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Teoría

Tasa de política monetaria

Visto en 26 apariciones de los programas.

Qué es

La tasa de política monetaria (TPM) es el precio del dinero a plazo muy corto —un día— que un banco central fija por decisión de su consejo y sostiene operando en el mercado interbancario. En Chile la determina el Consejo del Banco Central en sus reuniones de política monetaria; en Estados Unidos el equivalente es el rango objetivo de la fed funds rate que vota el FOMC. Es, en rigor, el único precio de la economía que la autoridad monetaria controla con precisión casi quirúrgica: todo lo demás —tasas a diez años, costo del crédito hipotecario, tipo de cambio, múltiplos de la bolsa— es consecuencia indirecta, y esa cadena de consecuencias es la política monetaria propiamente tal.

Dos precisiones cambian por completo la lectura de una decisión. La primera es que la TPM es nominal: lo que asigna recursos es la tasa real, aproximadamente la nominal menos la inflación esperada, distinción que formalizó Fisher (1930). Un banco central puede subir la tasa y aun así estar relajando, si las expectativas de inflación suben más rápido. La segunda es que el nivel absoluto no significa nada por sí solo; importa la distancia respecto de la tasa "neutral" o natural, aquella compatible con producto en su potencial e inflación en la meta. La idea es de Wicksell (1898): por debajo de la natural, el dinero es expansivo y la inflación se acelera de forma acumulativa; por encima, contractivo. De ahí que 3,75% pueda ser restrictivo o estimulante según dónde esté esa referencia, que además es inobservable y se estima con incertidumbre grande.

La política se ejerce, entonces, no como un dial de encendido y apagado sino como una función de reacción: una regla, explícita o implícita, que vincula la tasa con la desviación de la inflación respecto de la meta y con la brecha del producto. La formulación canónica es la de Taylor (1993), que además dejó un corolario incómodo —el llamado principio de Taylor—: ante un aumento de la inflación, la tasa nominal debe subir más que uno a uno, porque de lo contrario la tasa real cae y el banco central termina alimentando lo que quería frenar. Friedman (1968) había advertido antes el límite del instrumento: opera con rezagos largos y variables (del orden de cuatro a ocho trimestres) y no compra crecimiento permanente, sólo administra la trayectoria.

Que la herramienta funcione depende de credibilidad, no de fuerza. Kydland y Prescott (1977) mostraron que una autoridad discrecional y bienintencionada tiene siempre el incentivo de sorprender con más inflación para ganar empleo hoy, incentivo que el público anticipa y que deja como saldo más inflación sin más empleo: el problema de inconsistencia temporal. La respuesta institucional del último medio siglo —autonomía legal, mandato acotado, metas de inflación anunciadas, cuentas públicas— es el diseño destinado a atar esas manos. El Banco Central de Chile es autónomo desde 1989 y opera con meta de 3% con tolerancia de un punto en un horizonte de dos años.

Woodford (2003) cerró el círculo: si la demanda depende de tasas largas y las largas son el promedio esperado de las cortas futuras, lo relevante nunca es la tasa de hoy, sino la trayectoria esperada completa. Por eso la comunicación es instrumento y no adorno, y por eso, como documentó Kuttner (2001) midiendo contra los futuros de fondos federales, los precios de mercado reaccionan sólo al componente sorpresa de una decisión: lo anticipado ya está en el precio antes de que se anuncie.

Cómo lo explicó el programa

El episodio del 29 de julio de 2026 (btm-2026-07-29), sobre la decisión de la Fed de mantener la tasa en 3,75%, es una ilustración casi de manual de ese último punto. La decisión misma no aportaba información: estaba totalmente descontada. Lo informativo fue la votación. Como lo resumió Manuel Bengolea, «nueve votaron a favor de mantener la tasa y tres se opusieron; ese nivel de división no es muy normal». Tres disidencias sobre doce miembros con voto, todas en dirección halcón —a favor de subir—, es un número inusual en un comité donde lo habitual es cero o una.

El mercado no leyó un nivel, leyó una función de reacción: si un cuarto del comité ya quiere subir, la distribución de trayectorias futuras se corre hacia el lado restrictivo, y con ella la tasa de descuento con que se valoran los activos. De ahí las caídas en las bolsas ese mismo día, pese a que el número anunciado fue exactamente el esperado. Es la distinción entre decisión y sesgo, y explica por qué en política monetaria el recuento de votos y el tono del comunicado suelen mover más precios que la cifra.

Relación con otros conceptos

La TPM es la bisagra entre la inflación —el IPC y, sobre todo, las expectativas de inflación— y el resto del sistema financiero. Hacia el lado real se conecta con la brecha del producto y la curva de Phillips, el canal por el que tasas más altas enfrían demanda y, con rezago, precios. Hacia el lado financiero se transmite por la curva de rendimiento (donde conviven las expectativas de TPM futura y la prima por plazo), por el costo y la disponibilidad del crédito bancario, por el tipo de cambio vía paridad de tasas y flujos de capital —canal decisivo en una economía pequeña y abierta como la chilena, donde la Fed condiciona el margen de acción del Banco Central— y por la valoración de activos, donde la tasa opera como denominador y castiga con más fuerza a los flujos lejanos, es decir a los instrumentos y acciones de mayor duración. Sus límites definen otros conceptos: cuando la tasa choca con su límite inferior efectivo, la política se traslada a herramientas no convencionales como la orientación futura y la compra de activos.

Fuentes y lecturas

  • Taylor, J. B. (1993), "Discretion versus policy rules in practice", Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, 39, 195–214.
  • Kydland, F. y Prescott, E. (1977), "Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans", Journal of Political Economy, 85(3), 473–492.
  • Woodford, M. (2003), Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy, Princeton University Press.
  • De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía: Teoría y Políticas, Pearson Educación (manual estándar en español, con capítulos dedicados al caso chileno).
  • Banco Central de Chile, Informe de Política Monetaria (IPoM), publicación trimestral — https://www.bcentral.cl

Apariciones