Teoría
Mezcla de política fiscal y monetaria (policy mix)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La mezcla de política fiscal y monetaria, o policy mix, es la combinación de decisiones que toman al mismo tiempo dos autoridades. El gobierno maneja el gasto público, los impuestos y el endeudamiento. El banco central maneja la tasa de interés y la liquidez. Ninguna de las dos actúa sola: lo que hace una cambia las condiciones en que opera la otra. Por eso conviene evaluarlas como un conjunto.
La idea de fondo viene de la teoría de la política económica. Tinbergen (1952) planteó que, para alcanzar un número dado de objetivos independientes, se necesita al menos el mismo número de instrumentos. Mundell (1962) agregó una pregunta práctica: ¿qué instrumento conviene asignar a qué objetivo? Su respuesta, conocida como el principio de clasificación efectiva de mercados, es que cada instrumento debe dirigirse al objetivo sobre el cual tiene ventaja comparativa. Si la asignación es incorrecta, las políticas pueden alejar a la economía del equilibrio en vez de acercarla.
En el esquema actual de la mayoría de las economías, incluida la chilena, el reparto suele ser el siguiente:
- Política monetaria: la ejerce un banco central autónomo con metas de inflación y su instrumento principal es la tasa de política monetaria (TPM). En Chile, la meta es 3% anual en un horizonte de dos años.
- Política fiscal: la ejecuta el gobierno a través del presupuesto. En Chile está acotada por la regla de balance estructural, que busca la sostenibilidad de la deuda y evitar que el gasto amplifique el ciclo.
Cuando ambas empujan en la misma dirección, sus efectos se suman. Por ejemplo, un ajuste fiscal combinado con alzas de tasa enfría la economía con fuerza. Cuando empujan en direcciones opuestas, una neutraliza en parte a la otra. El caso típico es un gasto público expansivo mientras el banco central intenta bajar la inflación. Entonces el banco central tiene que hacer más esfuerzo: tasas más altas o por más tiempo para lograr el mismo resultado sobre los precios. Eso suele encarecer el crédito para empresas y hogares, y en economías abiertas puede apreciar la moneda.
Hay además una dimensión de largo plazo. Sargent y Wallace (1981) mostraron, en su "aritmética monetarista desagradable", que si la política fiscal no garantiza la sostenibilidad de la deuda, tarde o temprano el banco central puede verse forzado a financiarla, y pierde el control de la inflación. Leeper (1991) formalizó esta interacción y distinguió regímenes de política "activa" y "pasiva". La estabilidad de precios requiere que al menos una de las dos autoridades se ajuste a la otra de forma coherente. Por eso la mezcla de políticas no es solo un asunto de coyuntura: también depende de la credibilidad institucional de ambas autoridades.
Cómo lo explicó el programa
Episodio del 14 de octubre de 2026 — tema "Próximo movimiento del Banco Central de Chile".
El panel analizó qué haría el Banco Central en sus próximas reuniones con una inflación entre 4,1% y 4,2%, una TPM que todavía estaría en terreno algo expansivo y una economía que aceleraría hacia un crecimiento de 3%. La conclusión fue que lo probable es que el instituto emisor mantenga la tasa o eventualmente la suba en 25 puntos base. No cabe esperar bajas.
En ese contexto, Manuel Bengolea introdujo la dimensión fiscal:
"pero si el presupuesto es muy expansivo le quita todos los grados de libertad al banco central"
El comentario resume bien la lógica del policy mix. Con la inflación sobre la meta y la actividad repuntando, un gasto fiscal que estimule aún más la demanda obligaría al Banco Central a mantener una postura más restrictiva de lo que necesitaría en otro escenario. Su margen para recortar tasas desaparece. La discusión del presupuesto, aunque la decide otra autoridad, pasa a ser un dato central para proyectar la TPM.
Relación con otros conceptos
El policy mix se apoya en el modelo IS-LM y en su versión para economías abiertas, el modelo Mundell-Fleming. Este último predice que, con tipo de cambio flexible y alta movilidad de capitales, la política fiscal pierde efectividad sobre el producto, porque el alza de tasas atrae capitales y aprecia la moneda. Esa predicción es especialmente pertinente para una economía pequeña y abierta como la chilena.
Se conecta directamente con las metas de inflación y la regla de Taylor, que describen cómo un banco central ajusta su tasa ante desvíos de la inflación y de la brecha de producto. Un impulso fiscal amplía esa brecha y, por la regla, presiona la tasa al alza. También se relaciona con el efecto desplazamiento (crowding out): el mayor gasto público eleva las tasas y reduce la inversión privada.
En el plano institucional, se vincula con la independencia del banco central, la dominancia fiscal (cuando las necesidades de financiamiento del fisco condicionan la política monetaria), la sostenibilidad de la deuda pública y las reglas fiscales, como la de balance estructural. Finalmente, se relaciona con la política contracíclica: idealmente, ambas autoridades moderan el ciclo en vez de amplificarlo.
Fuentes y lecturas
- Mundell, R. (1962), "The Appropriate Use of Monetary and Fiscal Policy for Internal and External Stability", IMF Staff Papers, 9(1).
- Sargent, T. y Wallace, N. (1981), "Some Unpleasant Monetarist Arithmetic", Federal Reserve Bank of Minneapolis Quarterly Review, 5(3).
- Leeper, E. (1991), "Equilibria under 'Active' and 'Passive' Monetary and Fiscal Policies", Journal of Monetary Economics, 27(1).
- De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía: teoría y políticas, Pearson Educación.
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomics, 7.ª ed., Pearson.