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Teoría

Inventarios transados en bolsa versus existencias físicas

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Cuando se habla de "inventarios" de un metal como el cobre, la palabra esconde dos cosas distintas que conviene separar desde el principio. Por un lado están las existencias físicas: cátodos, concentrado o metal refinado efectivamente almacenado en bodegas, puertos, patios de fundición o en tránsito. Por otro están los inventarios transados en bolsa: el metal registrado —"on warrant"— en las bodegas autorizadas de la London Metal Exchange (LME), la Shanghai Futures Exchange (SHFE) o la COMEX, que existe como un warrant, es decir, un título negociable que da derecho a retirar una cantidad y calidad específicas de metal en un depósito determinado.

La diferencia no es contable sino económica. Las existencias físicas totales del mundo son, en la práctica, inobservables: nadie audita la bodega de cada fundición china ni el patio de cada fabricante de cables. Lo que sí se observa a diario, con número publicado, son las existencias en bolsa, que constituyen apenas una fracción del total y —esto es lo decisivo— una fracción cuya magnitud responde a incentivos de arbitraje, no solo a la oferta y la demanda del metal.

Aquí entra la teoría clásica del almacenamiento (theory of storage), formulada por Kaldor (1939) y desarrollada por Working (1949) y Brennan (1958). Su idea central es que quien guarda una materia prima obtiene un beneficio no pecuniario por tenerla disponible —el rendimiento de conveniencia o convenience yield—: poder atender un pedido imprevisto, no parar una línea de producción. Ese rendimiento es alto cuando las existencias son escasas y cae hacia cero cuando abundan. De ahí la relación fundamental que ordena la curva de futuros: el precio futuro iguala al precio spot más costos de almacenamiento y financiamiento, menos el rendimiento de conveniencia. Cuando hay holgura, los futuros cotizan por sobre el spot (contango) y almacenar paga; cuando hay estrechez, el mercado entra en backwardation y guardar metal cuesta dinero.

La consecuencia práctica es incómoda para quien lee los titulares: un alza de los inventarios en bolsa puede ser una decisión financiera y no una señal de exceso de oferta. Si la curva entra en contango suficiente para cubrir el arriendo de bodega y la tasa de interés, conviene registrar metal que ya existía fuera del sistema —moverlo de una bodega privada a una autorizada— y venderlo a futuro. El stock "aparece" sin que se haya producido un gramo adicional. El flujo inverso también ocurre: el metal se cancela (se retira el warrant) y desaparece de la estadística sin haber sido consumido. Por eso Working (1949) insistía en que los precios de futuros y el nivel de existencias visibles se determinan conjuntamente, y no en que uno explique mecánicamente al otro.

Se suma un problema de agregación geográfica. Los inventarios en bolsa son mundiales y fungibles: el cobre registrado en Rotterdam, Busan o Kaohsiung entra al mismo número. Un productor africano o indonesio que estimó de más su demanda puede inflar la cifra global sin que nada haya cambiado en la oferta chilena. Leer ese agregado como un termómetro del mercado local es un error de atribución.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 16 de septiembre de 2026, bajo el tema "Inventarios al alza con precio al alza", el panel enfrentó exactamente la paradoja que la teoría anticipa: los inventarios se habían duplicado y el precio, en vez de ceder, subía. Willy Díaz cortó el nudo con una frase que vale más que un párrafo de manual: "los inventarios de cobre son transados en la bolsa, no es que estén guardados en una bóveda".

La observación hace dos trabajos a la vez. Primero, desarma la lectura ingenua de que más stock visible equivale a exceso de oferta: lo que se duplicó fueron posiciones registradas en bolsa, sensibles al arbitraje de la curva y al costo de financiamiento, no metal inmovilizado esperando comprador. Segundo, deshace el reflejo de leer el dato en clave chilena. La acumulación es mundial y puede originarse en África o en cualquier productor que sobreestimó su demanda; atribuirla a una debilidad de las ventas nacionales es proyectar sobre una cifra agregada una causa local que el dato no contiene.

Relación con otros conceptos

El puente natural es con la teoría del almacenamiento y con el par contango / backwardation, que son el mecanismo por el cual el stock visible se mueve sin que cambie el stock real. También con el rendimiento de conveniencia, que explica por qué la relación entre existencias y precio es no lineal: cerca del agotamiento, caídas pequeñas de inventario producen alzas desproporcionadas de precio.

En un plano más amplio, el concepto es un caso particular del problema de los indicadores observables versus variables latentes: el inventario en bolsa es un proxy de la escasez verdadera, y como todo proxy, se degrada cuando los agentes tienen incentivos para manipular la medida —una versión de la ley de Goodhart aplicada a un dato de mercado. Se vincula además con la formación de expectativas en mercados de materias primas, donde el precio incorpora información sobre la oferta futura que el stock presente no refleja, y con el ciclo de inversión minera, cuyos rezagos largos hacen que la oferta responda con años de atraso a las señales de precio.

Fuentes y lecturas

  • Kaldor, N. (1939), "Speculation and Economic Stability", The Review of Economic Studies, 7(1), 1–27.
  • Working, H. (1949), "The Theory of Price of Storage", The American Economic Review, 39(6), 1254–1262.
  • Brennan, M. J. (1958), "The Supply of Storage", The American Economic Review, 48(1), 50–72.
  • Deaton, A. y Laroque, G. (1992), "On the Behaviour of Commodity Prices", The Review of Economic Studies, 59(1), 1–23.
  • Hull, J. C. (2022), Options, Futures, and Other Derivatives, 11ª ed., Pearson. (Capítulo sobre futuros de materias primas y costo de acarreo.)
  • Pindyck, R. S. (2001), "The Dynamics of Commodity Spot and Futures Markets: A Primer", The Energy Journal, 22(3), 1–29.

Apariciones