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Teoría

Asignación de la responsabilidad inflacionaria al banco central

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La asignación de la responsabilidad inflacionaria al banco central es el principio según el cual la autoridad monetaria, y no el gobierno de turno, es la institución que debe responder por el comportamiento de la inflación. La razón es práctica: el banco central controla los instrumentos que más directamente afectan el nivel general de precios en el mediano plazo. Entre ellos están la tasa de política monetaria, las operaciones de liquidez y la comunicación de sus expectativas.

La idea descansa en una vieja tesis monetarista. Milton Friedman la resumió al afirmar que la inflación es "siempre y en todas partes un fenómeno monetario" (Friedman, 1963). Si el ritmo al que suben los precios depende, en última instancia, de las condiciones monetarias, quien administra esas condiciones es quien debe rendir cuentas.

El argumento institucional más fuerte viene de la teoría de la inconsistencia temporal. Kydland y Prescott (1977) mostraron que una autoridad con discreción tiene incentivos a prometer baja inflación y luego desviarse, por ejemplo para estimular el empleo antes de una elección. Barro y Gordon (1983) formalizaron cómo ese incentivo genera un sesgo inflacionario cuando la política monetaria queda en manos de quien enfrenta presiones políticas de corto plazo. La respuesta fue separar funciones. Rogoff (1985) propuso delegar la política monetaria en un banquero central "conservador", más averso a la inflación que la sociedad promedio. Walsh (1995) planteó un enfoque complementario: diseñar un "contrato" que haga al banquero central explícitamente responsable de cumplir una meta.

De ahí surge el esquema que hoy usan la mayoría de las economías avanzadas y muchas emergentes, entre ellas Chile: banco central autónomo con metas de inflación. El banco recibe independencia para usar sus instrumentos. A cambio, debe cumplir una meta pública y explicar sus decisiones. En el caso chileno, la autonomía tiene rango constitucional y la meta es una inflación de 3% anual, con un rango de tolerancia de ±1 punto porcentual en un horizonte de dos años. Cuando la inflación se sale de ese rango, el Banco Central debe dar explicaciones a través de sus informes y de su comparecencia ante el Congreso.

Conviene tener presentes dos matices:

  • Rezagos y shocks. La política monetaria actúa con rezagos largos y variables. Un shock de oferta, como un alza del petróleo o una sequía que encarece los alimentos, puede sacar la inflación del rango sin que el banco central haya cometido un error. Por eso la meta se evalúa en un horizonte y no mes a mes.
  • La política fiscal también influye. Si el gobierno gasta en forma desordenada o depende de financiamiento monetario, puede terminar dominando la política monetaria. Sargent y Wallace (1981) llamaron a este riesgo una "aritmética monetarista desagradable". La responsabilidad recae en el banco central bajo el supuesto de que existe disciplina fiscal y que el banco no está obligado a financiar al fisco.

En síntesis, se le asigna la responsabilidad al banco central porque tiene las herramientas y la independencia para usarlas. Esa asignación funciona mejor cuando el resto del marco macroeconómico es coherente con ella.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 9 de octubre de 2026 (bdm-2026-10-09), dentro del tema "Quién responde por la inflación", el programa respaldó que el ministro Quiroz endosara la responsabilidad por la inflación al Banco Central. El argumento fue de coherencia institucional. Los gobiernos suelen atribuirse el mérito cuando la inflación está controlada, pero quien tiene las herramientas para controlarla es el Banco Central. Por eso es al instituto emisor a quien corresponde exigirle explicaciones cuando la inflación se sale de su rango meta.

Pepe Arias lo planteó sin rodeos:

"Ah, oiga, disculpe, pero la inflación no la manejan los gobiernos, digamos."

La postura coincide con el núcleo de la literatura descrita arriba. Separar la política monetaria del ciclo político sirve para evitar el sesgo inflacionario y también para dejar claro a quién se le piden cuentas. La observación sobre la asimetría tiene además un valor pedagógico: el gobierno no puede reclamar el crédito cuando la inflación baja y desentenderse cuando sube. Si las herramientas son del Banco Central, la responsabilidad también lo es, en las buenas y en las malas.

Relación con otros conceptos

Este principio es inseparable de la independencia o autonomía del banco central. Sin independencia operativa no tendría sentido exigirle resultados, porque sus decisiones estarían subordinadas a otros objetivos. También se vincula directamente con el régimen de metas de inflación, que define qué debe lograr el banco, en qué plazo y con qué tolerancia. Ese régimen convierte la responsabilidad en algo medible.

Se relaciona con la credibilidad y el anclaje de expectativas. Si el público confía en que el banco central responderá por la meta, las expectativas de inflación se mantienen cerca de ella, y eso facilita el propio control de precios. La curva de Phillips aumentada por expectativas explica por qué intentar reducir el desempleo con más inflación solo funciona transitoriamente, y por qué conviene que la autoridad monetaria no ceda a esa tentación.

Finalmente, el concepto dialoga con la dominancia fiscal y la teoría fiscal del nivel de precios. Ambas recuerdan que una política fiscal insostenible puede limitar lo que el banco central es capaz de lograr. Esto no quita la responsabilidad formal al banco, pero sí acota las condiciones en que esa asignación resulta justa.

Fuentes y lecturas

  • Kydland, F. y Prescott, E. (1977), "Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans", Journal of Political Economy, 85(3). https://doi.org/10.1086/260580
  • Rogoff, K. (1985), "The Optimal Degree of Commitment to an Intermediate Monetary Target", Quarterly Journal of Economics, 100(4).
  • Bernanke, B., Laubach, T., Mishkin, F. y Posen, A. (1999), Inflation Targeting: Lessons from the International Experience, Princeton University Press.
  • Blanchard, O., Macroeconomía, Pearson (capítulos sobre política monetaria y metas de inflación).
  • Mankiw, N. G., Macroeconomía, Antoni Bosch (capítulos sobre inflación y política de estabilización).

Apariciones