Teoría
Eventos de cola
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un evento de cola es un resultado extremo, muy poco probable según el modelo con que se mide el riesgo, pero de gran impacto cuando ocurre. El nombre viene de la forma de las distribuciones de probabilidad: la mayoría de los resultados se agrupa en el centro y los casos extremos quedan en las "colas", los extremos izquierdo (pérdidas) y derecho (ganancias).
Muchos modelos financieros suponen que los retornos siguen una distribución normal, la "campana de Gauss". Con ese supuesto, una caída de cinco o seis desviaciones estándar sería tan improbable que no debería verse en siglos. En la práctica estos episodios aparecen con bastante más frecuencia. Mandelbrot (1963) lo documentó al estudiar precios de materias primas, y Fama (1965) lo confirmó para acciones: las distribuciones de retornos tienen colas gruesas (fat tails), es decir, más masa en los extremos de lo que predice la normal. Técnicamente, esto se asocia a una curtosis elevada.
La idea se popularizó con Taleb (2007) y su metáfora del cisne negro: un evento que está fuera de las expectativas habituales, tiene consecuencias enormes y, después de ocurrido, se explica como si hubiera sido predecible. Conviene distinguir ambos conceptos. Un evento de cola es una noción estadística, porque está en el extremo de una distribución conocida o estimada. Un cisne negro alude a algo que el modelo ni siquiera contemplaba. La distinción remite a Knight (1921), que separó el riesgo, donde se pueden asignar probabilidades, de la incertidumbre, donde no se puede.
De ahí sale una tensión práctica. Que un evento sea imposible de pronosticar en su fecha y magnitud no significa que sea imposible de prever como categoría. La gestión de riesgo moderna no intenta adivinar cuándo llegará la cola. Busca que la institución sobreviva cuando llegue. Para eso usa pruebas de tensión (stress testing), límites de apalancamiento y medidas de riesgo que miran el extremo de la distribución, como el Expected Shortfall, que promedia las pérdidas más allá de un umbral en vez de quedarse solo en el umbral, como hace el Value at Risk (Artzner et al., 1999).
Un último matiz importante: una caída de precios genera una pérdida contable o no realizada, que puede revertirse si el activo se mantiene hasta que el mercado se normalice. Si el inversionista se ve obligado a vender en ese momento, la pérdida queda materializada. Cuando muchos venden a la vez por la misma razón, se produce una venta forzada (fire sale) que deprime aún más los precios, como analizan Shleifer y Vishny (2011).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 21 de octubre de 2026 [btm-2026-10-21], bajo el tema "Evento de cola, exceso de derivados y venta forzada", Manuel Bengolea separó varias capas de un mismo episodio:
- Lo que se hizo bien: alargar plazos fue, a su juicio, una decisión correcta.
- Lo que se hizo mal: el exceso de derivados fue un error, aunque estuviera dentro de la norma. Esto ilustra que cumplir el límite regulatorio no garantiza estar protegido ante un evento de cola.
- El rol de las autoridades: según Bengolea, el regulador ignoró una advertencia del Banco Central y, una vez producido el shock, obligó a vender. Con eso convirtió una baja de valor (pérdida no realizada) en una pérdida materializada.
- La naturaleza del shock: lo calificó como un evento de cola imposible de pronosticar.
Cerró con una crítica directa al debate público: "al mundo político no le saquen punta al lápiz con esto, porque ustedes son demasiado básicos para entenderlo".
Desde la teoría, el análisis toca dos ideas centrales de esta página. La primera es la diferencia entre no poder predecir la fecha de un shock y no haberse preparado para él, que es justamente donde entra la crítica al exceso de derivados. La segunda es que una venta forzada puede transformar una pérdida transitoria en una permanente.
Relación con otros conceptos
Los eventos de cola están ligados a la gestión de riesgo y a sus medidas: la volatilidad describe la dispersión típica de los retornos, mientras que el Value at Risk y el Expected Shortfall intentan cuantificar el extremo. El uso de derivados y el apalancamiento amplifican la exposición a la cola. Por eso pueden ser útiles para cubrirse, pero peligrosos en exceso, sobre todo cuando exigen garantías o compensaciones en efectivo justo cuando los precios se mueven bruscamente.
Esa necesidad repentina de caja conecta con el riesgo de liquidez. Brunnermeier y Pedersen (2009) mostraron cómo la liquidez de mercado y la de financiamiento se refuerzan mutuamente en espirales descendentes. De ahí se pasa a las ventas forzadas y al riesgo sistémico, cuando el problema de un actor se propaga al resto. También se relaciona con la prociclicidad de ciertas regulaciones, que obligan a vender en el peor momento, y con la distinción entre valorización a mercado (mark-to-market) y pérdida realizada. Finalmente, la crítica a la distribución normal enlaza con los debates sobre la hipótesis de mercados eficientes y con las finanzas conductuales.
Fuentes y lecturas
- Mandelbrot, B. (1963), "The Variation of Certain Speculative Prices", The Journal of Business, 36(4).
- Taleb, N. N. (2007), The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, Random House. (Edición en español: El cisne negro, Paidós.)
- Artzner, P., Delbaen, F., Eber, J.-M. y Heath, D. (1999), "Coherent Measures of Risk", Mathematical Finance, 9(3).
- Brunnermeier, M. y Pedersen, L. H. (2009), "Market Liquidity and Funding Liquidity", The Review of Financial Studies, 22(6).
- Shleifer, A. y Vishny, R. (2011), "Fire Sales in Finance and Macroeconomics", Journal of Economic Perspectives, 25(1). https://doi.org/10.1257/jep.25.1.29