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Teoría

Movilidad intergeneracional del ingreso

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La movilidad intergeneracional del ingreso mide cuánto del lugar que ocupa una persona en la distribución del ingreso depende del lugar que ocupaban sus padres. Si el ingreso de los hijos se parece mucho al de los padres, la sociedad tiene baja movilidad: la posición se hereda. Si el vínculo es débil, hay alta movilidad: el origen pesa poco en el destino.

La forma clásica de medirla es una regresión entre el logaritmo del ingreso permanente de los hijos y el de los padres:

$$\ln Y_{hijo} = \alpha + \beta , \ln Y_{padre} + \varepsilon$$

El coeficiente β es la elasticidad intergeneracional del ingreso (IGE). Un β de 0,6 significa que si los padres ganaban un 10 % más que el promedio, los hijos ganarán en promedio un 6 % más que el promedio de su generación. Con β = 0 el ingreso de los padres no predice nada (movilidad perfecta). Con β = 1 la ventaja o la desventaja pasa entera a la generación siguiente. Su complemento, 1 − β, se usa como índice de movilidad.

La medición tiene una trampa conocida. Si se usa el ingreso de un solo año, el ruido transitorio (un año malo, un bono, una cesantía) diluye la correlación y hace que la sociedad parezca más móvil de lo que es. Solon (1992) mostró que, usando promedios de varios años para aproximar el ingreso permanente, la elasticidad en Estados Unidos rondaba 0,4 o más, bastante por encima de lo que se estimaba antes. Por eso la literatura reciente prefiere medidas por rango: en qué percentil quedan los hijos según el percentil de sus padres. Son más robustas y comparables entre países y regiones. El trabajo de Chetty, Hendren, Kline y Saez (2014) con registros tributarios masivos popularizó este enfoque y mostró diferencias enormes de movilidad entre zonas de un mismo país.

¿Por qué se transmite el ingreso? El marco teórico de referencia es el de Becker y Tomes (1979, 1986). Los padres invierten en el capital humano de sus hijos (educación, salud, redes) y además les transmiten rasgos y ventajas "dotadas": genética, cultura familiar, contactos. Cuando los mercados de crédito funcionan bien, cualquier familia puede financiar la inversión rentable en sus hijos y la persistencia viene casi solo de las dotaciones. Cuando las familias pobres no pueden endeudarse contra el ingreso futuro de sus hijos, invierten menos de lo óptimo y la desventaja se perpetúa. De ahí sale una conclusión de política: la educación pública, el financiamiento estudiantil y la salud infantil aumentan la movilidad porque relajan esa restricción.

Hay además una regularidad empírica muy citada. Los países con más desigualdad en un momento dado tienden a tener menos movilidad entre generaciones. Alan Krueger bautizó esa relación en 2012 como la "curva del Gran Gatsby", y Corak (2013) la sistematizó: en sociedades donde la distancia entre peldaños es grande, también cuesta más subir la escalera.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 2 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-02]), en una conversación sobre la caída de la natalidad, Pepe Arias planteó la crianza como un cálculo económico. Su pregunta era qué hace que tener hijos sea "rentable" para una familia, y su respuesta fue que "el signo del cálculo no lo deciden pequeños subsidios" al parto. Lo deciden variables de fondo: el crecimiento de los sueldos, el costo del capital de largo plazo y la movilidad de ingresos entre generaciones. Es decir, las mismas variables de siempre: inversión, trabajo y tasas bajas.

El punto conecta directamente con la teoría. Si los padres esperan que lo que inviertan en un hijo se traduzca en un ingreso futuro mejor que el suyo, cada peso de crianza "rinde" más. Si la movilidad es baja y el origen fija el destino, ese rendimiento esperado cae y el incentivo a invertir (y, en el margen, a tener hijos) se debilita. Arias le quita protagonismo a los bonos puntuales. Un subsidio al nacimiento mueve poco la ecuación si las expectativas sobre el futuro de los hijos no cambian.

Relación con otros conceptos

La movilidad intergeneracional es la versión dinámica de la desigualdad del ingreso. El coeficiente de Gini es una foto de la distribución en un momento dado. La movilidad dice si las personas cambian de posición dentro de esa foto de una generación a otra.

Se apoya en la teoría del capital humano (Becker, 1964). La educación y la salud son inversiones con retorno, y su financiamiento depende de las imperfecciones del mercado de crédito. También se relaciona con la igualdad de oportunidades, que separa la desigualdad que viene de circunstancias heredadas de la que viene del esfuerzo.

En el plano demográfico se cruza con la teoría económica de la fecundidad. El trade-off cantidad-calidad de Becker y Barro (1988) modela la decisión de cuántos hijos tener junto con cuánto invertir en cada uno. Por eso las expectativas de movilidad y el crecimiento de los salarios reales entran en la decisión de formar familia. Y como la inversión en hijos es de muy largo plazo, la tasa de interés de largo plazo (el costo de oportunidad del capital) también entra en el cálculo, tal como lo planteó el programa.

Fuentes y lecturas

  • Becker, G. y Tomes, N. (1979), "An Equilibrium Theory of the Distribution of Income and Intergenerational Mobility", Journal of Political Economy, 87(6).
  • Becker, G. y Tomes, N. (1986), "Human Capital and the Rise and Fall of Families", Journal of Labor Economics, 4(3).
  • Solon, G. (1992), "Intergenerational Income Mobility in the United States", American Economic Review, 82(3).
  • Corak, M. (2013), "Income Inequality, Equality of Opportunity, and Intergenerational Mobility", Journal of Economic Perspectives, 27(3).
  • Chetty, R., Hendren, N., Kline, P. y Saez, E. (2014), "Where is the Land of Opportunity? The Geography of Intergenerational Mobility in the United States", Quarterly Journal of Economics, 129(4).

Apariciones