Teoría
Segmentación geográfica de un mercado por aranceles
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Qué es
Un mercado geográficamente segmentado por aranceles es aquel en que un mismo bien, que normalmente tendría un solo precio mundial, pasa a tener precios distintos según dónde esté físicamente, porque un arancel (o la expectativa de uno) encarece o desalienta moverlo de una región a otra.
El punto de partida es la ley de un solo precio: si un bien homogéneo, como el cobre refinado, se transa en dos lugares, el arbitraje debería igualar sus precios. Si en Nueva York vale más que en Londres, alguien compra en Londres, embarca a Nueva York y vende, hasta que la diferencia desaparece. La teoría del equilibrio espacial de precios formalizó esto: entre dos mercados separados, la diferencia de precios en equilibrio no puede superar el costo de llevar el bien de uno a otro (Samuelson, 1952; Takayama y Judge, 1971). Ese costo arma una banda de no arbitraje: mientras la brecha quede dentro de la banda, a nadie le conviene mover mercancía y cada mercado puede fijar su precio con cierta independencia.
Un arancel ensancha la banda en una sola dirección. Si Estados Unidos grava la importación de cobre, el precio interno puede superar al externo hasta en el monto del arancel más el flete, sin que el arbitraje lo corrija. En la práctica, el mercado mundial se parte en dos: uno protegido y otro que funciona como «resto del mundo».
Lo menos intuitivo es que la sola amenaza de un arancel ya segmenta el mercado, y lo hace antes de que el arancel exista. Si los operadores esperan un gravamen futuro, conviene importar ahora, antes de que suba el costo de entrada. Eso provoca una carrera de embarques hacia el mercado que se va a proteger, donde se acumulan inventarios. Ese metal queda «del lado de adentro»: reexportarlo no tiene sentido mientras dure la incertidumbre, así que deja de estar disponible para los demás compradores.
Aquí entra la teoría del precio del almacenamiento (Working, 1949; Kaldor, 1939). Lo que importa para el precio presente de un commodity no es solo cuánto se produce y consume en el año, sino cuánto inventario disponible hay en cada punto. Cuando los inventarios se concentran en una bolsa por motivos de política comercial, los de las otras plazas bajan, sus precios al contado se tensan y la estructura de plazos puede pasar a backwardation: el contado vale más que el futuro, la señal típica de escasez inmediata.
Para un lector con la teoría oxidada, la distinción clave es esta: la segmentación no anula la oferta y la demanda, la redistribuye en el espacio. El precio sigue fijándose por oferta y demanda, pero ya no por la oferta y demanda mundiales: cada segmento tiene las suyas, y el arancel decide cuánta oferta queda de cada lado.
Cómo lo explicó el programa
En el Buenos Días Mercado del 2 de octubre de 2026 (bdm-2026-10-02), al analizar por qué el cobre se mantenía sobre US$6 la libra, Willy Díaz sostuvo que ese nivel no se explicaba por la oferta y la demanda, sino por la amenaza de aranceles de Trump. Según su lectura, esa amenaza había empujado una acumulación de metal en la bolsa estadounidense: «la bolsa americana del COMEX está acumulando inventarios como loco». Esos inventarios, explicó, quedan fuera del alcance del resto del mundo y por eso sostienen el precio en Londres.
Su razonamiento coincide paso a paso con el mecanismo de arriba. La expectativa del arancel empuja embarques hacia Estados Unidos. El metal acumulado en el COMEX queda retenido del lado protegido. La Bolsa de Metales de Londres (LME), que refleja el mercado del resto del mundo, se queda con menos inventario disponible y su precio sube. Con el lenguaje de esta ficha, el matiz sería que el precio sí responde a la oferta y la demanda, solo que a la de un mercado partido en dos. Para el resto del mundo, la oferta efectiva se achicó porque una parte del metal quedó estacionada en otra bodega.
Para Chile la consecuencia es concreta. Un precio alto sostenido por inventarios retenidos, y no por más consumo final, es frágil: si la amenaza arancelaria se despeja o se concreta de forma distinta a la esperada, ese metal puede volver al mercado y el precio de Londres puede corregir aunque la demanda industrial no haya cambiado.
Relación con otros conceptos
El concepto es un caso particular de la ley de un solo precio y de sus límites. La evidencia empírica muestra hace décadas que esa ley se cumple mal incluso en bienes transables (Isard, 1977), y los aranceles son una de las razones. Se conecta con la incidencia de un arancel, es decir, con la pregunta de quién termina pagándolo: el comprador interno, el exportador extranjero o ambos. El reparto depende de las elasticidades de cada lado, como explican los manuales de economía internacional (Krugman, Obstfeld y Melitz).
También toca el arbitraje, cuya ausencia es justamente lo que permite la segmentación, y la teoría del almacenamiento, con el convenience yield y las estructuras de contango y backwardation, que explica por qué los inventarios mueven el precio presente. Por último, se relaciona con las expectativas en política comercial: igual que en otros terrenos de la economía, anunciar una medida cambia las conductas antes de que la medida exista, y a veces la importación adelantada produce un efecto mayor que el arancel mismo.
Fuentes y lecturas
- Samuelson, P. A. (1952), «Spatial Price Equilibrium and Linear Programming», American Economic Review, 42(3).
- Takayama, T. y Judge, G. G. (1971), Spatial and Temporal Price and Allocation Models, North-Holland.
- Working, H. (1949), «The Theory of Price of Storage», American Economic Review, 39(6).
- Isard, P. (1977), «How Far Can We Push the "Law of One Price"?», American Economic Review, 67(5).
- Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M., Economía internacional: teoría y política, Pearson (capítulos sobre los instrumentos de política comercial).