Teoría
Finanzas conductuales
Visto en 2 apariciones de los programas.
Qué es
Las finanzas conductuales estudian cómo deciden de verdad los inversionistas, las empresas y los mercados cuando quienes deciden son personas, con atajos mentales, emociones y límites de atención. No parten del agente perfectamente racional de la teoría clásica.
El punto de partida es la hipótesis de mercados eficientes, que Fama (1970) formuló así: los precios reflejan toda la información disponible, y por eso nadie puede ganarle al mercado de forma sistemática. Esa hipótesis no exige que cada inversionista sea racional. Basta con que los errores individuales se cancelen entre sí o que los arbitrajistas los corrijan comprando lo barato y vendiendo lo caro. Las finanzas conductuales discuten las dos condiciones.
La primera discusión es psicológica. Kahneman y Tversky (1979) mostraron con la teoría prospectiva que las personas no evalúan la riqueza final, sino las ganancias y pérdidas respecto de un punto de referencia. Además, una pérdida duele más o menos el doble de lo que alegra una ganancia del mismo tamaño (aversión a la pérdida). A eso se suman otros sesgos documentados:
- Exceso de confianza: sobreestimar la precisión de lo que uno sabe.
- Anclaje: quedarse pegado a una cifra inicial.
- Contabilidad mental: tratar el dinero distinto según el "bolsillo" del que sale.
- Comportamiento de manada: imitar lo que hacen los demás.
Estos errores no se cancelan entre sí, porque mucha gente los comete al mismo tiempo y en la misma dirección.
La segunda discusión es institucional y es la de los límites al arbitraje. Shleifer y Vishny (1997) argumentaron que corregir un precio equivocado cuesta capital y tiene riesgo, y que quien lo intenta suele administrar plata ajena: si el precio se aleja todavía más antes de corregirse, sus clientes retiran los fondos justo cuando la oportunidad es mejor. De Long, Shleifer, Summers y Waldmann (1990) formalizaron el riesgo de los inversionistas "ruido" (noise traders): el sentimiento irracional puede persistir y hasta volverse rentable para quien lo sigue. La conclusión práctica es que los precios pueden desviarse de su valor fundamental durante mucho tiempo, y que esas desviaciones tienen causas que se pueden estudiar.
La idea no es nueva. Keynes (1936) ya hablaba de los "espíritus animales": la confianza espontánea que mueve la inversión más que el cálculo frío. Akerlof y Shiller (2009) retomaron el término para la macroeconomía, y Shiller (2000) lo aplicó a las burbujas bursátiles e inmobiliarias. Thaler llevó buena parte de esta agenda al centro de la profesión y recibió el Nobel en 2017. Kahneman lo había recibido en 2002.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 5 de octubre de 2026, en el bloque sobre por qué Brasil arrastra a los activos chilenos, un panelista no identificado explicó cómo invierte el extranjero en la región. Ese inversionista no elige país por país: compra "Latinoamérica" como una canasta en la que Brasil pesa cerca de la mitad y México alrededor de un tercio. Cuando entra plata a esa canasta, los gestores de fondos latinoamericanos también la reparten hacia Chile y Colombia, aunque nada haya cambiado en la economía chilena. El panelista lo resumió así:
"la decisión que toma un señor tiene que ver más con las emociones que con las razones"
El ejemplo sirve porque mezcla dos mecanismos que conviene separar:
- Lo mecánico. Que Chile reciba flujos porque Brasil pesa 50 % en un índice es una consecuencia de cómo están armados los índices de referencia, no un sesgo. El gestor que replica el índice reparte la plata según las ponderaciones, piense lo que piense.
- Lo conductual. La decisión que dispara todo, la de "entrar a Latinoamérica" después de una elección en Brasil, sí puede estar gobernada por el entusiasmo, la manada y la tendencia a tratar como un solo bloque a países que son muy distintos.
El panel agregó una condición: el entusiasmo podría seguir si avanza un plan de privatizaciones de gran escala. Ahí se ve el puente entre los dos mundos. Una noticia fundamental, como un cambio en la política económica, puede encender un ánimo que después se propaga mucho más allá de lo que los fundamentos justifican, incluso hacia mercados vecinos.
Relación con otros conceptos
- Hipótesis de mercados eficientes. Las finanzas conductuales nacen como su contrapunto.
- Primas de riesgo y riesgo país. Las finanzas conductuales ayudan a explicar por qué las primas de riesgo y el riesgo país se mueven en bloque entre economías emergentes.
- Contagio financiero. Shocks de un país se transmiten a otros por flujos de fondos y no por vínculos comerciales.
- Burbujas especulativas.
- Sesgo local (home bias). French y Poterba (1991) documentaron que los inversionistas concentran su cartera en su propio país mucho más de lo que recomendaría la diversificación.
- Gestión pasiva e índices de referencia. Determinan cuánta plata llega a cada mercado por el solo hecho de estar en la canasta.
- Expectativas racionales. La macroeconomía moderna supone expectativas racionales, y las finanzas conductuales relajan ese supuesto.
Fuentes y lecturas
- Kahneman, D. y Tversky, A. (1979), "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk", Econometrica, 47(2), 263–291. https://doi.org/10.2307/1914185
- Shleifer, A. y Vishny, R. (1997), "The Limits of Arbitrage", Journal of Finance, 52(1), 35–55.
- Shiller, R. (2000), Irrational Exuberance, Princeton University Press.
- Barberis, N. y Thaler, R. (2003), "A Survey of Behavioral Finance", en Handbook of the Economics of Finance, Elsevier.
- Kahneman, D. (2011), Thinking, Fast and Slow, Farrar, Straus and Giroux. Edición en español: Pensar rápido, pensar despacio, Debate (2012).