Teoría
Estacionalidad de la liquidez bursátil
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La liquidez bursátil es la capacidad de comprar o vender un volumen relevante de un activo, rápido y sin mover demasiado el precio. Se descompone en tres dimensiones que conviene no confundir: la amplitud (el spread entre punta compradora y vendedora, o sea cuánto cuesta entrar y salir de inmediato), la profundidad (cuánto volumen aguanta el libro antes de que el precio se corra) y la resiliencia (cuán rápido vuelve el precio a su nivel después de una orden grande). La estacionalidad de la liquidez es la observación de que estas tres dimensiones no son constantes en el calendario: hay semanas del año en que el mismo mercado, con los mismos activos, es sistemáticamente más delgado.
El andamiaje teórico viene de la microestructura. Kyle (1985) modeló el mercado como un lugar donde el precio se mueve en proporción al flujo de órdenes, con un coeficiente de impacto —la famosa lambda— que es el inverso de la profundidad. Ese coeficiente no depende del "valor fundamental" del activo, sino de cuántos participantes no informados están operando: cuando el flujo de fondo se seca, cada orden individual pesa más y el precio se desplaza más por unidad de transacción. Grossman y Miller (1988) llegaron al mismo lugar por otro camino: la liquidez no es un atributo del papel, es un servicio que prestan los creadores de mercado que están presentes en ese momento, y su precio sube cuando hay menos oferentes de inmediatez disponibles.
A eso se suma un mecanismo de aglomeración. Admati y Pfleiderer (1988) mostraron que los operadores con discrecionalidad sobre cuándo transar eligen operar cuando ya hay muchos otros operando, porque ahí el costo de impacto es menor. El efecto es autorreforzante en las dos direcciones: la concentración atrae concentración, y el vacío profundiza el vacío. Un período en que los grandes tomadores de decisión se ausentan no solo pierde el volumen de esos ausentes, sino también el de quienes podían esperar y prefieren esperar.
La evidencia empírica sobre el calendario existe y es razonablemente sólida. Chordia, Roll y Subrahmanyam (2001) documentaron que los spreads se ensanchan y la profundidad cae en torno a feriados y con patrones regulares por día de la semana. Hong y Yu (2009), en el trabajo más directamente pertinente —titulado, sin ninguna sutileza, Gone Fishin'—, mostraron que el volumen y la rotación caen durante los meses de vacaciones en un conjunto amplio de países, y que la caída es mayor justamente donde las vacaciones de verano son más largas. Es un hallazgo sobre actividad, más robusto que los efectos estacionales sobre retornos del tipo "vender en mayo" (Bouman y Jacobsen, 2002), que son más frágiles y tienden a debilitarse una vez publicados.
La consecuencia práctica es la que importa para leer el mercado: en un mercado delgado, la misma noticia produce un movimiento de precio mayor. La volatilidad observada sube sin que haya subido la incertidumbre de fondo, y una parte creciente de la variación de precios es lo que Black (1986) llamó ruido: movimiento que no transporta información. Quien interpreta una caída de agosto como si tuviera el mismo contenido informativo que una caída de octubre está confundiendo la señal con la mecánica del libro de órdenes. La contracara es que la iliquidez tiene precio: Amihud y Mendelson (1986) mostraron que los activos menos líquidos exigen un retorno mayor como compensación, de modo que un episodio de iliquidez transitoria abarata activos sin que su valor haya cambiado.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 18 de agosto de 2026, bajo el tema "Agosto, el mes ilíquido del centro financiero del mundo", Manuel Bengolea puso el fenómeno como advertencia de lectura antes que como dato: "agosto, es un mes muy, muy malo para el centro financiero del mundo, que es Nueva York". El argumento del programa fue exactamente el de la teoría, sin la jerga: buena parte del movimiento de esos días es ruido estacional, porque en agosto Nueva York está de vacaciones y quienes toman las grandes decisiones no están frente a la pantalla, de modo que los precios se forman con menos participantes y menos profundidad.
Vale la pena notar qué no se dijo. No se afirmó que en agosto los precios bajen ni que convenga vender: se dijo que lo que ocurre en agosto informa menos. Es una afirmación sobre la calidad de la señal, no sobre su dirección.
Relación con otros conceptos
Conecta directamente con la profundidad de mercado y con la prima de liquidez, que es el precio de equilibrio de ese servicio escaso. Se enlaza también con la volatilidad, en la distinción entre volatilidad que refleja información nueva y volatilidad de impacto; y con los límites al arbitraje, porque el capital que corregiría una desviación de precio es precisamente el que está ausente cuando la desviación se produce. Por último, tiene una interacción incómoda con el calendario de publicaciones macroeconómicas: un dato sorpresivo que aterriza en un mercado delgado produce un salto desproporcionado, y esa desproporción no debería leerse como que el dato fue más importante de lo que era.
Fuentes y lecturas
- Kyle, A. S. (1985), Continuous Auctions and Insider Trading, Econometrica 53(6).
- Grossman, S. J. y Miller, M. H. (1988), Liquidity and Market Structure, Journal of Finance 43(3).
- Hong, H. y Yu, J. (2009), Gone Fishin': Seasonality in Trading Activity and Asset Prices, Journal of Financial Markets 12(4).
- Chordia, T., Roll, R. y Subrahmanyam, A. (2001), Market Liquidity and Trading Activity, Journal of Finance 56(2).
- Amihud, Y. y Mendelson, H. (1986), Asset Pricing and the Bid-Ask Spread, Journal of Financial Economics 17(2).