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Teoría

Relación entre el precio del oro y la tasa de interés real

Visto en 2 apariciones de los programas.

Qué es

La tasa de interés real es lo que de verdad rinde el dinero una vez descontada la inflación. Su versión más simple es la ecuación que formalizó Irving Fisher (1930): la tasa real es aproximadamente la tasa nominal menos la inflación esperada. Si un bono paga 5% al año y se espera una inflación de 3%, el inversionista gana en términos reales cerca de 2%. En la práctica, los mercados usan como referencia el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. indexados a inflación (TIPS), que miden directamente esa tasa real.

El vínculo con el oro parte de una idea de costo de oportunidad. El oro no paga cupones, dividendos ni intereses: quien lo tiene solo gana si sube su precio, y además asume costos de custodia. Cuando las tasas reales son altas, mantener oro implica renunciar a un rendimiento real atractivo y seguro, por lo que la demanda tiende a caer. Cuando las tasas reales son bajas o negativas, como ocurrió durante buena parte de la década de 2010, ese sacrificio desaparece. Un bono que pierde contra la inflación deja de ser mejor alternativa que un metal que al menos conserva valor en el largo plazo. Por eso se suele observar una relación inversa: tasas reales al alza, oro a la baja, y viceversa.

Esta intuición tiene raíces en la historia económica. Barsky y Summers (1988) la usaron para explicar la llamada paradoja de Gibson, la correlación positiva entre el nivel de precios y las tasas de interés que se observaba bajo el patrón oro. Su argumento es que, como el oro fijaba el valor del dinero, los cambios en la tasa real alteraban la demanda por el metal y, a través de él, el nivel general de precios.

Hay que matizar que la relación es una regularidad estadística, no una ley. El oro también responde a otros factores:

  • El dólar: como se cotiza en dólares, un dólar fuerte lo encarece para el resto del mundo.
  • La demanda de los bancos centrales.
  • Los flujos hacia fondos cotizados (ETF).
  • Su papel como refugio en episodios de estrés.

Baur y Lucey (2010) distinguieron entre activo de cobertura, que se mueve en sentido contrario a otro activo en promedio, y refugio seguro, que lo hace específicamente en momentos de crisis. Encontraron que el oro cumple mejor el segundo rol, y solo por períodos cortos. Erb y Harvey (2013), por su parte, mostraron que la capacidad del oro para proteger contra la inflación es débil en horizontes de pocos años, lo que obliga a mirar con cautela cualquier relación simple entre el oro y una sola variable.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 26 de octubre de 2026 (btm-2026-10-26), el programa dedicó dos bloques al oro que ilustran bien tanto la regla como sus excepciones.

En el tema "Evolución del oro en la última década", se repasó que entre 2016 y 2021 el oro siguió de cerca a la tasa real de EE.UU., el comportamiento que predice la teoría. En 2022-2023 esa relación se quebró: el congelamiento de las reservas rusas llevó a varios bancos centrales a diversificar fuera del dólar y a comprar oro de forma masiva. Pepe Arias lo resumió así: "en ese año los bancos centrales compraron más de mil toneladas de oro". Luego vino el repunte: el oro subió 27% en 2024 con los recortes de tasa y 65% en 2025, impulsado por un dólar débil y fuertes flujos a ETF. Es un buen ejemplo de cómo un comprador grande y poco sensible al precio, como un banco central, puede imponerse por un tiempo a la lógica del costo de oportunidad.

En el tema "El oro ya no es solo un activo de refugio", el programa explicó la caída del oro en 2026 por tres fuerzas:

  1. La tasa del Tesoro a 10 años cerca de 5%.
  2. Un dólar firme.
  3. La guerra en Irán, que presiona el petróleo y la inflación.

Se planteó además que los mercados más profundos ofrecen hoy refugios más líquidos que el oro físico. De ahí el comentario de Pepe Arias de que el análisis "ya no es simplemente una cosa de decir hay o no hay refugio hay o no hay conflicto". La lectura de fondo es que un conflicto geopolítico no basta para que el oro suba si al mismo tiempo las tasas altas y el dólar fuerte encarecen mantenerlo.

Relación con otros conceptos

La relación se apoya en la ecuación de Fisher, que separa la tasa nominal en tasa real e inflación esperada. Se conecta con el costo de oportunidad y con la valoración de activos sin flujo de caja, cuyo precio depende de lo que rinden las alternativas. La política monetaria de la Reserva Federal es el canal principal por el cual se mueven las tasas reales, y por eso las expectativas de recortes o alzas suelen anticipar los movimientos del oro. El tipo de cambio del dólar actúa como fuerza paralela. Las reservas internacionales de los bancos centrales y los flujos de fondos explican los períodos en que la correlación se debilita. Por último, el concepto dialoga con la discusión sobre activos de refugio y con la cobertura contra la inflación, dos funciones que a menudo se le atribuyen al oro pero que, como muestra la evidencia, cumple de manera imperfecta.

Fuentes y lecturas

  • Fisher, I. (1930), The Theory of Interest, Macmillan.
  • Barsky, R. B. y Summers, L. H. (1988), "Gibson's Paradox and the Gold Standard", Journal of Political Economy, 96(3).
  • Baur, D. G. y Lucey, B. M. (2010), "Is Gold a Hedge or a Safe Haven? An Analysis of Stocks, Bonds and Gold", The Financial Review, 45(2).
  • Erb, C. B. y Harvey, C. R. (2013), "The Golden Dilemma", Financial Analysts Journal, 69(4).
  • Mankiw, N. G., Macroeconomía, Antoni Bosch editor (capítulos sobre dinero, inflación y el efecto Fisher).

Apariciones