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Teoría

Correlación entre acciones y bonos

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La correlación entre acciones y bonos mide cuánto se mueven juntos los retornos de la renta variable y de la renta fija. Se expresa con un coeficiente que va de −1 a +1. Un valor cercano a +1 indica que ambos activos suben y bajan al mismo tiempo. Un valor cercano a −1 indica que se mueven en direcciones opuestas: cuando uno cae, el otro tiende a subir. Un valor cercano a cero indica que sus movimientos no guardan una relación sistemática.

Este número es central en la construcción de portafolios. La teoría moderna de portafolios, formulada por Harry Markowitz (1952), mostró que el riesgo de una cartera no es simplemente el promedio de los riesgos de sus componentes. También depende de cómo covarían esos componentes entre sí. Si dos activos tienen correlación baja o negativa, combinarlos reduce la volatilidad total más de lo que reduce el retorno esperado. Esa es la lógica matemática detrás de la diversificación y del clásico portafolio "60/40" (60% acciones, 40% bonos).

Durante buena parte de las últimas dos décadas, sobre todo entre comienzos de los 2000 y 2021 en Estados Unidos, la correlación entre acciones y bonos soberanos fue negativa. Los bonos actuaban como un seguro: en una crisis bursátil, los inversionistas huían hacia la seguridad de la deuda pública (flight to quality), sus precios subían y compensaban parte de las pérdidas en acciones. Sin embargo, esta relación no es una ley fija. En las décadas de 1970 a 1990 la correlación fue mayoritariamente positiva, y volvió a serlo con fuerza en 2022, cuando ambos activos cayeron simultáneamente.

¿Qué determina el signo? La literatura apunta principalmente al tipo de shock que domina la economía:

  • Cuando predominan los shocks de crecimiento, como una recesión o una caída de la demanda, las utilidades esperadas de las empresas bajan y las acciones caen. Al mismo tiempo, el banco central tiende a bajar tasas, lo que hace subir el precio de los bonos. La correlación resulta negativa.
  • Cuando predominan los shocks de inflación, las tasas de interés suben. Eso hace caer el precio de los bonos y también castiga a las acciones, porque aumenta la tasa con que se descuentan sus flujos futuros. La correlación resulta positiva.

En esta línea, Campbell, Sunderam y Viceira (2017) documentan que el "beta" de los bonos nominales respecto de las acciones cambió de signo con el tiempo. Lo vinculan a si la inflación se percibe como asociada a buenos o malos tiempos económicos. Baele, Bekaert e Inghelbrecht (2010) estudian los determinantes de este co-movimiento. Encuentran que los factores macroeconómicos explican solo parte de él y que factores de liquidez y de aversión al riesgo también pesan. Connolly, Stivers y Sun (2005) muestran que en periodos de alta incertidumbre bursátil la relación tiende a volverse más negativa.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 23 de octubre de 2026 ([btm-2026-10-23]), bajo el tema "La renta fija pierde su rol de cobertura", el programa abordó justamente este cambio de régimen. Se planteó que antes los bonos subían cuando caían las acciones y así protegían el portafolio. Hoy, en cambio, se mueven de forma parecida a la renta variable. José Tomás Valente lo resumió así:

"hoy en día la renta fija se está moviendo muy parecido a la renta variable y por lo tanto te va a aportar rentabilidad"

El matiz que se destacó en la conversación es que esa rentabilidad viene acompañada de volatilidad. Si la renta fija se comporta como la renta variable, deja de amortiguar las caídas y la diversificación se vuelve más difícil. En términos de la teoría, el programa describió un paso de una correlación negativa a una positiva, con la consecuencia directa que predice Markowitz: combinar ambos activos reduce menos el riesgo total que antes.

Relación con otros conceptos

La correlación entre acciones y bonos se conecta directamente con la diversificación y con la frontera eficiente, ya que determina qué tan favorable es la combinación de ambos activos en términos de riesgo y retorno. También se relaciona con la inflación y las expectativas de inflación, que según la evidencia son el principal factor detrás de los episodios de correlación positiva.

Otro vínculo clave es la política monetaria. Un banco central que responde a la inflación subiendo tasas afecta simultáneamente la valoración de bonos y acciones. La duración de un bono determina cuán sensible es su precio a esos cambios de tasa. La prima por plazo, es decir, la compensación que exigen los inversionistas por mantener bonos largos, tiende a ser más alta cuando los bonos dejan de funcionar como cobertura, porque pierden su valor como seguro.

Por último, el concepto se relaciona con la aversión al riesgo y el fenómeno de flight to quality, que explican por qué en crisis financieras los bonos soberanos de alta calidad suelen apreciarse. También se relaciona con el CAPM, en la medida en que el beta de un activo respecto del mercado depende de su covarianza con éste.

Fuentes y lecturas

  • Markowitz, H. (1952), "Portfolio Selection", The Journal of Finance, 7(1), 77–91. https://doi.org/10.1111/j.1540-6261.1952.tb01525.x
  • Campbell, J. Y., Sunderam, A. y Viceira, L. M. (2017), "Inflation Bets or Deflation Hedges? The Changing Risks of Nominal Bonds", Critical Finance Review, 6(2).
  • Baele, L., Bekaert, G. e Inghelbrecht, K. (2010), "The Determinants of Stock and Bond Return Comovements", The Review of Financial Studies, 23(6).
  • Connolly, R., Stivers, C. y Sun, L. (2005), "Stock Market Uncertainty and the Stock-Bond Return Relation", Journal of Financial and Quantitative Analysis, 40(1).
  • Bodie, Z., Kane, A. y Marcus, A. J., Investments, McGraw-Hill (manual estándar; capítulos sobre asignación de activos y diversificación).

Apariciones