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Teoría

Sesgo de confirmación

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar, recordar y valorar la información de una forma que respalde lo que ya creemos, y a restarle peso a la evidencia que nos contradice. No es mentir ni manipular datos de manera consciente. Es un atajo mental que opera casi siempre sin que nos demos cuenta, y lo tienen igual el experto y el lego.

El fenómeno tiene una larga historia en la psicología experimental. Uno de los trabajos fundacionales es el de Peter Wason, quien mostró que las personas, cuando ponen a prueba una hipótesis, tienden a buscar casos que la confirmen en lugar de casos que podrían refutarla (Wason, 1960). En su experimento, los participantes debían descubrir la regla detrás de una secuencia de números (por ejemplo, 2-4-6). La mayoría proponía secuencias coherentes con su primera intuición y casi nunca probaba ejemplos que pudieran demostrar que estaba equivocada.

El sesgo no se limita a la búsqueda de información. También afecta cómo la interpretamos. Lord, Ross y Lepper (1979) presentaron los mismos estudios sobre la pena de muerte a personas a favor y en contra de ella. Cada grupo encontró más convincentes los estudios que apoyaban su postura y salió del experimento más convencido que antes. A esto lo llamaron "asimilación sesgada": la misma evidencia, leída por personas distintas, puede polarizar en vez de acercar posiciones.

Raymond Nickerson (1998) hizo una revisión amplia de esta literatura. Concluyó que el sesgo de confirmación aparece en contextos muy diversos, desde el diagnóstico médico hasta los juicios legales y la propia práctica científica, y lo describió como uno de los sesgos más extendidos del razonamiento humano.

En economía, el concepto se incorporó a través de la economía conductual, el campo que estudia cómo las decisiones reales se apartan del modelo del agente perfectamente racional. Daniel Kahneman popularizó la distinción entre dos modos de pensar: un Sistema 1, rápido, intuitivo y automático, y un Sistema 2, lento, deliberado y analítico (Kahneman, 2011). El sesgo de confirmación es típico del Sistema 1, que busca coherencia en la historia que nos contamos y no la exactitud. En el plano formal, Rabin y Schrag (1999) modelaron a un agente que, al recibir señales ambiguas, tiende a leerlas como favorables a su hipótesis inicial. Mostraron que ese agente puede terminar muy confiado en una creencia equivocada aunque reciba información abundante.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 14 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-14]), bajo el tema "Sesgo de confirmación en el debate climático y en la lectura del recorte del FMI", un panelista no identificado trajo a la conversación lo que describió como "el concepto en economía conductual que se llama sesgo de confirmación".

El ejemplo fue el debate climático. Atribuir al cambio climático tanto la sequía de hace algunos años como las lluvias actuales, sin distinguir qué dicen los datos en cada caso, es un caso de sesgo de confirmación: cualquier evento termina leyéndose como prueba de una conclusión que ya estaba tomada. Según el panelista, el debate público tiende a usar el "atajo" del pensamiento rápido en lugar de analizar los datos. En el programa se habló de una "parte B del cerebro"; en la terminología de Kahneman, eso corresponde a lo que él llama Sistema 1.

El panelista extendió el argumento a la economía. La lectura política del recorte de proyecciones del FMI sufre el mismo problema: cada sector tiende a interpretar la cifra como confirmación de lo que ya pensaba sobre la conducción económica, en vez de examinar qué explica el ajuste.

Relación con otros conceptos

El sesgo de confirmación pertenece a la familia de las heurísticas y sesgos descritas por Tversky y Kahneman (1974). Son reglas prácticas que ahorran esfuerzo mental, pero que producen errores sistemáticos y predecibles. Se vincula también con la idea de racionalidad limitada de Herbert Simon: las personas no procesan toda la información disponible, sino que usan atajos para decidir con recursos cognitivos finitos.

Se puede entender como una falla en la actualización bayesiana de creencias. Un agente bayesiano ideal ajusta sus creencias en proporción a la fuerza de la nueva evidencia, venga de donde venga. El agente con sesgo de confirmación sobrepondera lo que coincide con su creencia previa y descuenta lo que la contradice.

En mercados financieros, el sesgo se relaciona con el exceso de confianza de los inversionistas. Quien ya tomó una posición busca noticias que la justifiquen y tiende a mantener inversiones perdedoras más tiempo del razonable. Combinado con el comportamiento de manada, puede contribuir a alimentar burbujas especulativas, porque los participantes interpretan cada dato como confirmación de que los precios seguirán subiendo. También se cruza con el efecto anclaje: la primera cifra o impresión condiciona cómo se lee todo lo que viene después.

En política económica, explica en parte por qué el mismo dato macroeconómico, como una proyección de crecimiento, una cifra de inflación o una decisión de tasas, puede generar lecturas opuestas según la posición previa de quien lo comenta.

Fuentes y lecturas

  • Kahneman, D. (2012), Pensar rápido, pensar despacio, Debate. (Original: Thinking, Fast and Slow, Farrar, Straus and Giroux, 2011.)
  • Nickerson, R. S. (1998), "Confirmation bias: A ubiquitous phenomenon in many guises", Review of General Psychology, 2(2), 175–220. https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.2.175
  • Wason, P. C. (1960), "On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task", Quarterly Journal of Experimental Psychology, 12(3), 129–140.
  • Lord, C. G., Ross, L. y Lepper, M. R. (1979), "Biased assimilation and attitude polarization: The effects of prior theories on subsequently considered evidence", Journal of Personality and Social Psychology, 37(11), 2098–2109.
  • Rabin, M. y Schrag, J. L. (1999), "First impressions matter: A model of confirmatory bias", Quarterly Journal of Economics, 114(1), 37–82.

Apariciones