Teoría
Umbral regulatorio por tamaño de empresa
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Qué es
Un umbral regulatorio por tamaño de empresa es una regla cuya aplicación depende de que un conteo discreto —número de trabajadores, ventas anuales, activos— cruce un valor fijo. Bajo el umbral la empresa no tiene la obligación; al alcanzarlo la tiene entera. Lo que hace interesante a esta figura no es la obligación en sí, sino la forma de la función de costos que produce: no un aumento gradual, sino un salto.
La literatura de finanzas públicas distingue dos formas. Un kink es un quiebre de pendiente: a partir de cierto punto, cada unidad adicional cuesta más, pero el costo total sigue siendo continuo. Un notch es un escalón: al cruzar el umbral, el costo total salta de golpe. Saez (2010) formalizó el estudio del amontonamiento de contribuyentes en los quiebres de la escala tributaria, y Kleven y Waseem (2013) extendieron el aparato a los escalones, mostrando algo que solo estos últimos generan: una región dominada, un tramo justo encima del umbral donde el agente está estrictamente peor que quedándose abajo. Nadie racional debería ubicarse ahí. Que en los datos siempre haya alguien es la mejor medida disponible de las fricciones de ajuste —desconocimiento, costos de reorganización, fiscalización imperfecta— que separan al modelo del mundo.
El efecto económico de un escalón es que distorsiona el costo marginal de la decisión que el umbral cuenta. Si contratar al trabajador número N activa una obligación que se aplica a los N, el costo privado de esa contratación deja de ser su remuneración y pasa a ser su remuneración más el costo de cumplir por toda la nómina. En el margen, la empresa compara productividad contra un precio artificialmente inflado, y la respuesta previsible es no cruzar: quedarse en N−1, dividirse en dos razones sociales, sustituir contratación por subcontratación o por jornada parcial, o desplazar la contratación hacia el grupo que el conteo no considera.
La evidencia empírica es sólida donde la fiscalización lo es. Garicano, Lelarge y Van Reenen (2016) documentan en Francia un amontonamiento nítido de empresas justo bajo los 50 empleados —el umbral que gatilla obligaciones de representación laboral— y estiman una pérdida agregada de productividad atribuible a esa distorsión. Guner, Ventura y Xu (2008) muestran, en un modelo de equilibrio general, que las políticas dependientes del tamaño deforman la distribución completa de empresas y arrastran a la baja la productividad total de factores, no solo a las firmas que quedan pegadas al umbral. Pero conviene la cautela que aportan Hsieh y Olken (2014): en India, Indonesia y México no encontraron el amontonamiento que la teoría predice, y concluyeron que el célebre "missing middle" es en buena parte un artefacto de cómo se grafican los datos. Un umbral solo muerde si alguien lo hace cumplir.
Hay una segunda capa, más sutil, cuando la obligación es un beneficio laboral. Summers (1989) mostró que un beneficio mandatado que los trabajadores valoran a su costo se traslada al salario sin pérdida de empleo: es un impuesto con una prestación en especie del mismo valor. El costo en empleo aparece cuando ese traslado está bloqueado —salario mínimo que impide bajarlo más, o la imposibilidad legal y práctica de descontárselo solo al grupo que recibe el beneficio—. Gruber (1994) confirmó el traslado en los mandatos de maternidad estadounidenses, donde la carga se ajustó por salarios dentro del grupo afectado. Cuando el beneficio está anclado a una característica del trabajador y el precio no puede ajustarse por esa característica, el ajuste se hace por cantidad: menos contratación de ese grupo. Un umbral por tamaño agrava el problema porque concentra todo el ajuste en un punto de la distribución en vez de repartirlo.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 9 de septiembre de 2026, al discutir el proyecto de sala cuna universal, el panel puso el foco en la norma vigente desde 1931: la obligación de proveer o pagar sala cuna recae sobre los establecimientos que ocupan veinte o más trabajadoras, y cubre a las hijas e hijos menores de dos años de todas ellas. Pepe Arias resumió el mecanismo en una frase que es, literalmente, la definición de un escalón regulatorio:
"no te cuesta la veinte, te cuesta la veinte más el jardín de las otras diecinueve"
La observación es exacta y vale la pena desarmarla. Para una empresa con diecinueve trabajadoras, el costo de contratar a la vigésima no es su sueldo: es su sueldo más el costo de sala cuna de todas las que ya estaban. Ese salto se cobra íntegro en una sola decisión de contratación, y se cobra justamente sobre la contratación de mujeres, que es lo que el conteo mide. La norma que buscaba facilitar el trabajo femenino termina poniéndole un peaje discreto en el punto exacto donde una empresa mediana crece. Para Chile, Prada, Rucci y Urzúa (2015) estimaron el otro margen del mismo fenómeno: en las empresas obligadas, el costo del mandato se reflejó en salarios de entrada más bajos para las mujeres.
De ahí que la discusión sobre sala cuna universal no sea solo de cobertura. Desanclar el beneficio del conteo de trabajadoras y financiarlo fuera de la relación laboral individual elimina el escalón: no hay una contratación que gatille un costo desproporcionado, porque el costo deja de depender del tamaño. Lo que la reforma hace no es abaratar el beneficio —alguien lo paga igual—, sino cambiar dónde se paga. Ese traslado tiene su propio precio, y es el que quedó pendiente en el debate legislativo.
Relación con otros conceptos
El umbral por tamaño es un caso particular de discontinuidad regulatoria, y su análisis empírico se apoya en el método de bunching o amontonamiento, que también se usa para estimar elasticidades en tramos tributarios. Su efecto sobre el trabajo pasa por la incidencia —quién paga realmente una carga, independientemente de a quién se la asigne la ley— y por la demanda derivada de trabajo: la contratación responde al costo total del puesto, no al sueldo. Cuando el umbral induce a partirse o a permanecer chico, aparece la informalidad y la discusión sobre la distribución del tamaño de las empresas y su efecto en la productividad total de factores. En el diseño del beneficio, se cruza con la titularidad del derecho, con la disyuntiva entre universalidad y focalización, y con la distinción entre costo marginal y costo medio, que es lo que la frase de Arias hace explícita.
Fuentes y lecturas
- Kleven, H. J., y Waseem, M. (2013), Using Notches to Uncover Optimal Tax Theory and Evidence of Behavioral Responses to Taxation in Pakistan, Quarterly Journal of Economics 128(2).
- Garicano, L., Lelarge, C., y Van Reenen, J. (2016), Firm Size Distortions and the Productivity Distribution: Evidence from France, American Economic Review 106(11).
- Summers, L. H. (1989), Some Simple Economics of Mandated Benefits, American Economic Review 79(2) (Papers and Proceedings).
- Prada, M. F., Rucci, G., y Urzúa, S. (2015), The Effect of Mandated Child Care on Female Wages in Chile, NBER Working Paper 21080.
- Hsieh, C.-T., y Olken, B. A. (2014), The Missing "Missing Middle", Journal of Economic Perspectives 28(3).