no se reparte parejo en el tiempo. Se concentra en momentos específicos del ciclo y, en esos momentos, es varias veces mayor que su propio promedio.
El hallazgo es viejo y bien documentado. Zarnowitz (1992), que dedicó décadas a medir la precisión de los pronosticadores estadounidenses contra los ciclos fechados por el NBER, mostró que los errores no aparecen dispersos al azar: se acumulan en los puntos de giro, cuando la economía cambia de dirección. En los tramos largos y tranquilos de una expansión, proyectar es casi trivial —el año que viene se parece a este—, y las cifras de precisión que se publican están dominadas por esos años fáciles.
El mecanismo es menos misterioso de lo que parece. Una proyección de crecimiento es, en la práctica, un promedio ponderado entre dos cosas: el crecimiento tendencial de la economía y la señal que traen los datos recientes. Ese anclaje a la tendencia es una virtud estadística —evita reaccionar a ruido—, pero tiene una consecuencia mecánica: el error esperado es aproximadamente proporcional a cuán lejos de la tendencia terminó el año. Cualquier año excepcional produce un error grande, y el signo de ese error es predecible después del hecho: la proyección se quedará corta en la dirección del movimiento. No es incompetencia; es el precio de no sobrerreaccionar.
La literatura internacional documentó primero la mitad pesimista de esta asimetría. Loungani y coautores mostraron sobre decenas de países que las recesiones casi nunca se anticipan: en la enorme mayoría de los casos, el consenso de proyecciones todavía marcaba crecimiento positivo el año en que la economía se contrajo (An, Jalles y Loungani, 2018). Pero la asimetría no es del signo, es de la amplitud: los rebotes violentos se pierden con la misma sistematicidad que las caídas.
Hay una segunda capa, sobre cómo se corrige el error. Nordhaus (1987) formuló el criterio de eficiencia que hoy es estándar: si una proyección incorpora toda la información disponible, sus revisiones sucesivas deberían ser impredecibles entre sí. Una escalera de correcciones en la misma dirección —arriba, arriba, arriba— es la firma de un pronóstico que incorpora la novedad de a poco. También puede ser, simplemente, información que fue llegando en ese orden; distinguir ambas cosas es un test empírico, no una lectura a ojo.
Y una tercera, más incómoda: bajo una función de pérdida asimétrica, en que equivocarse por arriba cuesta distinto que equivocarse por abajo, el pronóstico óptimo es sesgado (Granger, 1969). Para un banco central, cuya proyección no solo describe sino que además comunica, ese asimetría de costos es plausible y no implica error técnico alguno.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 8 de septiembre de 2026, el panel tomó el ejercicio de comparar, desde el año 2000, los cuatro IPoM de cada año contra el dato efectivo de crecimiento. El resultado agregado es bueno: un error promedio de 24 puntos base, es decir 0,24 puntos porcentuales, poco para lo que implica el cálculo. Pero el promedio, dijeron, tapa el patrón. Los desvíos grandes aparecen todos del mismo lado: "cuando más se equivoca el banco central es cuando la economía va para arriba", resumió Willy Díaz.
El caso extremo que citaron es 2021, el rebote pospandemia: el primer IPoM del año estimaba 6,5%, corrigió a 9%, luego a 11% y luego a 11,75%; el año cerró en 11,7%. La secuencia sirve para las dos ideas de arriba. Es el año más lejano de la tendencia en toda la muestra —y por eso el de mayor error—, y es una escalera de revisiones en una sola dirección, exactamente la forma que el criterio de Nordhaus busca.
Vale una precisión que el propio ejercicio sugiere: promediar los cuatro IPoM de un año mezcla horizontes distintos. El informe de diciembre proyecta un año que ya está casi cerrado y se parece más a una medición que a un pronóstico; el de marzo apuesta a doce meses. Un promedio único de 24 puntos base es, en buena parte, el informe de diciembre haciendo el trabajo.
De ahí el uso práctico que le dieron al aire: si el Banco Central ajusta su proyección a cerca de 1%, lo razonable es esperar un resultado entre 0,75% y 1,25%. Es construir a mano una banda de confianza con el error histórico, que es precisamente lo que hace el gráfico de abanico del IPoM. La lección de la asimetría es que esa banda no debería tener el mismo ancho siempre: cerca de la tendencia puede ser angosta; en un giro del ciclo, aunque no se sepa que se está en uno, debería ser bastante más ancha de lo que el promedio sugiere.
Relación con otros conceptos
Este concepto descansa sobre el ciclo económico y sobre la distinción entre producto efectivo y crecimiento tendencial o PIB potencial: sin una tendencia de referencia no hay "lejos" ni "cerca" que medir. Su primo estadístico es la regresión a la media, que describe el mismo anclaje desde el otro lado. La discusión sobre si un error sistemático es o no un defecto pertenece a la eficiencia del pronóstico y a la función de pérdida asimétrica; la forma de comunicar la incertidumbre resultante es el gráfico de abanico del Informe de Política Monetaria. Y como la política monetaria chilena es explícitamente prospectiva —la Tasa de Política Monetaria se fija mirando la proyección, no el dato de hoy—, la asimetría del error se traduce en asimetría del riesgo de política: subestimar un repunte y subestimar una caída llevan a errores de tasa de signo opuesto. En el corto plazo, el seguimiento se hace con el IMACEC, que es el insumo que fuerza las revisiones dentro del año.
Fuentes y lecturas
- Zarnowitz, Victor (1992), Business Cycles: Theory, History, Indicators, and Forecasting, University of Chicago Press / NBER.
- Nordhaus, William D. (1987), "Forecasting Efficiency: Concepts and Applications", The Review of Economics and Statistics, 69(4).
- An, Zidong; Jalles, João Tovar y Loungani, Prakash (2018), "How Well Do Economists Forecast Recessions?", IMF Working Paper 18/39, Fondo Monetario Internacional.
- Blanchard, Olivier (2017), Macroeconomía, Pearson (para producto potencial, brecha y fases del ciclo).
- Banco Central de Chile, Informe de Política Monetaria (IPoM), publicación trimestral; sus recuadros de evaluación de proyecciones son la fuente natural para replicar el ejercicio comentado al aire.