Teoría
Tasa versus nivel en los indicadores laborales
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Los indicadores del mercado laboral se reportan de dos formas que conviene no confundir: como tasas (proporciones) y como niveles (cantidades absolutas de personas). La tasa de desempleo, la tasa de ocupación y la tasa de participación son cocientes. El número de ocupados, de desocupados o de personas en la fuerza de trabajo son niveles. Las dos miradas son correctas, pero responden preguntas distintas, y leer solo una puede llevar a conclusiones equivocadas.
La estructura estándar, que usan manuales como el de Blanchard (Macroeconomics) y el de Mankiw (Principles of Economics), parte de la población en edad de trabajar y la divide en tres grupos: ocupados, desocupados (no tienen trabajo, lo buscaron activamente y están disponibles) e inactivos (no trabajan ni buscan). A partir de ahí:
- Fuerza de trabajo = ocupados + desocupados.
- Tasa de desempleo = desocupados / fuerza de trabajo.
- Tasa de participación = fuerza de trabajo / población en edad de trabajar.
- Tasa de ocupación = ocupados / población en edad de trabajar.
La trampa está en el denominador. La tasa de desempleo puede bajar sin que nadie haya encontrado trabajo: basta con que algunos desocupados dejen de buscar y pasen a la inactividad (los llamados trabajadores desalentados). Al revés, la tasa puede subir en un buen momento económico si mucha gente que estaba inactiva sale a buscar empleo, atraída por mejores perspectivas, y todavía no lo consigue. Por eso un dato de desempleo aislado dice poco: hay que mirar a la vez cuántos ocupados hay, cuánta gente participa y cómo crece la población.
El nivel tiene su propia trampa. Que hoy haya más ocupados que hace algunos años puede reflejar simplemente que la población creció. Un nivel de ocupados récord es compatible con una tasa de ocupación estancada o incluso en baja. La comparación honesta entre periodos suele exigir ambas cosas: el nivel, para saber cuántas personas tienen trabajo, y la tasa, para saber qué fracción de la población lo tiene.
Hay una segunda capa: qué cuenta como "ocupado". La definición internacional, fijada por la Organización Internacional del Trabajo en la 13ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (OIT, 1982) y actualizada en la 19ª (OIT, 2013), considera ocupada a toda persona que trabajó al menos una hora en la semana de referencia a cambio de una remuneración o un beneficio. El criterio es amplio a propósito: permite comparar entre países y capturar el trabajo informal y por cuenta propia. La consecuencia es que "ocupado" agrupa realidades muy distintas: un empleo formal a jornada completa con contrato y cotizaciones, una jornada parcial involuntaria o unas pocas horas de trabajo esporádico. Por eso las encuestas complementan la tasa de desempleo con medidas de subutilización de la fuerza de trabajo (subempleo por horas, fuerza de trabajo potencial) y con indicadores de informalidad.
En Chile, la Encuesta Nacional de Empleo del INE sigue estos estándares. Junto a ella existen registros administrativos, como los cotizantes del sistema de pensiones o del seguro de cesantía, que miden otra cosa: el empleo formal que efectivamente cotiza. Comparar las dos fuentes deja ver la brecha entre "trabajar" en sentido estadístico y tener un empleo formal estable.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 1 de octubre de 2026 (bdm-2026-10-01), bajo el tema "Tasas versus niveles en el mercado laboral", el panel advirtió que la tasa de desempleo engaña si no se miran los niveles. Hoy hay más ocupados que durante la pandemia, y un titular construido solo sobre la tasa puede ocultarlo o distorsionarlo. Después se puso en duda el contenido del propio nivel: la encuesta del INE cuenta como ocupado a quien trabajó una hora en la semana, y según se dijo al aire, solo unos 5 de los 9 millones de ocupados cotizan todos los meses.
Willy Díaz lo resumió así, refiriéndose a ese umbral de una hora: "nadie me puede decir que eso es empleo."
La intervención junta las dos capas descritas arriba. Primero, no basta con la tasa: hay que mirar el nivel de ocupados. Segundo, tampoco basta con el nivel, porque la definición estadística de ocupado es lo bastante amplia como para incluir trabajos precarios o esporádicos. Contrastar con los cotizantes, un registro administrativo de empleo formal, es una forma de calibrar la calidad del empleo que hay detrás del conteo. La cifra de cotizantes corresponde a lo que se dijo en el programa y conviene contrastarla con la fuente oficial antes de usarla.
Relación con otros conceptos
La distinción entre tasa y nivel está ligada a la tasa de participación laboral: casi toda la ambigüedad de la tasa de desempleo viene de los movimientos entre la fuerza de trabajo y la inactividad. También se relaciona con el trabajador desalentado, la figura que hace bajar el desempleo sin que mejore el empleo, y con la subutilización de la fuerza de trabajo, que amplía la medida para incluir a quienes trabajan menos horas de las que quieren.
La informalidad laboral es la otra cara del problema: el criterio de una hora capta empleo informal que no aparece en los registros de cotizaciones. A nivel macro, la ley de Okun (Okun, 1962) vincula los cambios en el desempleo con la brecha del producto. Su lectura también depende de qué esté pasando con la participación. Por último, la tasa natural de desempleo, el nivel compatible con inflación estable, se estima siempre sobre tasas, nunca sobre niveles.
Fuentes y lecturas
- Blanchard, O. (2021), Macroeconomics (8ª ed.), Pearson.
- Mankiw, N. G. (2021), Principles of Economics (9ª ed.), Cengage Learning.
- Organización Internacional del Trabajo (1982), Resolución sobre estadísticas de la población económicamente activa, del empleo, del desempleo y del subempleo, 13ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo.
- Organización Internacional del Trabajo (2013), Resolución sobre las estadísticas del trabajo, la ocupación y la subutilización de la fuerza de trabajo, 19ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo.
- Okun, A. M. (1962), "Potential GNP: Its Measurement and Significance", Proceedings of the Business and Economic Statistics Section, American Statistical Association.