Teoría
Escasez relativa de divisas por flujos comerciales y tipo de cambio
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El tipo de cambio es el precio de una moneda expresada en otra. En Chile, la cifra que más se mira es cuántos pesos hay que pagar por un dólar. Desde 1999 Chile tiene un régimen de tipo de cambio flotante. Eso significa que ese precio no lo fija la autoridad: se forma en el mercado cambiario, igual que el precio de cualquier bien, por la interacción entre quienes ofrecen dólares y quienes los demandan.
Una forma intuitiva de entender ese mercado es mirar los flujos comerciales:
- Oferta de dólares. Viene sobre todo de las exportaciones. Cuando una minera vende cobre, recibe dólares y luego los convierte en pesos para pagar sueldos, impuestos y proveedores locales.
- Demanda de dólares. Viene sobre todo de las importaciones. Quien compra petróleo, maquinaria o bienes de consumo en el exterior necesita conseguir dólares para pagarlos.
Hablamos de escasez relativa de divisas cuando, a un tipo de cambio dado, la cantidad de dólares que entra al país cae respecto de la que se necesita para pagar lo que sale. No significa que "no haya dólares", sino que hay menos de los que se demandan a ese precio. Para equilibrar el mercado, el precio sube: el peso se deprecia y el dólar se encarece. Esta lógica es la del enfoque de la balanza de pagos y aparece en los manuales estándar de economía internacional (Krugman, Obstfeld y Melitz, 2018).
Dos shocks típicos generan esta escasez en una economía como la chilena:
- Menos ingresos por exportaciones. Puede deberse a una caída del precio del cobre o a una menor producción física (leyes de mineral más bajas, accidentes, huelgas).
- Más gasto en importaciones. El caso clásico es un alza del precio de los combustibles, que Chile importa casi en su totalidad.
Esta visión centrada en el comercio es útil, pero parcial. En la práctica, el tipo de cambio de corto plazo responde mucho a los flujos de capital y a las expectativas: diferenciales de tasas de interés, apetito por riesgo global, fortaleza general del dólar. Dornbusch (1976) mostró que, aunque en el largo plazo los fundamentos se impongan, el tipo de cambio puede "sobrerreaccionar" en el corto plazo ante cambios monetarios. Por eso, una escasez de divisas por flujos comerciales es una presión al alza sobre el dólar, pero no determina por sí sola su nivel diario.
También existe un mecanismo de autocorrección. Un dólar más caro abarata las exportaciones chilenas en el exterior y encarece las importaciones. Con el tiempo, eso tiende a mejorar la balanza comercial, siempre que exportaciones e importaciones sean suficientemente sensibles al precio. Esa es la condición de Marshall-Lerner (Lerner, 1944). Para economías exportadoras de materias primas, la evidencia empírica muestra que el tipo de cambio real se mueve estrechamente con los términos de intercambio, es decir, con el precio de lo que se exporta relativo a lo que se importa (Cashin, Céspedes y Sahay, 2004).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 13 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-13]), dedicado a la "Recesión minera, escasez de divisas y alza del dólar", Willy Díaz aplicó este razonamiento a la coyuntura chilena. El punto de partida fue la producción minera de agosto. El valor de la producción quedó 11% por debajo del que habría tenido si se hubiera producido la mediana de los últimos diez años, valorizada al precio actual del cobre. En sus palabras:
"estamos 11% por abajo de lo que debió haber ingresado a Chile si se hubiera producido lo que correspondía a la mediana"
El argumento combina los dos shocks descritos arriba. Por un lado, entran menos dólares por cobre, y no por precio sino por volumen. Por otro, salen más dólares para pagar combustibles caros. El resultado es una escasez relativa de divisas que empuja el tipo de cambio al alza.
Díaz agregó un efecto de segunda vuelta que llamó un "círculo no virtuoso". Un dólar más caro encarece los insumos importados que usa la propia minería: combustibles, repuestos, maquinaria y explosivos. Eso presiona sus costos justo cuando su producción ya viene débil. Accidentes y huelgas agravan el cuadro, porque restan producción adicional.
Vale un matiz para el lector: como el cobre se vende en dólares, un tipo de cambio más alto también aumenta los ingresos en pesos de las mineras. Que el efecto neto sobre su rentabilidad sea negativo depende de qué tan intensivos en insumos importados sean sus costos frente a la parte que pagan en pesos (sueldos, servicios locales).
Relación con otros conceptos
El concepto se apoya en los términos de intercambio: cuando el precio del cobre cae o el del petróleo sube, Chile recibe menos importaciones por cada unidad exportada, y eso suele reflejarse en un peso más débil. De ahí que la literatura hable de monedas commodity (commodity currencies) para referirse a monedas como el peso chileno, el dólar australiano o el rand sudafricano.
Se conecta con la cuenta corriente de la balanza de pagos, donde se registran exportaciones, importaciones y rentas. Un deterioro de la cuenta corriente debe financiarse con entrada neta de capitales; si esos capitales no llegan, el ajuste recae en el tipo de cambio.
Un efecto directo es el traspaso cambiario (pass-through), es decir, cuánto de la depreciación se transmite a los precios internos. Taylor (2000) argumentó que ese traspaso tiende a ser menor en entornos de inflación baja y estable. Esto importa para el Banco Central, que en un régimen de metas de inflación vigila si el alza del dólar contamina la inflación.
Por último, el caso inverso de este fenómeno es la enfermedad holandesa (Corden y Neary, 1982). En ella, un auge exportador de recursos naturales genera abundancia de divisas, aprecia la moneda y resta competitividad a otros sectores transables. La escasez relativa de divisas es la otra cara de la misma moneda: cuando el auge se revierte.
Fuentes y lecturas
- Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M. (2018), International Economics: Theory and Policy (11.ª ed.), Pearson. Existe traducción al español: Economía internacional: teoría y política.
- Dornbusch, R. (1976), "Expectations and Exchange Rate Dynamics", Journal of Political Economy, 84(6), 1161–1176. https://doi.org/10.1086/260506
- Cashin, P., Céspedes, L. F. y Sahay, R. (2004), "Commodity Currencies and the Real Exchange Rate", Journal of Development Economics, 75(1), 239–268.
- Corden, W. M. y Neary, J. P. (1982), "Booming Sector and De-industrialisation in a Small Open Economy", The Economic Journal, 92(368), 825–848.
- Taylor, J. B. (2000), "Low Inflation, Pass-Through, and the Pricing Power of Firms", European Economic Review, 44(7), 1389–1408.