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Teoría

Diferencial entre crudos de referencia (Brent y WTI)

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Un crudo de referencia (benchmark) es un petróleo físico, con calidad y punto de entrega definidos, cuyo precio sirve de ancla para valorar cientos de crudos que nadie cotiza directamente. Los dos que dominan el mundo son el Brent —una canasta de yacimientos del Mar del Norte, embarcada y por tanto móvil— y el WTI (West Texas Intermediate), que se entrega por oleoducto en Cushing, Oklahoma, un punto mediterráneo a más de mil kilómetros del mar. El diferencial es simplemente la resta: Brent menos WTI.

Lo primero que sorprende es que, en calidad, el WTI gana. Es más liviano (≈39,6° API contra ≈38° del Brent) y más dulce, o sea con menos azufre (≈0,24% contra ≈0,37%), y un crudo liviano y dulce rinde más gasolina y cuesta menos refinar. Por eso, hasta 2010, el WTI cotizaba sobre el Brent, uno o dos dólares. La inversión del signo no fue un cambio de calidad sino de geografía: la irrupción del petróleo de esquisto llenó los oleoductos que iban hacia Cushing sin que existieran los que salieran de ahí hacia el Golfo de México, y el crudo quedó embotellado. El descuento del WTI llegó a superar los 25 dólares en 2011.

La teoría que ordena esto es la del equilibrio espacial de precios: dos mercados conectados por comercio no pueden diferir en más que el costo de transportarse entre ellos, y cuando el flujo efectivamente ocurre, la diferencia iguala ese costo (Samuelson, 1952). El diferencial Brent-WTI es, en régimen normal, un precio de flete y de calidad, no una opinión sobre el petróleo. Cuando el arbitraje se rompe —el ducto está lleno, los estanques de Cushing tocan techo— el diferencial se dispara y deja de informar sobre el mercado mundial para informar sobre un cuello de botella local. La reversión del oleoducto Seaway (2012), la salida de crudo del Pérmico al Golfo y el fin de la prohibición estadounidense de exportar crudo (diciembre de 2015) devolvieron el diferencial a la banda estrecha de hoy.

Que ambos compartan una tendencia común y difieran solo en un margen estacionario es la versión estadística del viejo argumento de Adelman: el mercado petrolero mundial es "una gran piscina" donde una perturbación en cualquier punto se transmite a todos los demás (Adelman, 1984). Weiner (1991) puso en duda esa integración con evidencia de regionalización, y el debate quedó abierto justamente en la forma que importa acá: el diferencial no es ruido, tiene dinámica propia, con ajuste no lineal —lento dentro de la banda de arbitraje, brusco fuera de ella— tal como documenta Fattouh (2010) para los diferenciales de crudos. A eso se suma que el WTI es un contrato de entrega física, y por tanto su precio incorpora el valor de tener el barril hoy en un estanque disponible, el convenience yield de la teoría del precio del almacenamiento (Working, 1949). Ese detalle explica el episodio más extremo de la historia del diferencial: el 20 de abril de 2020, con Cushing sin capacidad de almacenamiento, el contrato de WTI cerró en −37,63 dólares, mientras el Brent —embarcable, y por tanto capaz de flotar en un buque— nunca cruzó el cero.

Cómo lo explicó el programa

En btm-2026-08-26, bajo el tema "WTI, Brent y el estado de las materias primas", el panel hizo el recorrido habitual por el tablero de commodities —donde el cobre se llevó la atención del día: "el cobre 6,60 gozando de buena salud aunque hoy día baja un poquito 1,6%", resumió Pepe Arias— y al llegar al petróleo dejó planteada la regla práctica que interesa acá: Chile lee el WTI, no el Brent, aunque ambos se muevan juntos, y el Brent cotiza históricamente dos o tres dólares por encima.

La observación de fondo del programa es la correcta y vale subrayarla: que dos crudos de referencia se muevan en direcciones opuestas sería anómalo, porque el diferencial es de calidad y localización, no de tendencia. Un lector que ve "Brent sube, WTI baja" no está viendo dos mercados en desacuerdo sobre el futuro del petróleo, sino un problema logístico en un punto del mapa.

Cabe una nota al pie sobre el "dos o tres dólares": es un buen resumen de la última década, pero el signo estuvo invertido antes de 2011. La regla de la que uno se puede fiar es la teórica —el diferencial ronda el costo de mover el crudo entre Cushing y el mar— y no el número. Que Chile mire el WTI tiene su lógica: la región se abastece y se valoriza en la cuenca del Atlántico americano, y los precios de paridad de importación de combustibles se construyen sobre cotizaciones del Golfo de México estadounidense, no del Mar del Norte.

Relación con otros conceptos

El diferencial es un caso de manual de la ley de un solo precio y sus límites, y por eso conversa directamente con el arbitraje y con los costos de transacción que lo acotan. Su comportamiento temporal es materia de cointegración: dos series que vagan sin rumbo por separado pero cuya diferencia vuelve siempre a un nivel. Del lado financiero se conecta con la estructura temporal de futuros —contango y backwardation—, con el convenience yield y con el costo de almacenamiento, que fue lo que se rompió en 2020. Y del lado macro chileno enlaza con el canal de costos de la inflación (el combustible entra al IPC por transporte y por el precio en la bomba), con los términos de intercambio de una economía importadora neta de petróleo y exportadora de cobre, y con el traspaso del tipo de cambio: el barril se cotiza en dólares, así que para Chile lo que manda es el producto de dos precios, no uno.

Fuentes y lecturas

  • Samuelson, P. A. (1952), Spatial Price Equilibrium and Linear Programming, American Economic Review 42(3).
  • Working, H. (1949), The Theory of Price of Storage, American Economic Review 39(6).
  • Adelman, M. A. (1984), International Oil Agreements, The Energy Journal 5(3).
  • Weiner, R. J. (1991), Is the World Oil Market "One Great Pool"?, The Energy Journal 12(3).
  • Fattouh, B. (2010), The dynamics of crude oil price differentials, Energy Economics 32(2).
  • Geman, H. (2005), Commodities and Commodity Derivatives: Modelling and Pricing for Agriculturals, Metals and Energy, Wiley.

Apariciones