Teoría
Monopsonio (comprador único)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El monopsonio es el monopolio visto desde el otro lado del mostrador: un mercado con muchos vendedores y un solo comprador. El término lo acuñó Joan Robinson (1933) en su tratado sobre competencia imperfecta, en el mismo movimiento intelectual que sacó a la teoría de precios del mundo binario "competencia perfecta o monopolio".
La mecánica es simple y poco intuitiva. En competencia, cada comprador es tan pequeño frente al mercado que toma el precio como dado. El monopsonista, en cambio, enfrenta la curva de oferta completa, que sube: para comprar una unidad más tiene que ofrecer un precio mayor y —si no puede discriminar— ese precio mayor se lo termina pagando también a todas las unidades que ya venía comprando. El costo verdadero de esa unidad adicional (el costo marginal del factor) queda entonces por encima del precio de mercado. Como compra hasta que el valor de la última unidad iguala ese costo marginal, y no hasta que iguala el precio, acaba comprando menos y pagando menos de lo que habría ocurrido en competencia. La brecha entre lo que la unidad vale para él y lo que paga es renta que captura; el intercambio que nunca ocurre es pérdida de eficiencia social.
¿De qué depende el tamaño de ese descuento? De la elasticidad-precio de la oferta. La regla, en su forma más limpia, dice que el margen entre el valor de la unidad y el precio pagado, medido en proporción al precio, es aproximadamente el inverso de la elasticidad de oferta. Frente a vendedores que pueden irse a otro comprador o guardar el producto, el poder de compra se evapora. Frente a vendedores clavados —una faena que no puede mover el mineral, un trabajador atado a su ciudad, un proveedor con activos específicos— el comprador único fija casi el precio que quiere.
De ahí se sigue que el poder de monopsonio no viene del tamaño sino de la falta de alternativas del que vende: distancia, costos de cambio, información, especificidad de los activos. Manning (2003) llevó ese argumento al mercado laboral y mostró que bastan fricciones modestas —que buscar otro empleador tome tiempo y plata— para que cada empleador enfrente una curva de oferta con pendiente y se comporte, en el margen, como monopsonista.
Ese marco produce el resultado más contraintuitivo de la microeconomía aplicada: bajo monopsonio, un precio mínimo fijado por encima del precio del comprador único puede aumentar la cantidad transada, porque le quita al comprador el incentivo a restringir compras para mantener el precio bajo. La evidencia de Card y Krueger (1994) sobre el salario mínimo en Nueva Jersey, que no encontró la caída de empleo que predecía el modelo competitivo, es la razón por la que el monopsonio volvió a la primera línea del debate empírico.
Dos precisiones antes de aplicarlo. Un comprador único puede existir por diseño y con mandato de fomento, no de extracción: monopsonio describe la estructura, no la intención. Y cuando el vendedor también tiene poder —un sindicato, un cartel exportador— el caso es de monopolio bilateral, donde la teoría acota la cantidad pero deja el precio entregado a la negociación.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 5 de agosto de 2026, el panel abordó por qué un precio récord no se traduce en más producción chilena. Willy Díaz ordenó la respuesta en tres candados sobre la oferta: las ventas ya comprometidas por contrato, el tope de extracción que fija la resolución de calificación ambiental —que las faenas medianas y grandes ya están tocando— y, en la pequeña minería, el padrón para venderle a ENAMI, único comprador, que también tiene límite. Su síntesis: "cuando estás en el tope o cerca del tope, que el precio suba no va a significar que vamos a tener más actividad".
Vale la pena separar los tres candados, porque solo el tercero es monopsonio. El contrato explica que el precio récord no llegue al vendedor; la RCA es un techo físico-administrativo. El tercero es estructural: el pequeño minero no tiene planta para fundir su mineral, así que enfrenta una sola puerta de salida, y el cupo de esa puerta está fijado.
La particularidad chilena es que ese comprador único no está ahí para exprimir al vendedor. ENAMI existe desde 1960 precisamente para darle mercado a quien no tiene escala propia, y su pauta de compra se referencia al precio internacional descontando cargos de tratamiento y castigos. Pero un monopsonio con mandato de fomento tiene el mismo efecto sobre la elasticidad que uno extractivo: el cupo raciona la cantidad por vía administrativa en lugar de hacerlo por precio, y el resultado que describe Díaz es idéntico. La curva de oferta no es vertical porque nadie quiera vender más, sino porque el canal está lleno.
Ese es el aporte concreto del concepto a la discusión del episodio: cuando la señal de precio se transmite a través de una sola contraparte con capacidad tope, el precio internacional puede subir cuanto quiera —y de hecho el pequeño minero es tomador de precio en un mercado global— sin que la cantidad ofrecida se mueva un gramo.
Relación con otros conceptos
El monopsonio es el espejo formal del monopolio, y ambos son casos de poder de mercado que terminan en el mismo lugar: cantidad transada por debajo del óptimo y pérdida de eficiencia social. La variable que gradúa su intensidad es la elasticidad-precio de la oferta, el mismo parámetro que explica por qué un shock de demanda se descarga en precio y no en cantidad. Su herramienta analítica propia es el costo marginal del factor, hermano del ingreso marginal del monopolista. Cuando los compradores son pocos pero más de uno, el caso es de oligopsonio; cuando el vendedor tiene contrapoder, de monopolio bilateral. La renta que captura el comprador único es una renta económica sostenida por barreras a la entrada en el lado de la compra —plantas de tratamiento, logística, permisos—, y su contracara de política pública es el debate sobre precios mínimos y salario mínimo.
Fuentes y lecturas
- Robinson, J. (1933), The Economics of Imperfect Competition, Macmillan. La obra donde aparece el término y su tratamiento formal original.
- Pindyck, R. y Rubinfeld, D. (2018), Microeconomía, 9ª ed., Pearson. El capítulo "Poder de mercado: monopolio y monopsonio" es el desarrollo estándar, con la derivación del costo marginal del factor y la regla de la elasticidad.
- Varian, H. (2010), Microeconomía intermedia, 8ª ed., Antoni Bosch. Tratamiento de mercados de factores, más corto y más algebraico.
- Manning, A. (2003), Monopsony in Motion: Imperfect Competition in Labor Markets, Princeton University Press. El libro que reinstaló el monopsonio como marco empírico y no como curiosidad teórica.
- Card, D. y Krueger, A. (1994), "Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania", American Economic Review 84(4).