MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Tasa de reemplazo generacional

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La tasa de reemplazo generacional es el nivel de fecundidad con el que cada generación tiene justo los hijos necesarios para reemplazarse a sí misma. Mantenido en el tiempo, ese nivel deja a la población estable en el largo plazo, sin contar la migración. Se expresa con la tasa global de fecundidad (TGF), que es el número promedio de hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida si en cada edad tuviera los hijos que hoy tienen las mujeres de esa edad.

La cifra de referencia es 2,1 hijos por mujer, y conviene entender de dónde sale para no tomarla como una constante. Una población se reemplaza si cada mujer deja, en promedio, una hija que llegue a la edad reproductiva. Ese "más de 2" se explica por dos ajustes:

  1. Nacen algo más de niños que de niñas (unos 105 por cada 100). Para que nazca una hija en promedio hacen falta un poco más de dos nacimientos.
  2. Algunas niñas mueren antes de llegar a ser madres. Con mortalidad infantil baja, como la de Chile hoy, el ajuste es chico y el umbral queda cerca de 2,1. En países con alta mortalidad el reemplazo puede exigir 2,5 o 3 hijos.

La medida demográfica más exacta es la tasa neta de reproducción (TNR): cuántas hijas que sobreviven deja en promedio cada mujer. El reemplazo corresponde exactamente a TNR = 1. La TGF de 2,1 es su traducción práctica cuando la mortalidad es baja. El marco formal viene de la teoría de la población estable de Alfred Lotka, que se desarrolla en manuales como el de Preston, Heuveline y Guillot (2001).

Hay tres matices que sirven para leer las noticias:

  • Natalidad no es lo mismo que fecundidad. La tasa bruta de natalidad cuenta nacimientos por cada mil habitantes y depende de cuántas mujeres en edad fértil tenga el país. La TGF, en cambio, mide el comportamiento por mujer. Cuando se habla de una tasa "menor que uno", se trata de la TGF (menos de un hijo por mujer). La tasa bruta de natalidad siempre se expresa por mil y nunca anda cerca de 1.
  • La inercia demográfica. Un país puede quedar bajo el reemplazo y seguir creciendo por décadas, porque todavía tiene muchas mujeres en edad fértil nacidas cuando la fecundidad era alta. La población empieza a caer recién cuando esas cohortes envejecen.
  • La migración compensa en parte. Un país bajo el reemplazo puede mantener o aumentar su población si recibe inmigrantes, que además suelen llegar en edad de trabajar.

Desde la economía, la explicación clásica de por qué baja la fecundidad es la de Gary Becker (1960). Los hijos se analizan como una decisión de la familia sujeta a costos, y cuando suben los ingresos los padres prefieren invertir más en la "calidad" de cada hijo (educación, salud) que en tener más. A esto se suma el costo de oportunidad del tiempo de la mujer: con más educación y más participación laboral femenina, criar un hijo cuesta más en ingresos que se dejan de ganar. Los demógrafos agregan razones culturales. Van de Kaa (1987) y Lesthaeghe hablan de una segunda transición demográfica, en la que la postergación de la maternidad y la diversidad de formas de familia explican que la fecundidad se quede bajo el reemplazo y no rebote hacia él.

Cuando la TGF baja de 1,3 los demógrafos hablan de fecundidad "muy muy baja" (lowest-low fertility), una categoría propuesta por Kohler, Billari y Ortega (2002) para describir lo que pasaba en el sur y el este de Europa en los noventa.

Cómo lo explicó el programa

En el Buenos Días Mercado del 2 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-02]), bajo el tema "Caída de la natalidad en Chile", el panel repasó cifras de fondo: la natalidad cayó 47 %, Chile quedó como el tercer país con menor natalidad del mundo y cruzó la tasa de reemplazo en 1999. Pepe Arias lo resumió así: "la tasa de natalidad por primera vez en chile pasó a ser menos de uno".

Leída con las definiciones de arriba, la frase se refiere a la tasa global de fecundidad: menos de un hijo por mujer, o sea, menos de la mitad del umbral de 2,1. El dato de 1999 sirve para explicar la inercia. Chile lleva más de un cuarto de siglo bajo el reemplazo y su población no empezó a caer de inmediato, porque las cohortes grandes de las décadas anteriores siguieron teniendo hijos y la inmigración de la última década sumó personas. Con una fecundidad bajo 1, Chile pasa a la categoría de fecundidad muy muy baja, y ese margen de inercia se agota mucho más rápido.

Relación con otros conceptos

La consecuencia económica más directa es la razón de dependencia: cuántas personas en edad pasiva hay por cada persona en edad de trabajar. Con menos nacimientos, esa razón primero mejora, porque hay menos niños que mantener, y abre un bono demográfico (Bloom, Canning y Sevilla, 2003): una ventana en que la proporción de población activa es inusualmente alta. Después, cuando esas cohortes se jubilan, la razón empeora y el bono se convierte en envejecimiento poblacional.

Esto pesa sobre los sistemas de pensiones de reparto, en los que los trabajadores activos financian a los jubilados. Samuelson (1958) y Aaron (1966) mostraron que el retorno implícito de un sistema de reparto depende del crecimiento de la población y de los salarios. Si la fuerza de trabajo se achica, ese retorno cae. Los sistemas de capitalización individual no dependen directamente de la demografía, pero tampoco escapan del todo: el ahorro acumulado se invierte en una economía cuyo crecimiento depende en parte de cuánta gente trabaja.

El vínculo con el crecimiento potencial pasa por la contabilidad del crecimiento: el PIB crece por más trabajo, más capital o más productividad. Con menos personas en edad de trabajar, el crecimiento tiene que venir de la productividad y del capital. Por eso se conecta también con la teoría del ciclo de vida de Modigliani: una población más vieja cambia la tasa de ahorro agregada y, por esa vía, la tasa de interés de largo plazo. Por último, la migración funciona como el ajuste más rápido a la oferta de trabajo, y Lee y Mason (2011) estudian cómo se reparten los recursos entre generaciones en su enfoque de las cuentas nacionales de transferencias.

Fuentes y lecturas

  • Becker, G. S. (1960), "An Economic Analysis of Fertility", en Demographic and Economic Change in Developed Countries, Princeton University Press (NBER).
  • Preston, S. H., Heuveline, P. y Guillot, M. (2001), Demography: Measuring and Modeling Population Processes, Blackwell.
  • Kohler, H.-P., Billari, F. C. y Ortega, J. A. (2002), "The Emergence of Lowest-Low Fertility in Europe During the 1990s", Population and Development Review, 28(4).
  • Bloom, D. E., Canning, D. y Sevilla, J. (2003), The Demographic Dividend: A New Perspective on the Economic Consequences of Population Change, RAND.
  • Lee, R. y Mason, A. (2011), Population Aging and the Generational Economy: A Global Perspective, Edward Elgar.

Apariciones