Teoría
Atajo heurístico (heurísticas en la decisión política)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un atajo heurístico es una regla mental simple que usamos para formarnos un juicio o tomar una decisión sin procesar toda la información disponible. En vez de calcular costos, beneficios y probabilidades, la mente recurre a señales fáciles: lo que viene a la memoria primero, lo que se parece a un caso conocido, lo que dice alguien en quien confiamos o lo que suena intuitivamente justo.
La idea tiene raíces en la noción de racionalidad limitada. Herbert Simon (1955) planteó que las personas no optimizan como el homo economicus de los manuales, porque tienen tiempo, información y capacidad de cálculo limitados. Por eso buscan soluciones "suficientemente buenas". Dos décadas después, Amos Tversky y Daniel Kahneman (1974) describieron de forma sistemática varias heurísticas concretas, como la de disponibilidad (juzgar algo como frecuente porque es fácil de recordar), la de representatividad (juzgar por parecido con un estereotipo) y la de anclaje (quedar atado a una primera cifra). También mostraron que estos atajos, útiles la mayor parte del tiempo, generan sesgos predecibles.
En política, el concepto adquiere un matiz particular. Anthony Downs (1957) ya había advertido que para un votante individual es racional no informarse a fondo, porque su voto casi nunca decide una elección. Es lo que se conoce como ignorancia racional. A partir de ahí, una corriente de la ciencia política argumentó que los atajos permiten votar razonablemente bien con poca información: la etiqueta partidaria, el respaldo de un gremio o la opinión de un líder funcionan como sustitutos del estudio detallado (Popkin, 1991; Lupia, 1994). Otros trabajos matizaron este optimismo. Lau y Redlawsk (2001) encontraron que las heurísticas ayudan sobre todo a los votantes más sofisticados y pueden llevar a errores a los menos informados.
El problema aparece cuando el atajo reemplaza la pregunta económica de fondo. Una política que se ve bien (subir un beneficio, poner un costo "a cargo del empleador") puede tener efectos que no se ven de inmediato: quién termina pagando, qué empleos dejan de crearse, qué parte de la actividad se va a la informalidad. Bryan Caplan (2007) llevó esta crítica más lejos. Sostiene que los votantes no solo ignoran la economía, sino que tienen sesgos sistemáticos, como desconfiar del mercado o subestimar los beneficios del comercio, y que los políticos tienen incentivos para atenderlos.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 4 de noviembre de 2026 (btm-2026-11-04), bajo el tema "El diagnóstico existe, falta voluntad política", el programa usó el concepto para explicar por qué cuesta reformar el mercado laboral chileno aunque haya acuerdo técnico sobre el problema.
El argumento parte de un diagnóstico que, según el programa, es compartido por actores muy distintos. Contratar es hoy más caro que hace algunos años por la suma de la jornada de 40 horas, la Ley Karin, la reforma de pensiones y el alza del salario mínimo. Manuel Bengolea lo resumió así:
"parte de la informalidad se debe a que hoy día es más caro contratar proporcionalmente hablando de lo que era hace 4 o 5 años"
El programa mencionó que este diagnóstico lo reconocen el Banco Central y Andrés Velasco. También señaló que el expresidente Boric admitió que la cotización del empleador la termina pagando el trabajador. Según el episodio, el obstáculo no es la falta de conocimiento técnico. Lo que traba la reforma son los políticos populistas que se quedan en el eslogan y en el atajo heurístico.
El ejemplo calza con la teoría. "Que pague el empleador" es un atajo intuitivo, porque identifica quién firma el cheque con quién soporta el costo. El análisis económico de incidencia, en cambio, muestra que esa identificación suele ser falsa: el costo se traslada en buena medida al salario o al empleo. Y cuando contratar formalmente se encarece, parte del ajuste ocurre por la vía de la informalidad.
Relación con otros conceptos
El atajo heurístico se conecta directamente con la incidencia tributaria, la idea de que quién paga legalmente un impuesto no es necesariamente quien soporta su carga económica. Esa carga depende de las elasticidades de oferta y demanda. Para Chile hay evidencia clásica en este sentido. Jonathan Gruber (1997) estudió la reducción de cotizaciones tras la reforma previsional de 1981 y encontró que su efecto se trasladó casi por completo a los salarios.
También se relaciona con la cuña tributaria laboral, que es la diferencia entre lo que cuesta un trabajador a la empresa y lo que este recibe líquido, y con la informalidad, que crece cuando esa cuña aumenta. Desde la teoría de la elección pública, el atajo heurístico ayuda a entender por qué los políticos pueden preferir medidas fáciles de comunicar aunque sean costosas, y por qué las reformas con beneficios difusos y costos concentrados, o con costos visibles y beneficios invisibles, son difíciles de aprobar. Por último, se emparenta con la ignorancia racional y con el sesgo antimercado descrito por Caplan.
Fuentes y lecturas
- Simon, H. A. (1955), "A Behavioral Model of Rational Choice", The Quarterly Journal of Economics, 69(1).
- Tversky, A. y Kahneman, D. (1974), "Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases", Science, 185(4157). https://doi.org/10.1126/science.185.4157.1124
- Kahneman, D. (2012), Pensar rápido, pensar despacio, Debate.
- Lau, R. R. y Redlawsk, D. P. (2001), "Advantages and Disadvantages of Cognitive Heuristics in Political Decision Making", American Journal of Political Science, 45(4).
- Gruber, J. (1997), "The Incidence of Payroll Taxation: Evidence from Chile", Journal of Labor Economics, 15(3).