Teoría
Costo electoral del ajuste fiscal
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El costo electoral del ajuste fiscal es la pérdida de apoyo político que puede sufrir un gobierno, partido o candidato cuando reduce el gasto público, sube impuestos o anuncia que lo hará. La idea de fondo es sencilla: los beneficios de ordenar las cuentas fiscales (menor deuda, tasas de interés más bajas, más estabilidad) son difusos y llegan tarde, mientras que los costos (recortes de programas, menos empleo público, más impuestos) son concretos, inmediatos y recaen sobre grupos identificables que votan.
Esta asimetría ayuda a explicar por qué los ajustes suelen postergarse. Como mostraron Alesina y Drazen (1991), cuando distintos grupos sociales disputan quién pagará la estabilización, cada uno tiene incentivos para resistir y esperar que otro ceda, y el ajuste se retrasa aunque todos estarían mejor si se hiciera antes. El calendario electoral agrava el problema. La literatura sobre ciclos políticos plantea que los gobiernos tienden a expandir el gasto o evitar medidas impopulares antes de las elecciones (Nordhaus, 1975). En versiones posteriores, ese comportamiento surge incluso con votantes racionales, porque el gasto preelectoral funciona como señal de competencia (Rogoff, 1990).
Un matiz importante es que la evidencia empírica no confirma que el ajuste sea siempre castigado en las urnas. Peltzman (1992) encontró que los votantes estadounidenses tendían a penalizar el aumento del gasto federal más que a premiarlo. Brender y Drazen (2008), con un panel amplio de países, concluyeron que en democracias consolidadas los déficits en años electorales no mejoran las posibilidades de reelección y a veces las empeoran. Por su parte, Alesina, Perotti y Tavares (1998) y Alesina, Carloni y Lecce (2013) no hallaron una relación sistemática entre ajustes fiscales grandes y la caída de los gobiernos que los ejecutan. El costo electoral, entonces, no es una ley de hierro. Depende de cómo se ajusta (vía gasto o vía impuestos), de cuándo se hace en el ciclo electoral, de si el electorado percibe una crisis que lo justifique y, sobre todo, de cómo se comunica.
Este último punto distingue entre ejecutar un ajuste y anunciarlo en campaña. Un candidato que promete austeridad le entrega a su rival un blanco fácil: convierte una pérdida futura e incierta en una amenaza concreta. Los votantes tienden a pesar más las pérdidas que las ganancias equivalentes, una regularidad documentada por Kahneman y Tversky (1979). Por eso un programa de ajuste explícito puede costar más votos que los beneficios macroeconómicos que promete.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 26 de octubre de 2026 ([btm-2026-10-26]), bajo el tema "El costo electoral de anunciar ajustes", el programa analizó el resultado de la elección en Brasil. Discutió la lectura de que el país habría "girado a la derecha" y planteó que lo decisivo fue el contraste entre las promesas de última semana de Lula y un mensaje de ajuste del lado de Bolsonaro, que terminó pasándole la cuenta. Libardo Buitrago lo resumió así:
"a las sociedades en proceso de elección no le gusta que nadie le diga que le va a hacer un ajuste"
El análisis pone el foco en el anuncio, no en la ejecución, y calza con el matiz de la literatura. Un electorado puede tolerar un ajuste cuando ya está en marcha o cuando la crisis lo hace inevitable, pero en plena campaña rechaza a quien se lo propone como programa. Las promesas de gasto o beneficios en la recta final operan en sentido contrario y refuerzan el contraste.
Relación con otros conceptos
El concepto se vincula directamente con el ciclo político presupuestario, que describe cómo el gasto y los déficits tienden a aumentar antes de las elecciones. También se relaciona con la consolidación fiscal y el debate sobre la austeridad expansiva. Alesina, Favero y Giavazzi (2019) sostienen que los ajustes basados en recortes de gasto son menos recesivos que los basados en alzas de impuestos, lo que podría reducir también su costo político.
Desde la economía política, conecta con el problema de la inconsistencia temporal: los gobiernos saben que el ajuste conviene, pero tienen incentivos para postergarlo. De ahí surge el interés por las reglas fiscales y los consejos fiscales autónomos, que buscan sacar parte de esa decisión del calendario electoral. Además, el efecto del anuncio se apoya en la aversión a la pérdida, propia de la economía conductual, y en la diferencia entre beneficios difusos y costos concentrados, central en la teoría de la acción colectiva. Por último, se relaciona con la sostenibilidad de la deuda pública: cuanto más se posterga el ajuste, mayor suele ser el esfuerzo requerido después.
Fuentes y lecturas
- Alesina, A., Perotti, R. y Tavares, J. (1998), "The Political Economy of Fiscal Adjustments", Brookings Papers on Economic Activity.
- Brender, A. y Drazen, A. (2008), "How Do Budget Deficits and Economic Growth Affect Reelection Prospects? Evidence from a Large Panel of Countries", American Economic Review, 98(5). https://doi.org/10.1257/aer.98.5.2203
- Alesina, A., Favero, C. y Giavazzi, F. (2019), Austerity: When It Works and When It Doesn't, Princeton University Press.
- Drazen, A. (2000), Political Economy in Macroeconomics, Princeton University Press.
- Nordhaus, W. (1975), "The Political Business Cycle", Review of Economic Studies, 42(2).