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Teoría

Tasa de interés real

Visto en 2 apariciones de los programas.

Qué es

La tasa de interés real es lo que efectivamente rinde —o cuesta— un préstamo una vez descontada la pérdida de poder adquisitivo del dinero. La tasa que aparece en el contrato es nominal: dice cuántos pesos habrá de vuelta. La real dice cuántos bienes habrá de vuelta, que es lo único que le importa a quien ahorra o invierte.

La relación entre ambas la formalizó Irving Fisher (1930) y desde entonces se conoce como ecuación de Fisher. En su forma exacta, (1 + i) = (1 + r)(1 + π), donde i es la tasa nominal, r la real y π la inflación. Para valores chicos la aproximación de bolsillo funciona bien: tasa real ≈ tasa nominal − inflación. Si un depósito paga 7% anual y los precios suben 4%, la ganancia real es de aproximadamente 3%: el resto es reponer lo que la inflación se llevó.

La distinción crucial es cuál inflación. La tasa real ex ante —la que gobierna las decisiones— descuenta la inflación esperada, que nadie observa y todos estiman. La tasa real ex post descuenta la inflación que efectivamente ocurrió, y solo se conoce cuando ya es tarde para hacer algo al respecto. Un acreedor que prestó a 5% esperando 3% de inflación creía ganar 2%; si la inflación resulta ser 6%, terminó pagándole al deudor por el privilegio de prestarle. De ahí que la inflación no anticipada sea, en los hechos, una transferencia de riqueza desde acreedores hacia deudores.

Esta tasa real es el precio intertemporal de la economía: el tipo de cambio entre consumo de hoy y consumo de mañana. Cuando sube, ahorrar rinde más y endeudarse duele más, así que la inversión se frena y el consumo se posterga. Wicksell (1898) introdujo la idea de una tasa natural —el nivel de tasa real compatible con pleno empleo y precios estables— y de ella desciende toda la política monetaria moderna: un banco central que fija una tasa nominal está intentando, en realidad, mover la tasa real por encima o por debajo de esa referencia. La regla de Taylor (1993) hizo explícito ese mecanismo, exigiendo que la tasa nominal suba más que uno a uno con la inflación —el llamado principio de Taylor— porque una respuesta menor deja la tasa real cayendo justo cuando debería subir.

En Chile hay un atajo institucional que en otros países no existe: la Unidad de Fomento. Un crédito hipotecario o un bono en UF ya está denominado en poder adquisitivo, de modo que su tasa es la tasa real, sin necesidad de estimar expectativas. La diferencia entre un instrumento en pesos y uno equivalente en UF —la compensación inflacionaria implícita, o breakeven— es una de las mejores lecturas disponibles sobre qué inflación espera el mercado. Estados Unidos consigue algo parecido con los TIPS, bonos del Tesoro indexados.

En finanzas corporativas la misma lógica impone una regla de consistencia elemental: flujos nominales se descuentan a tasas nominales, flujos reales a tasas reales. Mezclarlos —proyectar ventas sin inflación y descontarlas con una tasa que sí la incluye— castiga artificialmente cualquier proyecto de largo plazo.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 21 de agosto de 2026 (bdm-2026-08-21), el panel desarmó el alza de la tasa larga norteamericana en tres fuerzas simultáneas, y el ejercicio es una descomposición de Fisher hecha en voz alta.

La segunda fuerza es la tasa real en estado puro: la meta de 2% no se cumple hace al menos cinco años y este año la inflación va en 3,4%, de modo que —como se planteó al aire— quien compra un bono a 20 o 30 años primero tiene que ganarle a la inflación para no perder en términos reales. Esa es exactamente la brecha entre i y r, y explica por qué una tasa nominal más alta no significa, por sí sola, dinero más caro.

Las otras dos fuerzas empujan el componente real del rendimiento, no la compensación por inflación. La fiscal la resumió Pepe Arias en el lenguaje del prestamista: "este compadre está muy endeudado, es un tipo riesgoso, va a seguir endeudándose". Un deudor más riesgoso paga una prima que se suma a la tasa real exigida. La tercera —menos comentada, según el propio programa— es el boom de infraestructura de inteligencia artificial, que desató una emisión de deuda corporativa sin precedente compitiendo con el Tesoro por la misma plata líquida. Más demanda de fondos prestables contra una oferta de ahorro dada empuja al alza el precio de esos fondos, que es la tasa real de equilibrio.

La lectura útil, entonces, es que una tasa larga que sube puede estar diciendo cosas muy distintas: que se espera más inflación, que se percibe más riesgo de crédito, o que hay más competencia por el ahorro disponible. Solo la primera deja la tasa real intacta.

Relación con otros conceptos

La tasa real es el eslabón que conecta la tasa de política monetaria con la economía real, y su referencia de equilibrio es la tasa neutral. En instrumentos de largo plazo convive con la prima por plazo y con la prima por riesgo de crédito, que explican por qué la tasa a 30 años no es simplemente el promedio esperado de las tasas cortas. Sus insumos son las expectativas de inflación —observables en Chile a través de la UF y del breakeven de la curva de rendimiento— y su aplicación directa es el costo de capital con que se descuenta cualquier proyecto. Cuando el componente fiscal domina la formación de la tasa, se entra en el terreno de la dominancia fiscal.

Fuentes y lecturas

  • Fisher, I. (1930), The Theory of Interest, Macmillan. El trabajo seminal; la ecuación que lleva su nombre está en los capítulos sobre apreciación e interés. Síntesis accesible en Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Fisher_equation
  • Blanchard, O. (2021), Macroeconomics, 8ª ed., Pearson. Tratamiento estándar de tasa nominal versus real y su rol en IS-LM y en la curva de Phillips.
  • Mankiw, N. G. (2022), Macroeconomics, 11ª ed., Worth Publishers. Capítulo sobre dinero e inflación: efecto Fisher, distinción ex ante / ex post y el costo de la inflación no anticipada.
  • Brealey, R., Myers, S. y Allen, F. (2019), Principles of Corporate Finance, 13ª ed., McGraw-Hill. La regla de consistencia entre flujos y tasas al calcular un VAN.
  • Taylor, J. B. (1993), "Discretion versus policy rules in practice", Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, vol. 39, pp. 195-214. El paper que ancló la respuesta de la tasa nominal a la inflación.

Apariciones