Teoría
Curva de Phillips
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La curva de Phillips describe la relación negativa que se observa entre el desempleo y la velocidad a la que suben los salarios y, por extensión, los precios: cuando el desempleo baja, las remuneraciones aceleran; cuando sube, se frenan. El hallazgo nació como dato, no como teoría. A. W. Phillips (1958) graficó casi un siglo de estadísticas británicas —1861 a 1957— y encontró una relación estable y no lineal entre la tasa de desempleo y la tasa de variación de los salarios nominales.
La intuición es de mercado laboral. Con poco desempleo, a las empresas les cuesta llenar vacantes y retener a su gente, y el poder de negociación se corre hacia los trabajadores; con mucho desempleo ocurre lo inverso y las alzas se moderan. Samuelson y Solow (1960) tradujeron esa relación salarial a una entre inflación de precios y desempleo, y la presentaron como un "menú" de política: la autoridad podía, en principio, elegir el punto de la curva en que quería instalarse.
Ese menú se rompió en los años setenta, cuando varias economías exhibieron alta inflación y alto desempleo simultáneamente. Friedman (1968) y Phelps (1967) lo habían anticipado por separado: lo que compra actividad no es la inflación, sino la inflación no anticipada. Una vez que trabajadores y empresas incorporan el alza de precios a sus expectativas, la exigen en los contratos y el efecto sobre el empleo se disuelve. De ahí la versión aumentada por expectativas —la inflación depende de la inflación esperada, de la distancia entre el desempleo efectivo y su tasa natural (la NAIRU), y de shocks de oferta— y su corolario: en el largo plazo la curva es vertical. No hay un canje permanente entre inflación y desempleo; sostener el desempleo bajo su tasa natural no produce inflación alta, produce inflación creciente. Lucas (1976) llevó el argumento un paso más allá al mostrar que las relaciones estimadas históricamente cambian cuando cambia la regla de política, de modo que la curva de los datos no es un menú explotable.
La versión que hoy usan los bancos centrales es la nueva curva de Phillips keynesiana, con expectativas hacia adelante y una medida de holgura —brecha de actividad o costo marginal— como motor. Es el bloque de oferta de los modelos con que se hacen las proyecciones bajo metas de inflación, incluidas las del Banco Central de Chile. En la última década se discute su "aplanamiento": la respuesta de la inflación a la holgura se ve más débil que antes, lo que muchos atribuyen precisamente al éxito de las expectativas bien ancladas (Blanchard, 2016).
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 28 de julio de 2026, en el tema "Crecimiento económico como círculo virtuoso", Willy Díaz apeló al mecanismo sin nombrarlo: "toda la evidencia muestra que si cae el desempleo, los salarios aumentan". El encadenamiento que planteó parte por el lado de la oferta: si se dan señales para que las empresas produzcan —menos impuestos, gasto fiscal moderado—, estas contratan; al caer el desempleo suben los salarios, tanto por lo que hay que pagar para atraer a los nuevos como por lo que hay que pagar para retener a los que ya están dentro. Su diagnóstico fue que la economía chilena abandonó esa ruta al poner el énfasis en el gasto fiscal.
Conviene notar que la versión invocada al aire es la original de Phillips: salarios contra desempleo, no precios contra desempleo. No es un detalle menor, porque es la formulación con mejor respaldo empírico —la relación entre salarios y holgura del mercado laboral sobrevivió mucho mejor que la de precios—, y porque el argumento de "retener a los que ya están dentro" es exactamente el canal de negociación que la teoría describe.
Lo que la exposición del programa deja implícito es la lección de Friedman y Phelps: importa por qué cayó el desempleo. Si el empleo crece porque hay más inversión y productividad, el alza salarial es real y sostenible, que es el círculo virtuoso al que alude el tema. Si el desempleo se fuerza a la baja con demanda por sobre la capacidad instalada, buena parte del alza nominal se la come la inflación y el salario real no se mueve. La afirmación descriptiva es sólida; la conclusión de política depende del canal.
Relación con otros conceptos
La curva no se sostiene sola: su ancla es la tasa natural de desempleo (NAIRU) y su variable crítica son las expectativas de inflación. Encadenada con la ley de Okun —que traduce brecha de producto en desempleo— arma el puente actividad→inflación que estructura cualquier informe de política monetaria, y por ahí se conecta con la regla de Taylor y el régimen de metas de inflación. La razón de sacrificio mide su costo: cuántos puntos de producto cuesta bajar un punto de inflación. La estanflación es el episodio histórico que obligó a reformularla, y la histéresis es la hipótesis contraria, según la cual un desempleo alto y prolongado termina subiendo la propia tasa natural. Todo el debate sobre salario nominal versus salario real vive dentro de esta curva.
Fuentes y lecturas
- Phillips, A. W. (1958), The Relation between Unemployment and the Rate of Change of Money Wage Rates in the United Kingdom, 1861–1957, Economica, 25(100), 283–299.
- Samuelson, P. y Solow, R. (1960), Analytical Aspects of Anti-Inflation Policy, American Economic Review, 50(2), 177–194.
- Friedman, M. (1968), The Role of Monetary Policy, American Economic Review, 58(1), 1–17.
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, 7ª edición, Pearson — capítulos de inflación, actividad y desempleo.
- Blanchflower, D. y Oswald, A. (1994), The Wage Curve, MIT Press.