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Teoría

Capital de riesgo (venture capital)

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El capital de riesgo (venture capital, o VC) es una forma de financiamiento en que inversionistas especializados aportan dinero a empresas jóvenes, con alto potencial de crecimiento y alta incertidumbre, a cambio de una participación en su propiedad. Suele tratarse de empresas tecnológicas o de base científica que todavía no tienen utilidades, flujos de caja estables ni activos que puedan ofrecer como garantía. Por eso la deuda bancaria tradicional no les sirve.

En su forma típica, el capital de riesgo se organiza en fondos. Los socios generales (los gestores) levantan recursos de socios limitados, como fondos de pensiones, aseguradoras, family offices o fondos públicos. Con esos recursos invierten en una cartera de startups durante un horizonte acotado, habitualmente de unos diez años. Los gestores cobran una comisión de administración y una fracción de las ganancias (el carried interest). Esta estructura alinea incentivos entre quienes ponen el dinero y quienes lo invierten, como describió Sahlman (1990) en su estudio sobre la gobernanza de estas organizaciones.

¿Por qué existe esta industria? El problema de fondo es la asimetría de información. El emprendedor sabe mucho más que el inversionista sobre la calidad de su proyecto y sobre su propio esfuerzo, y el valor de la empresa descansa en activos intangibles difíciles de evaluar. Los fondos de capital de riesgo responden con un conjunto de herramientas (Gompers y Lerner, 2001):

  • Financiamiento por etapas: el dinero se entrega en rondas sucesivas, condicionadas a hitos. El inversionista conserva así la opción de abandonar el proyecto si las cosas no avanzan.
  • Contratos sofisticados: acciones preferentes convertibles, derechos de veto y cláusulas que reasignan el control según el desempeño. Kaplan y Strömberg (2003) mostraron empíricamente que estos contratos se parecen mucho a lo que predice la teoría de contratos financieros.
  • Participación activa: asientos en el directorio, apoyo en contrataciones, redes de contacto y orientación estratégica. El VC aporta más que dinero.

Un rasgo distintivo es la distribución de los retornos. No se parece a una campana: sigue algo cercano a una ley de potencias. La mayoría de las inversiones de un fondo pierde dinero o apenas lo recupera, y un puñado de éxitos extraordinarios explica casi toda la rentabilidad. Kerr, Nanda y Rhodes-Kropf (2014) interpretan el emprendimiento como un proceso de experimentación: se invierte poco para aprender si una idea funciona, y se escala solo lo que muestra resultados. En esta lógica, el fracaso de muchos proyectos no es un defecto del modelo, sino su condición de funcionamiento.

El impacto económico parece relevante. Kortum y Lerner (2000) encontraron que, en Estados Unidos, el capital de riesgo se asocia a considerablemente más patentes por dólar invertido que el gasto corporativo tradicional en I+D. Sin embargo, replicar ecosistemas como Silicon Valley mediante política pública es difícil. Lerner (2009) documenta que muchos programas estatales de fomento fracasan por diseño deficiente: fondos demasiado pequeños, reglas rígidas o captura por intereses locales. Los programas que funcionan suelen ser los que complementan, sin reemplazarlo, el juicio de inversionistas privados.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 9 de octubre de 2026 [btm-2026-10-09], dedicado a la Ley I+D, transferencia tecnológica y venture capital, el programa partió de un diagnóstico: la ley de incentivo tributario a la I+D es un buen instrumento, pero se usa poco. La propuesta fue conectar mejor las necesidades de las empresas con las capacidades de las universidades y centros científicos, mediante hubs y oficinas de transferencia tecnológica, y fortalecer el capital de riesgo como pieza que financia el salto desde el laboratorio al mercado.

Pelayo Covarrubias resumió la lógica del modelo con una frase directa:

"probemos empujar cien empresas y va a haber una que resulte no hay ningún problema"

La cita captura el punto central de la teoría. El capital de riesgo no se evalúa empresa por empresa, sino como cartera. Asume desde el inicio que la gran mayoría de las apuestas fallará y que los pocos éxitos deben compensar con creces esas pérdidas. Esto choca con una cultura financiera, y a veces regulatoria, que castiga cada fracaso individual. Por eso el programa vinculó el desarrollo del VC con un cambio de mentalidad: en innovación, fallar es parte del modelo y no una anomalía que haya que evitar a toda costa.

Relación con otros conceptos

El capital de riesgo es una respuesta institucional a la asimetría de información y al riesgo moral, los mismos problemas que Akerlof (1970) identificó en mercados donde una de las partes sabe más que la otra. El financiamiento por etapas puede entenderse con la teoría de opciones reales: cada ronda compra el derecho, pero no la obligación, de seguir invirtiendo.

También se conecta con la economía de la innovación y la I+D. Arrow (1962) argumentó que el mercado tiende a subinvertir en investigación porque el conocimiento genera externalidades positivas que el innovador no captura por completo. Esa es una justificación clásica tanto para incentivos tributarios como para el apoyo público a fondos de capital de riesgo. En una mirada de largo plazo, el VC financia buena parte de la destrucción creativa schumpeteriana, en que nuevas empresas desplazan a las establecidas.

Finalmente, el capital de riesgo es un segmento del capital privado (private equity), aunque se distingue de las compras apalancadas de empresas maduras. Su lógica de cartera se relaciona con la diversificación de la teoría financiera, con una diferencia importante: no busca reducir la varianza, sino asegurarse de estar presente en los pocos casos de retorno extremo.

Fuentes y lecturas

  • Brealey, R., Myers, S. y Allen, F. (2020), Principles of Corporate Finance (13.ª ed.), McGraw-Hill.
  • Gompers, P. y Lerner, J. (2001), The Venture Capital Revolution, Journal of Economic Perspectives, 15(2). https://doi.org/10.1257/jep.15.2.145
  • Kaplan, S. y Strömberg, P. (2003), Financial Contracting Theory Meets the Real World: An Empirical Analysis of Venture Capital Contracts, Review of Economic Studies, 70(2).
  • Kerr, W., Nanda, R. y Rhodes-Kropf, M. (2014), Entrepreneurship as Experimentation, Journal of Economic Perspectives, 28(3).
  • Lerner, J. (2009), Boulevard of Broken Dreams: Why Public Efforts to Boost Entrepreneurship and Venture Capital Have Failed—and What to Do About It, Princeton University Press.

Apariciones