Teoría
Capacidad de generación eléctrica como factor limitante
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un factor es limitante cuando el producto total queda determinado por la disponibilidad del insumo más escaso, y los demás insumos no pueden reemplazarlo. La intuición viene de la agronomía —la ley del mínimo que popularizó Liebig (1840): la cosecha la fija el nutriente que falta, no el promedio de los que sobran— y su versión formal en economía es la función de producción de proporciones fijas de Leontief (1941), donde la elasticidad de sustitución entre insumos es cero. Con esa tecnología, duplicar los chips sin duplicar los megavatios no duplica nada: la GPU sin electricidad no es capital productivo, es inventario.
La palabra "capacidad" esconde tres cosas distintas que conviene separar. Está la potencia instalada, que se mide en megavatios y responde a la pregunta de cuánto se puede entregar en un instante; está la energía, en megavatios-hora, que responde a cuánto a lo largo de un año; y está la red, que responde a dónde. Un centro de datos exige las tres a la vez y con una exigencia adicional: un factor de planta altísimo, consumo casi plano las 8.760 horas del año y en un punto geográfico específico. Por eso los totales nacionales de capacidad instalada dicen poco. Lo que restringe es la potencia firme disponible en un nodo, y ahí la generación intermitente sin almacenamiento ni transmisión suficiente puede convivir con vertimiento —energía que se genera y se bota— y escasez en la misma semana. Chile lo conoce bien: sol de sobra en el norte y líneas que no lo trasladan.
El segundo rasgo es temporal, y es el que Marshall (1890) formalizó con la distinción entre corto y largo plazo. La capacidad eléctrica es un stock que se construye con plazos de permisos, evaluación ambiental y obra que se cuentan en años, no en trimestres. En el corto plazo la curva de oferta se vuelve casi vertical: la demanda adicional no se traduce en cantidad sino en precio, y aparecen rentas de escasez que son señal de inversión antes que abuso. La economía de esos mercados —costo marginal del sistema, congestión, precios nodales— está tratada en el manual estándar de Stoft (2002).
De ahí sale el argumento de crecimiento. Hirschman (1958) sostuvo que el desarrollo avanza desbalanceado y que los cuellos de botella en el capital social básico —energía, puertos, caminos— no son solo un costo: son el mecanismo que induce la inversión siguiente, porque hacen visible y rentable resolverlos. Rosenberg (1969) llamó a esas desproporciones "dispositivos focalizadores" del cambio técnico: la innovación se dirige hacia donde duele. La contracara pesimista la escribió Jevons (1865) al estudiar el carbón británico: mejorar la eficiencia de la máquina no reduce el consumo agregado, lo amplía, porque abarata el uso. Aplicado a la inteligencia artificial, cada caída en el costo de inferencia por token se ha traducido en más tokens, no en menos electricidad.
La electricidad, además, es el caso de manual de tecnología de propósito general. David (1990) mostró que la fábrica tardó unos cuarenta años en reorganizarse alrededor del motor eléctrico —recién cuando se abandonó el eje de transmisión central apareció la ganancia de productividad—, y Bresnahan y Trajtenberg (1995) generalizaron la idea: el rendimiento de una tecnología de propósito general depende de inversiones complementarias que maduran con retraso. Finalmente, el diagnóstico de Hausmann, Rodrik y Velasco (2005) aporta la disciplina práctica: identificar cuál es la restricción activa, porque aliviar una que no lo es no mueve el producto, y la restricción se desplaza en cuanto se resuelve.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 8 de septiembre de 2026 (btm-2026-09-08), bajo el tema "Las tres capas de la carrera por la inteligencia artificial", el panel descompuso la competencia entre Estados Unidos y China en tres frentes que no se sustituyen entre sí: cómputo —los chips, donde Estados Unidos lleva mucha delantera—, almacenamiento y memoria —donde China compite mano a mano— e infraestructura física: data centers, enfriamiento y, sobre todo, generación eléctrica, donde según el programa China va muy por delante.
Manuel Bengolea puso la magnitud sobre la mesa: "OpenAI, la dueña de ChatGPT, va a consumir la misma cantidad de energía eléctrica el año 2030 que va a consumir Alemania". Conviene leer la frase como lo que es —una proyección, no un dato medido— y quedarse con su función retórica, que es convertir una línea de costos de una empresa en una magnitud de planificación nacional: el consumo eléctrico alemán es del orden de quinientos teravatios-hora al año, el de una economía industrial de 84 millones de habitantes.
El contenido analítico del episodio está en la estructura, no en la cifra. Si las tres capas son complementarias, el liderazgo en una no se traslada a las otras: la ventaja en chips no se convierte automáticamente en inteligencia artificial desplegada cuando lo que falta son electrones y líneas. Y si la restricción activa migró del silicio a la energía, la pregunta de quién gana deja de ser una de diseño de semiconductores y pasa a ser una de permisos, transmisión y ritmo de construcción de centrales —terreno donde la ventaja comparativa se mide en años de tramitación—.
Relación con otros conceptos
Es la aplicación energética del cuello de botella y de la complementariedad de factores: sin sustitución entre insumos, el análisis marginal habitual se rompe y manda el mínimo. Se apoya en la distinción entre corto y largo plazo y en la elasticidad de la oferta, que explican por qué el ajuste sale primero por precio; de ahí nacen las rentas de escasez y la relevancia del costo marginal del sistema. Hacia el crecimiento conecta con la inversión en infraestructura como capital social básico, con las tecnologías de propósito general y con la productividad total de factores, que es donde termina apareciendo —o no— la ganancia. La paradoja de Jevons advierte que la eficiencia no cierra el problema por sí sola. Y en clave geopolítica es la otra cara de la brecha tecnológica entre potencias: cuando las capas son complementarias, la brecha relevante es la de la capa más atrasada, no la de aquella donde se lidera.
Fuentes y lecturas
- Jevons, W. S. (1865), The Coal Question, Macmillan.
- Leontief, W. (1941), The Structure of American Economy, 1919–1929, Harvard University Press.
- Hirschman, A. O. (1958), The Strategy of Economic Development, Yale University Press.
- David, P. A. (1990), "The Dynamo and the Computer: An Historical Perspective on the Modern Productivity Paradox", American Economic Review 80(2).
- Stoft, S. (2002), Power System Economics: Designing Markets for Electricity, IEEE Press / Wiley.