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Teoría

Globalización y apertura económica

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Globalización es la integración creciente de los mercados de bienes, servicios, capitales, personas e ideas a través de las fronteras nacionales. Apertura económica es la decisión de política —arancelaria, cambiaria, regulatoria, de inversión extranjera— con que un país se enchufa a ese proceso. Vale la pena mantener la distinción: la primera es un fenómeno mundial que ningún país decide solo; la segunda es una elección nacional. Se puede estar cerrado en un mundo integrado, y se puede abrir la puerta cuando afuera no hay nadie comprando.

La base teórica arranca con la ventaja comparativa de Ricardo (1817): a dos países les conviene comerciar aunque uno sea absolutamente más productivo en todo, porque lo que manda son los costos de oportunidad relativos, no los absolutos. Ohlin (1933) explicó qué se exporta —lo intensivo en el factor abundante del país—, y Stolper y Samuelson (1941) mostraron el corolario incómodo: la apertura produce ganadores y perdedores dentro de cada país, y el dueño del factor escaso pierde en términos reales. Ese resultado, no la ideología, es la razón estructural por la que abrir una economía genera resistencia política aun cuando el agregado gane.

La teoría moderna agregó dos capas. Krugman (1979) explicó el comercio entre países parecidos por economías de escala y amor por la variedad: Alemania y Francia se venden autos mutuamente. Y Melitz (2003) reubicó la ganancia principal: no está en que cada empresa produzca lo suyo mejor, sino en la reasignación —las firmas más productivas exportan y crecen, las menos productivas se contraen o salen, y la productividad agregada sube sin que ninguna empresa individual cambie de tecnología—. Eso también explica por qué el ajuste duele: la contracción es tan real como la expansión, y ocurre antes.

La evidencia sobre apertura y crecimiento es de las más disputadas de la disciplina. Sachs y Warner (1995) y Frankel y Romer (1999) —estos últimos instrumentando el comercio con geografía para atacar la causalidad— encuentran efectos positivos robustos. Rodríguez y Rodrik (2000) contestaron que los índices de apertura usados capturan además estabilidad macroeconómica e instituciones, de modo que el coeficiente no es solo del arancel. El consenso razonable que quedó es que la apertura es condición habilitante, no suficiente: rinde cuando existen los complementos —capital humano, infraestructura, reglas creíbles, macro ordenada— y rinde poco cuando faltan.

Una advertencia terminológica, porque el programa usa la expresión en un sentido propio. En historia económica, la "primera globalización" es 1870–1914 y la segunda es la posterior a 1945 (O'Rourke y Williamson, 1999). Baldwin (2016) prefiere hablar de dos desagregaciones: la del vapor, que separó producción de consumo y permitió comerciar bienes; y la de las tecnologías de la información desde 1990, que separó las etapas de la producción y dejó que el conocimiento —no solo la mercancía— cruzara la frontera, dando origen a las cadenas globales de valor. Cuando en la radio se habla de "primera" y "segunda", la referencia es al ciclo chileno: la apertura de los ochenta y noventa, y la que estaría empezando ahora.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 9 de septiembre de 2026 (btm-2026-09-09), en el tema "Subirse a la segunda globalización", Libardo Buitrago hizo un balance histórico y lo usó como pronóstico:

"en la primera globalización Chile es el país de América que mejor provecho le sacó"

El arco que describió va desde el país muy pobre de 1983 —el fondo de la crisis de la deuda— hasta el crecimiento de los años noventa, y el punto analítico es cuál fue el habilitante: la transición política. No es un adorno cívico en el argumento. Las reformas comerciales eran anteriores, pero el crecimiento sostenido llegó cuando apareció la previsibilidad institucional que hace que alguien invierta a diez años. Es exactamente la objeción de Rodríguez y Rodrik dicha al revés: el arancel bajo por sí solo no era el motor.

Su lectura del presente es que la coyuntura se repite —hay infraestructura, energía y conectividad, y falta muy poco para subirse a la segunda—. Conviene explicitar la asimetría entre ambas, porque cambia lo que hay que hacer: en la primera, Chile vendió lo que le daban su geología y su geografía, y bastaba con bajar la barrera y firmar acuerdos. En la segunda, los insumos son energía limpia, cómputo, datos y capital humano calificado; el arancel ya casi no es la variable de política —Chile tiene arancel uniforme de 6% desde 2003 y acuerdos que cubren la mayor parte de su comercio—, y el cuello de botella se corrió a la formación de personas. Una apertura que llegue con capital humano insuficiente importa la tecnología sin capturar la renta.

Relación con otros conceptos

Es la aplicación macro de la ventaja comparativa, y en el ciclo actual se apoya directamente en la ventaja comparativa en energía limpia: el insumo abundante dejó de ser solo el mineral. Su límite superior lo fijan la complejidad económica de la canasta exportadora —cuánto conocimiento productivo cabe en lo que se vende— y el riesgo de enfermedad holandesa, que es el reverso de exportar mucho de una sola cosa. Del lado del rezago, dialoga con la brecha tecnológica y las hipótesis de convergencia: la apertura es el canal por el que un país atrasado puede saltar etapas, siempre que tenga capacidad de absorción. Hacia adentro, Stolper-Samuelson la conecta con la distribución del ingreso y con la economía política del proteccionismo; y por contraste, con la estrategia de campeones nacionales seleccionados por el Estado, que es la alternativa —no siempre exitosa— a dejar que la selección de firmas la haga el mercado externo, como en Melitz. Por último, la migración de talento calificado y los datos como insumo productivo determinan si la segunda ola se aprovecha o se contempla.

Fuentes y lecturas

  • Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M. (2022), International Economics: Theory and Policy, 12ª ed., Pearson. (Manual estándar; los capítulos 3 a 8 cubren Ricardo, Heckscher-Ohlin, Stolper-Samuelson y comercio con escala.)
  • Melitz, M. (2003), "The Impact of Trade on Intra-Industry Reallocations and Aggregate Industry Productivity", Econometrica, 71(6).
  • Baldwin, R. (2016), The Great Convergence: Information Technology and the New Globalization, Harvard University Press.
  • Rodríguez, F. y Rodrik, D. (2000), "Trade Policy and Economic Growth: A Skeptic's Guide to the Cross-National Evidence", NBER Macroeconomics Annual, 15.
  • Meller, P. (1996), Un siglo de economía política chilena (1890-1990), Editorial Andrés Bello. (El relato del ciclo chileno de cierre y apertura, con la crisis de 1982-83 como bisagra.)

Apariciones