Teoría
Ganadores y perdedores de la apreciación cambiaria
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Una apreciación cambiaria ocurre cuando la moneda local gana valor frente a otras monedas. En Chile se dice que "cae el dólar": se necesitan menos pesos para comprar un dólar. El fenómeno inverso es la depreciación ("sube el dólar").
Conviene distinguir entre el tipo de cambio nominal, que es el precio del dólar en pesos que se ve en las pantallas, y el tipo de cambio real, que corrige ese precio por la diferencia de inflación entre Chile y sus socios comerciales. El tipo de cambio real mide cuán caros son los bienes chilenos comparados con los extranjeros. Es el que importa para la competitividad, como explican los manuales estándar de economía internacional (Krugman, Obstfeld y Melitz, 2018).
Una apreciación no es "buena" ni "mala" para un país en abstracto: redistribuye. Abarata lo que se compra afuera y encarece, medido en moneda extranjera, lo que se vende afuera. Por eso divide a la economía en grupos con intereses opuestos.
Quienes pierden:
- Exportadores. Reciben dólares pero pagan sueldos, arriendos y proveedores en pesos. Si el dólar cae, cada dólar exportado se convierte en menos pesos y los márgenes se estrechan. El golpe es mayor en sectores con costos mayoritariamente locales, como la fruta, el vino, la industria forestal y los servicios exportables.
- Productores que compiten con importaciones. Una industria nacional que compite con bienes importados ve cómo sus rivales extranjeros se abaratan en pesos.
- Turismo receptivo. Chile se vuelve un destino más caro para los visitantes extranjeros.
Quienes ganan:
- Consumidores. Los bienes importados bajan de precio en pesos: combustibles, electrónica, autos, ropa y parte de los alimentos. Esto alivia la inflación, aunque el traspaso del tipo de cambio a los precios (pass-through) suele ser parcial y gradual.
- Importadores y empresas que usan insumos importados. Sus costos bajan.
- Deudores en dólares. Hogares, empresas o el fisco endeudados en moneda extranjera necesitan menos pesos para pagar.
- Quienes viajan o estudian en el extranjero. Su poder de compra afuera aumenta.
La economía política de este reparto fue sistematizada por Frieden (1991), quien argumentó que las preferencias sobre el tipo de cambio dependen de la posición de cada sector: los productores de bienes transables tienden a preferir una moneda débil, mientras que los productores de no transables y los consumidores se benefician de una moneda fuerte. Frieden (2015) desarrolló este argumento en extenso.
Cuando una apreciación persistente se origina en un auge de recursos naturales (en Chile, típicamente el cobre), puede producir lo que se conoce como enfermedad holandesa. El sector en auge atrae divisas y aprecia la moneda, lo que desplaza a otros sectores exportadores y manufactureros. El modelo canónico es el de Corden y Neary (1982).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 4 de noviembre de 2026 [bdm-2026-11-04], dedicado a Trump como socio comercial de Chile, el programa aplicó esta lógica distributiva a la coyuntura. El diagnóstico de fondo fue duro con Estados Unidos: Trump impuso aranceles a Chile con el pretexto, calificado de falso, del trabajo forzado, desconoció de facto el Tratado de Libre Comercio y, en el contexto de la guerra con Irán y una bencina en precios históricos, golpeó a la economía chilena. Juan José Lavín lo resumió así:
"Trump ha sido para Chile un muy mal socio, muy mal socio."
Aun así, el programa concluyó que, para Chile, el resultado no es malo, y lo explicó con el reparto de ganadores y perdedores descrito arriba: la caída del dólar perjudica a los exportadores, pero beneficia a todo el resto.
La lectura es coherente con la teoría. Los exportadores reciben menos pesos por cada dólar vendido, un golpe que se suma al de los aranceles. Los consumidores y las empresas que importan, en cambio, ganan poder de compra. El efecto es especialmente relevante con la bencina en máximos: un dólar más barato amortigua parte del alza internacional del combustible en su precio en pesos.
Relación con otros conceptos
La apreciación cambiaria se entiende mejor junto al tipo de cambio real y a la distinción entre bienes transables y no transables. Los primeros enfrentan competencia internacional y sufren con una moneda fuerte; los segundos, como los servicios locales, la construcción o el comercio minorista, tienden a beneficiarse.
El efecto Balassa-Samuelson explica por qué países con alto crecimiento de la productividad en transables tienden a experimentar apreciaciones reales de largo plazo (Balassa, 1964; Samuelson, 1964). La condición de Marshall-Lerner establece cuándo un cambio en el tipo de cambio mejora o empeora la balanza comercial.
En el plano monetario, el traspaso cambiario a la inflación determina cuánto del abaratamiento del dólar llega efectivamente a los precios. Esto es clave para el Banco Central dentro de su esquema de metas de inflación con tipo de cambio flotante, donde la moneda actúa como amortiguador ante shocks externos como los términos de intercambio (precio del cobre versus precio del petróleo). Por último, en el contexto de esta página, la apreciación interactúa con la política comercial: aranceles y tensiones comerciales afectan tanto a los flujos de exportación como al valor de la moneda.
Fuentes y lecturas
- Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M. (2018), Economía internacional: teoría y política, Pearson.
- De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía: teoría y políticas, Pearson Educación.
- Corden, W. M. y Neary, J. P. (1982), "Booming Sector and De-Industrialisation in a Small Open Economy", The Economic Journal. Resumen introductorio en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_holandesa
- Frieden, J. (1991), "Invested Interests: The Politics of National Economic Policies in a World of Global Finance", International Organization.
- Frieden, J. (2015), Currency Politics: The Political Economy of Exchange Rate Policy, Princeton University Press.