Teoría
Distribución funcional del ingreso
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Qué es
La distribución funcional del ingreso describe cómo se reparte el valor que produce una economía entre los factores productivos: el trabajo, que recibe salarios; el capital, que recibe utilidades, intereses y arriendos; y, según cómo se mida, la tierra y el Estado. No pregunta quién es rico o pobre (eso es la distribución personal del ingreso, la del coeficiente de Gini), sino a qué título se cobra: por trabajar o por ser dueño de algo.
La pregunta es tan antigua como la economía política. David Ricardo (1817) sostuvo que determinar las leyes que regulan el reparto del producto entre terratenientes, capitalistas y trabajadores era "el problema principal" de la disciplina. Durante buena parte del siglo XX se aceptó que las participaciones eran sorprendentemente estables. Nicholas Kaldor (1961) incluyó la constancia de la participación del trabajo entre sus "hechos estilizados" del crecimiento, y la función de producción de Cobb y Douglas (1928) ofreció una justificación técnica: si la producción tiene esa forma y los factores se pagan según su productividad marginal, la fracción del ingreso que va a cada factor es un parámetro fijo.
Esa estabilidad dejó de darse por sentada. Karabarbounis y Neiman (2014) documentaron una caída de la participación del trabajo en la mayoría de los países desde los años ochenta y la asociaron al abaratamiento de los bienes de capital. Piketty (2014) puso la relación entre el rendimiento del capital y el crecimiento en el centro del debate sobre desigualdad.
Cómo se mide. En las cuentas nacionales, el PIB por el lado del ingreso se descompone en tres partidas:
- Remuneración de los asalariados: sueldos, salarios y cotizaciones a cargo del empleador.
- Excedente bruto de explotación e ingreso mixto: lo que queda para el capital, incluida la depreciación, y el ingreso de los trabajadores por cuenta propia.
- Impuestos netos sobre la producción y las importaciones: IVA, aranceles y otros, menos subsidios.
Medir tiene dos trampas conocidas. El ingreso mixto del trabajador independiente mezcla trabajo y capital, y asignarlo todo a uno u otro cambia mucho el resultado. Gollin (2002) mostró que corregir ese punto acerca bastante las participaciones del trabajo de países pobres y ricos. La segunda trampa es distinguir la distribución primaria (lo que reciben los factores al producir) de la secundaria (lo que queda después de impuestos a la renta, cotizaciones y transferencias). La partida "Estado" de la cuenta primaria solo recoge los impuestos sobre la producción. El impuesto a la renta y el gasto social operan en la etapa siguiente.
Cómo lo explicó el programa
En el BDM del 7 de octubre de 2026 [bdm-2026-10-07], en una conversación sobre el reparto del producto entre trabajadores, Estado y empresas, un panelista cuya identidad no se pudo confirmar planteó un esquema simple. El producto chileno, de unos US$300 mil millones, se repartiría más o menos en tercios: "un tercio masa salarial", un tercio para el Estado y un tercio para las empresas. Agregó que el gasto del Estado vuelve en gran medida a los trabajadores, en forma de servicios, transferencias y empleo público, así que en la práctica dos tercios del producto terminarían en ellos.
El argumento sirve para ver la diferencia entre las dos etapas descritas arriba. El "un tercio masa salarial" corresponde a la distribución primaria, la partida de remuneraciones de las cuentas nacionales. La segunda parte del razonamiento (lo que el Estado recauda vuelve a los hogares) ya habla de la distribución secundaria: impuestos y gasto público redistribuyen lo que antes se repartió entre factores. Las dos miradas son legítimas, pero responden preguntas distintas. La primaria dice cuánto paga el aparato productivo por el trabajo; la secundaria, con qué se quedan finalmente los hogares. También conviene recordar que el tercio "del Estado" no sale solo de una partida propia. Una parte importante de la recaudación viene de impuestos que pagan los mismos salarios y utilidades.
Relación con otros conceptos
La distribución funcional depende directamente de la función de producción y de la productividad marginal de los factores: en el modelo neoclásico, cada factor cobra lo que aporta en el margen. La elasticidad de sustitución entre capital y trabajo decide si un capital más barato sube o baja la participación del trabajo, y esa es la clave del argumento de Karabarbounis y Neiman. El concepto se cruza con la distribución personal del ingreso: como el capital está más concentrado que el trabajo, una caída de la participación laboral suele aumentar la desigualdad entre personas. También se relaciona con el poder de mercado (márgenes más altos desplazan ingreso hacia las utilidades), con el poder de negociación de los sindicatos y con la política tributaria y redistributiva, que transforma la distribución primaria en la secundaria. Por último, se apoya en las cuentas nacionales y en el PIB por el lado del ingreso, de donde salen sus cifras.
Fuentes y lecturas
- Ricardo, D. (1817), On the Principles of Political Economy and Taxation, John Murray.
- Kaldor, N. (1961), "Capital Accumulation and Economic Growth", en Lutz y Hague (eds.), The Theory of Capital, Macmillan.
- Gollin, D. (2002), "Getting Income Shares Right", Journal of Political Economy, 110(2).
- Karabarbounis, L. y Neiman, B. (2014), "The Global Decline of the Labor Share", Quarterly Journal of Economics, 129(1).
- Piketty, T. (2014), Capital in the Twenty-First Century, Harvard University Press.