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Teoría

Supuesto de crecimiento económico en la proyección presupuestaria

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Todo presupuesto público es una apuesta sobre el futuro. Antes de decidir cuánto gastar, el Ministerio de Hacienda tiene que estimar cuánto va a recaudar. Esa estimación descansa sobre un conjunto de supuestos macroeconómicos: inflación, tipo de cambio, precio de materias primas, tasas de interés y, sobre todo, crecimiento del PIB. El supuesto de crecimiento es la tasa de expansión de la actividad económica que el gobierno asume para el año presupuestado. Casi todas las demás cifras del proyecto se construyen a partir de ella.

Su peso se explica por tres canales:

  1. Ingresos. La recaudación tributaria se mueve con la actividad. El IVA depende del consumo, el impuesto a la renta depende de utilidades y salarios, y los aranceles dependen de las importaciones. En la práctica, la recaudación tiene una elasticidad respecto del PIB cercana a uno, y a veces mayor. Si la economía crece menos de lo supuesto, los ingresos efectivos quedan bajo lo presupuestado, aunque no se haya cambiado ningún impuesto.

  2. Gastos. Una parte del gasto no depende del crecimiento, como los sueldos públicos o las pensiones ya comprometidas. Otra parte sube cuando la economía se enfría, por ejemplo los seguros de desempleo y las transferencias sociales. Estos son los llamados estabilizadores automáticos. Un crecimiento menor deteriora el balance fiscal por los dos lados a la vez.

  3. Deuda. La sostenibilidad de la deuda se mide como proporción del PIB, así que el denominador también importa. La dinámica de la razón deuda/PIB depende de la diferencia entre la tasa de interés de la deuda (r) y la tasa de crecimiento de la economía (g), además del balance primario. Domar (1944) formalizó esta idea al mostrar que el peso de la deuda depende tanto del déficit como del ritmo de crecimiento del ingreso nacional. Si g resulta menor que lo proyectado, la razón deuda/PIB sube más rápido de lo planificado, aunque el gobierno cumpla su meta nominal de endeudamiento. Blanchard (2019) volvió a poner esta relación r − g al centro del debate fiscal.

De ahí sale una conclusión práctica: un presupuesto puede verse cuadrado en el papel y aun así ser frágil, si el supuesto de crecimiento es optimista. La evidencia comparada muestra que ese optimismo es frecuente. Frankel (2011) documentó que las proyecciones oficiales de crecimiento y de balance fiscal tienden a ser sistemáticamente más optimistas que las realizadas, y que el sesgo es mayor en los períodos de auge y cuando existen reglas fiscales que el gobierno quiere aparentar cumplir.

Por eso muchos países han institucionalizado la elaboración de estos supuestos. Una opción es encargar parámetros como el PIB tendencial a comités de expertos independientes. Otra es someter las proyecciones a la revisión de consejos fiscales autónomos. La regla de balance estructural chilena se ubica en esa línea: ajusta los ingresos por el ciclo económico para que el gasto no se planifique sobre un crecimiento transitorio.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 9 de octubre de 2026 [bdm-2026-10-09], bajo el tema "El supuesto de crecimiento de 3% como variable crítica del presupuesto", el programa analizó un proyecto de presupuesto calculado sobre una expansión de 3% para 2027. El punto central fue que la consistencia fiscal del plan depende de ese número. Si el crecimiento no se materializa, los recortes de gasto programados no alcanzan a cerrar la brecha, ni siquiera con la ampliación del endeudamiento contemplada, que pasa de 17.000 a 25.000 según las cifras mencionadas en el episodio.

Pepe Arias lo resumió así:

"ahora, el presupuesto supone un crecimiento del 3%, si ese crecimiento no se da, ahí sí que estamos en problema"

La observación ilustra el mecanismo descrito arriba. Mientras el ajuste de gasto y el mayor endeudamiento son decisiones que el gobierno controla, el crecimiento no lo es. Si la variable que el gobierno no controla falla, los instrumentos que sí controla dejan de ser suficientes. Un menor crecimiento reduce la recaudación y eleva la razón deuda/PIB. Así, el mayor margen de endeudamiento se consume más rápido de lo previsto.

Relación con otros conceptos

El supuesto de crecimiento está ligado al PIB potencial y a la brecha del producto. Que un crecimiento de 3% sea razonable depende de si la economía tiene capacidad ociosa o ya opera cerca de su potencial. De esa distinción nace el balance estructural o cíclicamente ajustado, que separa la parte del déficit atribuible al ciclo de la parte permanente.

También se conecta con la elasticidad de la recaudación, que traduce puntos de crecimiento en pesos de ingresos fiscales, y con los estabilizadores automáticos, que explican por qué el déficit se amplía solo en una desaceleración. En el plano de la deuda, se vincula con la sostenibilidad fiscal y con la dinámica de la deuda pública, donde la diferencia entre tasa de interés y crecimiento determina si la deuda converge o se dispara. Por último, se relaciona con las reglas fiscales y los consejos fiscales autónomos, diseñados en parte para contener el sesgo optimista de las proyecciones oficiales. También se relaciona con el riesgo soberano: cuando los mercados perciben que un supuesto es poco creíble, suelen exigir un mayor premio por financiar al Estado.

Fuentes y lecturas

  • Domar, E. D. (1944), "The 'Burden of the Debt' and the National Income", American Economic Review, 34(4).
  • Frankel, J. A. (2011), "Over-optimism in forecasts by official budget agencies and its implications", Oxford Review of Economic Policy, 27(4).
  • Blanchard, O. (2019), "Public Debt and Low Interest Rates", American Economic Review, 109(4).
  • Escolano, J. (2010), A Practical Guide to Public Debt Dynamics, Fiscal Sustainability, and Cyclical Adjustment of Budgetary Aggregates, Fondo Monetario Internacional (Technical Notes and Manuals).
  • De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía. Teoría y políticas, Pearson Educación.

Apariciones