MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Eficiencia energética

Visto en 2 apariciones de los programas.

Qué es

La eficiencia energética es la razón entre el servicio útil obtenido y la energía gastada para obtenerlo: los mismos kilómetros con menos litros, los mismos lúmenes con menos watts, el mismo producto con menos petajoules. En economía interesa menos el rendimiento termodinámico del aparato que su consecuencia sobre la demanda, y eso se entiende recordando que la energía es un insumo, no un bien final: nadie quiere petróleo, quiere movilidad, calor, luz y carga procesada. Es demanda derivada, y de ahí se desprende casi todo lo demás.

Conviene separar tres medidas que suelen confundirse. La eficiencia técnica es del equipo (litros por cada cien kilómetros de un motor). La intensidad energética es macro (energía por unidad de PIB) y es una razón contable, no un dato tecnológico: puede caer sin que ningún equipo mejore, solo porque la economía se corrió de la industria pesada a los servicios, y puede subir con equipos mejores si el país se industrializa. El consumo per cápita, por su parte, mezcla ambas con el nivel de ingreso. Descomponer una variación agregada en efecto actividad, efecto estructura y efecto intensidad es un ejercicio estándar en el área (Ang, 2004), y es la vacuna contra leer un solo número como si fuera un veredicto sobre la tecnología.

El resultado teórico más importante es incómodo: mejorar la eficiencia abarata el servicio energético, y un servicio más barato se demanda más. Es el efecto rebote, y lo enunció Jevons (1865) al observar que las máquinas de vapor más eficientes de James Watt no redujeron el consumo británico de carbón sino que lo dispararon, porque volvieron rentables usos que antes no lo eran. Khazzoom (1980) lo formalizó en términos de elasticidades para el caso de los estándares obligatorios de electrodomésticos, y la literatura posterior lo midió: el rebote directo en transporte y calefacción de países desarrollados se estima entre 10% y 30%, de modo que el ahorro real es menor al que promete el cálculo de ingeniería pero sigue siendo positivo (Sorrell, 2007). El backfire —rebote superior a 100%, es decir, más eficiencia y más consumo total— es plausible donde el servicio está lejos de la saturación, típicamente un país que recién se motoriza, e improbable donde ya lo está.

La segunda pieza teórica es la brecha de eficiencia energética: la observación de que existen inversiones con valor presente neto positivo —aislar una vivienda, cambiar una caldera— que los hogares y las empresas simplemente no hacen (Jaffe y Stavins, 1994). Hausman (1979) fue el primero en cuantificar el fenómeno estimando tasas de descuento implícitas cercanas al 20% en la compra de equipos de aire acondicionado, muy por encima del costo del crédito. Las explicaciones habituales son información imperfecta, el problema de agencia entre propietario y arrendatario (uno compra el calefón, el otro paga el gas), costos ocultos de instalación y molestia, y atención limitada. Allcott y Greenstone (2012) revisaron la evidencia experimental y concluyeron que la brecha existe pero es bastante más chica que la que sugieren los estudios de ingeniería, lo que importa mucho a la hora de justificar subsidios.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 27 de julio de 2026, Pepe Arias armó el caso a partir de un desacople: entre 2000 y 2024 el consumo mundial de petróleo subió 33% y la población 27%. "La demanda de petróleo dejó de ser una historia de demografía para convertirse en una historia de desarrollo económico". El promedio mundial —apenas 5% de alza per cápita en 24 años— esconde casos opuestos que se compensan: China multiplicó su consumo por tres con población casi plana, Estados Unidos lo mantuvo plano creciendo en población, y Chile se movió pegado a su demografía, como corresponde a un país de desarrollo intermedio. En el vocabulario de la descomposición: el efecto población se volvió el término menos informativo, y lo que manda es la combinación de efecto ingreso y efecto intensidad.

El segundo bloque del episodio aisló justamente el efecto intensidad. Estados Unidos creció 16% en población entre 2004 y 2024 con un consumo prácticamente plano (+4%), es decir, unos diez puntos de caída per cápita: "Hubo más gente, más autos en las calles, más actividad económica, pero la eficiencia de los motores compensó completamente eso". Vale agregar dos matices que el dato agregado no distingue. Primero, la mejora no fue espontánea: los estándares de rendimiento vehicular estadounidenses (CAFE) se endurecieron por ley desde 2007, y parte del ahorro es sustitución hacia gas natural y peso creciente de los servicios en el producto —efecto estructura, no eficiencia. Segundo, y esto es lo que hace comparable el caso con la teoría: el rebote no se comió la ganancia porque los kilómetros recorridos por persona en Estados Unidos están cerca de la saturación. Un kilómetro más barato no compra proporcionalmente más kilómetros cuando ya se maneja todo lo que se quiere manejar. En Chile, con motorización más baja, ese margen de rebote sigue abierto.

Relación con otros conceptos

La eficiencia energética es inseparable de la demanda derivada y de la elasticidad precio: el rebote es sustitución e ingreso operando sobre el precio implícito del servicio. Se mide, cuando se mira un país entero, a través de la intensidad energética, y es uno de los motores del desacople entre crecimiento y consumo de recursos. Como mejora en la cantidad de producto por unidad de insumo, entra directamente en la productividad total de factores. Y su tratamiento de política se apoya en la externalidad: si las emisiones no están en el precio, el consumo de energía es socialmente excesivo aunque cada agente esté optimizando bien, lo que justifica precios al carbono, estándares e información obligatoria —el enfoque que Chile ordenó en su Ley 21.305 de Eficiencia Energética (2021), con etiquetado, gestión obligatoria para grandes consumidores y estándares de vehículos.

Fuentes y lecturas

  • Jevons, W. S. (1865), The Coal Question, Macmillan. El planteamiento original de la paradoja del rebote.
  • Hausman, J. A. (1979), "Individual Discount Rates and the Purchase and Utilization of Energy-Using Durables", The Bell Journal of Economics 10(1).
  • Jaffe, A. B. y Stavins, R. N. (1994), "The energy-efficiency gap: What does it mean?", Energy Policy 22(10).
  • Sorrell, S. (2007), The Rebound Effect: an assessment of the evidence for economy-wide energy savings from improved energy efficiency, UK Energy Research Centre.
  • Allcott, H. y Greenstone, M. (2012), "Is There an Energy Efficiency Gap?", Journal of Economic Perspectives 26(1).
  • Bhattacharyya, S. C. (2011), Energy Economics: Concepts, Issues, Markets and Governance, Springer. Manual de referencia del área.

Apariciones