MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Precio nominal versus precio real

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Un precio nominal es el que aparece escrito en el contrato, la boleta o la pizarra de la bolsa: tantos dólares por libra, tantos pesos por kilo. Un precio real es ese mismo precio expresado en poder adquisitivo, es decir, dividido por un índice de precios que representa el costo de la canasta contra la cual uno quiere compararlo. La fórmula es tan simple que engaña:

$$p_t^{real} = \frac{p_t^{nominal}}{P_t} \times P_{base}$$

donde $P_t$ es el índice de precios del período (IPC, un deflactor del PIB, un índice de precios al productor) y $P_{base}$ el del año que se elige como referencia. El resultado no tiene unidades "verdaderas": está en dólares de 2026, en pesos de 2018, en lo que uno haya fijado como base. Por eso una serie real siempre viene con apellido, y series con apellidos distintos no se comparan.

La distinción es vieja y estructural en economía. Fisher (1930) la formalizó para las tasas de interés —la tasa real es aproximadamente la nominal menos la inflación esperada— y antes había bautizado el error de confundirlas: la ilusión monetaria, la tendencia sistemática a razonar en unidades monetarias en vez de en poder de compra (Fisher, 1928). No es una curiosidad de manual: Shafir, Diamond y Tversky (1997) mostraron experimentalmente que personas educadas evalúan un aumento de sueldo del 5% con inflación del 4% como mejor noticia que uno del 2% con inflación cero, aunque el segundo las deje mejor paradas.

Toda la contabilidad macro descansa en esta separación. El PIB nominal crece cuando se produce más o cuando los precios suben; el PIB real aísla lo primero, y la diferencia entre ambos es el deflactor. Lo mismo vale para salarios (el salario real es el nominal deflactado por IPC), para deudas —la inflación no anunciada transfiere riqueza del acreedor al deudor— y para cualquier serie histórica larga.

Chile tiene aquí una particularidad institucional útil: la Unidad de Fomento, creada en 1967, es literalmente una unidad de cuenta real. Un crédito hipotecario en UF está denominado en poder adquisitivo, no en pesos; su tasa cotizada ya es una tasa real. Buena parte del sistema financiero chileno vive nativamente en el lado real de esta distinción, cosa rara en el mundo.

La trampa práctica aparece cuando se comparan máximos históricos. Un precio nominal que rompe un récord no dice nada por sí solo si la moneda de medición perdió valor en el intervalo. Con inflación positiva sostenida, los récords nominales se rompen por aritmética, no por escasez.

Cómo lo explicó el programa

El caso apareció en su forma más limpia en Buenos Días Mercado del 7 de agosto de 2026 (bdm-2026-08-07), en el tema "Cobre en máximo nominal histórico". Con el metal en torno a US$6,65 la libra, Pepe Arias marcó la distinción de manera explícita en vez de dejar correr el titular:

"estos 6,60 y algo son los precios nominales más altos de la historia del cobre"

El adjetivo hace todo el trabajo. Un récord nominal en el cobre es un hecho verificable y trivial de calcular; un récord real exige elegir un deflactor —típicamente el CPI de Estados Unidos, porque el cobre se transa en dólares— y recién ahí compararlo con los peaks anteriores del metal. Hecho ese ejercicio, el peak de 2011 (del orden de US$4,6 la libra) equivale hoy, en dólares de 2026, a un valor grueso del orden de US$6,5 a US$7 según el índice que se use: es decir, en la vecindad del precio actual y posiblemente por sobre él. Y los peaks de mediados de los sesenta y de 1974, medidos en dólares constantes, compiten de igual a igual con cualquiera de los dos.

La distinción de Arias es, entonces, lo que separa un dato de una conclusión. "Máximo nominal histórico" es cierto. "El cobre nunca ha estado tan caro" no se sigue, y es exactamente la frase que un titular tiende a construir.

Relación con otros conceptos

El puente obvio es la inflación y su medición vía IPC: sin un índice de precios no existe la operación de deflactar. De ahí sale la tasa de interés real, que es la misma corrección aplicada al costo del dinero, y el tipo de cambio real, que corrige el nominal por la inflación relativa entre dos países —el ancla de cualquier discusión sobre competitividad.

En materias primas, la distinción es la puerta de entrada a los términos de intercambio y a la hipótesis Prebisch-Singer, que sostiene una tendencia declinante de largo plazo en el precio real de los bienes primarios frente a los manufacturados: una tesis que solo puede formularse —y discutirse— en el lado real de la distinción, porque en nominales las materias primas suben como todo lo demás.

Se conecta también con la ilusión monetaria en el plano conductual, con la indexación (la UF, los reajustes salariales) como respuesta institucional al problema, y con el poder adquisitivo como el concepto que la deflactación intenta hacer visible.

Fuentes y lecturas

  • Fisher, I. (1930), The Theory of Interest, Macmillan.
  • Fisher, I. (1928), The Money Illusion, Adelphi Company.
  • Shafir, E., Diamond, P. y Tversky, A. (1997), "Money Illusion", Quarterly Journal of Economics, 112(2), pp. 341-374.
  • Mankiw, N. G., Macroeconomía, Worth Publishers / Antoni Bosch (capítulos sobre medición macroeconómica, dinero e inflación).
  • Blanchard, O., Macroeconomía, Pearson (capítulo sobre PIB nominal y real, y el deflactor).
  • Prebisch, R. (1950), The Economic Development of Latin America and Its Principal Problems, Naciones Unidas / CEPAL.

Apariciones