Teoría
Corrida de retiros ante pérdida de confianza
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Una corrida de retiros (o corrida bancaria, del inglés bank run) ocurre cuando muchos depositantes intentan sacar su dinero de una institución al mismo tiempo porque temen que esta no podrá devolverlo. Lo central es que el miedo puede cumplirse por sí solo. Una institución sana puede caer si suficientes personas creen que va a caer.
Para entender por qué, hay que mirar cómo funciona un banco. Recibe depósitos que el cliente puede retirar cuando quiera, es decir, pasivos líquidos y de corto plazo. Con ese dinero otorga créditos o invierte en activos que maduran a largo plazo y que no se pueden vender rápido sin perder valor. Esta transformación de liquidez y de plazos es útil para la economía, porque permite financiar proyectos largos con ahorros que siguen disponibles. También deja al banco expuesto. Nunca tiene en caja todo lo que debe, porque cuenta con que no todos retiren a la vez.
El modelo formal de referencia es el de Diamond y Dybvig (1983). En su planteamiento, un banco con depósitos a la vista puede terminar en dos equilibrios. En el "bueno", cada depositante retira solo cuando lo necesita y el banco cumple con todos. En el "malo", cada uno anticipa que los demás van a retirar, y lo racional pasa a ser correr primero, porque los depósitos se pagan por orden de llegada y los últimos pueden quedarse sin nada. La corrida no requiere que el banco sea insolvente. Basta con que cambien las expectativas. Por eso el detonante puede ser un rumor, una noticia o una pérdida real pero acotada.
Trabajos posteriores separaron los casos en que la corrida es pura "profecía autocumplida" de aquellos en que responde a malas noticias sobre los activos del banco. Goldstein y Pauzner (2005) mostraron que la probabilidad de una corrida aumenta cuando los fundamentos de la institución se debilitan, aunque el pánico sigue amplificando el daño. En la práctica las dos cosas se mezclan. Un problema real de solvencia gatilla la desconfianza, y la desconfianza convierte un problema manejable en una quiebra.
La historia muestra que las corridas se contagian. Friedman y Schwartz (1963) documentaron cómo las olas de pánicos bancarios en Estados Unidos entre 1930 y 1933 contrajeron la oferta monetaria y profundizaron la Gran Depresión. Gorton (2010) argumentó que la crisis de 2007-2008 fue, en el fondo, una corrida moderna. No ocurrió en sucursales sino en mercados mayoristas de financiamiento de corto plazo, como los repos, donde los inversionistas dejaron de renovar préstamos a las instituciones.
Las respuestas institucionales clásicas apuntan a eliminar el incentivo a correr. Una es el seguro o garantía de depósitos, que asegura al ahorrante que recuperará su dinero aunque el banco falle. Otra es el prestamista de última instancia, un banco central que presta a instituciones solventes pero ilíquidas, idea que Bagehot (1873) formuló en términos de prestar con liberalidad, contra buena garantía y a una tasa de castigo. La tercera son los requisitos de capital y liquidez, que obligan a la institución a tener un colchón para absorber pérdidas.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 2 de noviembre de 2026 (bdm-2026-11-02), dedicado a "Los exchanges cripto como bancos sin red de seguridad", el programa aplicó esta lógica a las plataformas de intercambio de criptoactivos. El punto de partida fue una paradoja. Una tecnología pensada para ser descentralizada terminó generando intermediarios que custodian los fondos de sus usuarios igual que un banco. Pepe Arias lo resumió así: "uno podría decir bueno esto es como un banco".
La diferencia, según se explicó, es que estos exchanges no tienen las protecciones que la teoría considera necesarias. No cuentan con respaldo estatal equivalente a una garantía de depósitos, ni con un prestamista de última instancia, ni con controles comparables a los de la banca regulada. El episodio destacó además dos rasgos que agravan el riesgo. La concentración de fondos los vuelve un blanco atractivo para ataques, y la rapidez de las operaciones, que no pasan por aprobaciones, es una debilidad cuando algo sale mal.
El caso comentado sigue el patrón clásico. Tras un robo hubo una caída de valor y luego retiros masivos. Una pérdida concreta deterioró la confianza, y la desconfianza empujó a los usuarios a retirar antes que los demás. Para el ahorrante, el programa concluyó que el riesgo principal es que falle el custodio. De ahí la pregunta de fondo que planteó: si a estas plataformas se les exige capital suficiente para responder ante una pérdida.
Relación con otros conceptos
La corrida de retiros es la manifestación más visible del riesgo de liquidez, que es la incapacidad de cumplir obligaciones de corto plazo aunque los activos valgan lo suficiente a largo plazo. Se distingue del riesgo de solvencia, que existe cuando los activos simplemente no alcanzan para cubrir los pasivos, aunque una corrida puede convertir el primero en el segundo si obliga a liquidar activos a precios de remate (fire sales).
El fenómeno se apoya en las expectativas autocumplidas y en los equilibrios múltiples, ideas que también aparecen en las crisis cambiarias y de deuda soberana. Se conecta con el riesgo sistémico y el contagio, porque la caída de una institución puede generar desconfianza hacia otras parecidas. Esto se ve con frecuencia en el ecosistema cripto, donde las plataformas están interconectadas.
Las herramientas para prevenirlo traen su propio problema, el riesgo moral. Si el ahorrante sabe que está protegido, tiene menos razones para vigilar a quién le confía su dinero, y la institución puede asumir más riesgos. Por eso la garantía de depósitos suele ir acompañada de regulación prudencial y supervisión, como los estándares de capital de Basilea. Por último, la custodia de fondos de terceros remite a la asimetría de información. El usuario no puede verificar fácilmente si la institución tiene realmente los activos que dice tener, y esa opacidad hace que la confianza sea frágil.
Fuentes y lecturas
- Diamond, D. W. y Dybvig, P. H. (1983), "Bank Runs, Deposit Insurance, and Liquidity", Journal of Political Economy, 91(3), 401-419. https://doi.org/10.1086/261155
- Bagehot, W. (1873), Lombard Street: A Description of the Money Market, Henry S. King & Co.
- Friedman, M. y Schwartz, A. J. (1963), A Monetary History of the United States, 1867-1960, Princeton University Press.
- Gorton, G. (2010), Slapped by the Invisible Hand: The Panic of 2007, Oxford University Press.
- Mishkin, F. S., Moneda, banca y mercados financieros, Pearson (manual estándar; consultar la edición más reciente disponible en español).