MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Reserva estratégica de petróleo

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Una reserva estratégica de petróleo es un inventario físico de crudo que un Estado mantiene fuera del circuito comercial y libera cuando una interrupción del suministro amenaza con un alza abrupta de precios. La figura moderna nació del embargo de 1973-74: Estados Unidos la creó por ley en 1975 y la Agencia Internacional de Energía —fundada en 1974— obliga a sus miembros a sostener el equivalente a 90 días de importaciones netas. La estadounidense tiene capacidad autorizada para unos 714 millones de barriles en cavernas de sal en la costa del Golfo, y desde las liberaciones de 2022 opera bastante por debajo de ese techo.

Económicamente no es una inversión: es un seguro. La teoría del almacenamiento explica por qué alguien paga por tener un bien guardado en vez de venderlo: quien sostiene el stock renuncia a intereses y paga bodegaje, y a cambio recibe un "rendimiento de conveniencia" por disponer del producto en el momento en que escasea (Kaldor, 1939; Working, 1949). Un Estado hace lo mismo, salvo que el rendimiento no lo cobra en el mercado sino en capacidad de intervenir. En el lenguaje de la inversión bajo incertidumbre, lo que compra es una opción: el derecho, no la obligación, de inyectar crudo cuando el precio se dispara (Dixit y Pindyck, 1994). La literatura formalizó el problema como uno de decisión dinámica —cuánto acumular y cuándo soltar, dada una distribución de probabilidad de las interrupciones (Teisberg, 1981).

De ahí se siguen tres propiedades que suelen perderse en la conversación pública.

La medida relevante no es el total, sino la cobertura y el caudal. Una reserva sirve por los días de consumo que cubre y por la velocidad máxima a la que puede bombearse —del orden de cuatro millones de barriles diarios en el caso estadounidense—. Un stock enorme que solo puede evacuarse lentamente no apaga un shock; uno modesto con salida rápida sí puede.

Solo cubre un tipo de riesgo. Un alza de precios causada por una interrupción de oferta y otra causada por un auge de la demanda mundial se ven idénticas en el gráfico y exigen respuestas opuestas (Kilian, 2009). Liberar reservas contra un shock de demanda gasta el seguro en un riesgo que el seguro no cubre.

Tiene un problema de polizón. Como el petróleo se transa en un mercado global, la liberación baja el precio para todos, incluidos los países que no pagaron por almacenar; de ahí que la provisión tienda a quedar corta y que el arreglo internacional sea un tratado y no una decisión aislada (Hogan, 1983). El caso general —seguridad energética como externalidad que el mercado no interioriza— está desarrollado en Bohi y Toman (1996).

Cómo lo explicó el programa

En el capítulo del 8 de septiembre de 2026, Buenas Tardes Mercado discutió la operación de Estados Unidos frente a Venezuela leída como negocio. Libardo Buitrago resumió la cuenta: Estados Unidos "invirtió 15 mil millones de dólares en desplazar la flota frente a Venezuela y se hicieron con 65 mil millones de barriles". Sumados a los 46.000 millones propios, el resultado serían 111.000 millones de barriles de reserva estratégica y, como inversión, algo rentable.

La aritmética es transparente y por eso sirve para separar dos cosas que el nombre confunde. Los 46.000 millones se parecen mucho a las reservas probadas de crudo de Estados Unidos —petróleo en el subsuelo, técnica y económicamente recuperable a precios corrientes—, no a su reserva estratégica, que es cien veces menor. Son categorías distintas: la reserva estratégica está en la superficie y se mueve en días; las reservas probadas son un activo del subsuelo cuyo valor no es el número de barriles sino el precio menos el costo de extracción, descontado a lo largo de décadas y sujeto a que exista título legal sobre ellos (Hotelling, 1931; Brealey, Myers y Allen). Valorizar 65.000 millones de barriles en US$15.000 millones implica unos 23 centavos por barril, y ahí está el salto: el crudo extrapesado de la faja del Orinoco está entre los de mayor costo de desarrollo del mundo, requiere mejoradores y capital por años antes de rendir el primer flujo. Un barril bajo tierra en un país ajeno y un barril en una caverna de sal propia no son el mismo bien, aunque se cuenten con la misma unidad.

Relación con otros conceptos

La distinción central es con reservas probadas, que es un stock geológico y no un instrumento de política. La lógica del inventario conecta con la teoría del almacenamiento y con el costo de acarreo que ordena la curva de futuros —contango y backwardation—, y su justificación pública descansa en la seguridad energética entendida como externalidad, emparentada con los bienes públicos y el problema del polizón. Su valoración pertenece al valor de opción y a la inversión bajo incertidumbre; la evaluación de la "rentabilidad" de adquirir barriles, al valor presente neto y al costo de oportunidad del capital. Y el uso de la reserva depende de distinguir shocks de oferta y de demanda, con efectos de términos de intercambio que para un país importador como Chile operan al revés que para un exportador.

Fuentes y lecturas

  • Hotelling, H. (1931), The Economics of Exhaustible Resources, Journal of Political Economy 39(2).
  • Williams, J. y Wright, B. (1991), Storage and Commodity Markets, Cambridge University Press.
  • Bohi, D. y Toman, M. (1996), The Economics of Energy Security, Kluwer Academic Publishers.
  • Kilian, L. (2009), Not All Oil Price Shocks Are Alike, American Economic Review 99(3). doi:10.1257/aer.99.3.1053
  • Yergin, D. (1991), The Prize: The Epic Quest for Oil, Money, and Power, Simon & Schuster.

Apariciones