Teoría
Cuota de captura
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La cuota de captura es el instrumento central de la regulación pesquera moderna: un límite cuantitativo, expresado en toneladas y fijado por una autoridad para un período —normalmente un año calendario—, sobre cuánto puede extraerse de una población de peces determinada. Es la traducción administrativa de una idea biológica: que un recurso renovable tiene una tasa de regeneración finita, y que extraer por encima de ella deteriora el capital natural que genera las cosechas futuras.
La cuota nace como respuesta al problema que Gordon (1954) formalizó y que Hardin (1968) popularizó bajo el nombre de "tragedia de los comunes". En un recurso de acceso abierto, cada pescador captura hasta que su ingreso marginal iguala su costo marginal privado, ignorando el costo que su captura impone sobre los demás —menos peces disponibles, mayor esfuerzo requerido por unidad capturada—. El equilibrio resultante disipa toda la renta económica del recurso: se pesca demasiado, con demasiados barcos, y la industria en conjunto no gana nada por encima del costo de oportunidad de sus factores. Scott (1955) mostró que la solución pasa por asignar derechos: un dueño único internalizaría el costo intertemporal y elegiría un nivel de extracción que maximiza el valor presente del recurso.
De ahí a la cuota hay un paso técnico y uno político. El técnico es calcular cuánto se puede sacar: el modelo de rendimiento máximo sostenible de Schaefer (1954) —una curva de crecimiento logístico donde la cosecha sostenible crece con la biomasa hasta un máximo y luego decae— entrega el número de referencia, aunque la literatura posterior mostró que el óptimo económico está por debajo del óptimo biológico, porque los costos de extracción suben cuando la población baja (Clark, 2010). El político es repartirlo: la cuota global se fracciona en cuotas individuales, a veces transferibles (las ITQ, cuyo diseño y efectos documentan Arnason y otros), lo que convierte un permiso administrativo en un activo con precio.
Ahí aparece la limitación que interesa. Una cuota es un techo, no un piso. Autoriza a extraer hasta cierto volumen; no garantiza que ese volumen exista, ni que esté donde la flota puede alcanzarlo. La distancia entre la cuota autorizada y la captura efectiva —lo que suele llamarse subutilización o cuota no llenada— es un dato económico de primer orden, porque dice algo que la cuota misma no puede decir: si el límite está mordiendo o si el recurso ya se agotó por debajo de él. Una cuota que sobra puede significar dos cosas opuestas. Puede significar que la regulación funcionó y el sector opera con holgura. O puede significar que el stock cayó, que migró, o que alguien más lo está capturando antes —en cuyo caso la cuota dejó de ser una restricción efectiva y pasó a ser un número sin contenido, un permiso para pescar lo que ya no está.
Esa ambigüedad se agrava cuando la especie es transzonal o altamente migratoria: cruza la frontera de las 200 millas de la zona económica exclusiva. La cuota nacional es un derecho sobre un espacio, no sobre un stock, y cuando el stock se mueve, el derecho pierde contenido. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982) y el Acuerdo de Nueva York sobre poblaciones transzonales (1995) intentaron cerrar esa brecha creando organizaciones regionales de ordenamiento, pero el problema económico subyacente —el juego no cooperativo de Munro (1979), donde cada flota tiene incentivo a capturar antes que el vecino— no se resuelve por decreto.
Cómo lo explicó el programa
En el BTM del 15 de septiembre de 2026, bajo el tema "Escala de la flota china y cuota chilena sin llenar", Pepe Arias resumió el fenómeno con una frase que es un diagnóstico completo: "pescamos la mitad de lo que nosotros estamos autorizados a pescar".
Los números que enmarcaron esa frase son los que le dan sentido económico. China mantuvo 528 buques factoría en el Pacífico Sur durante 2024 —eran 200 en 2014—, acumulando 114 mil días de trabajo y capturando 601 mil toneladas de calamar gigante en un año. Chile, con un límite autorizado de 200 mil toneladas, pescó solo 100 mil. La disponibilidad de jibia frente a Arauco cayó 75%.
El programa insistió en lo que esa asimetría revela: la autoridad describe el fenómeno como "anomalía pesquera" —un término que sugiere una causa ambiental, una fluctuación oceanográfica—, cuando al lado de la línea de las 200 millas opera una flota que captura seis veces la cuota chilena completa. La cuota chilena no se llenó, y el diagnóstico correcto no es que la regulación tuvo éxito conteniendo el esfuerzo, sino que el recurso fue interceptado antes de entrar al espacio donde la cuota rige. El techo dejó de importar cuando el piso desapareció.
Relación con otros conceptos
La cuota es el instrumento; la sobreexplotación de recursos renovables es el problema que busca resolver y la tragedia de los comunes su formulación teórica. Su eficacia depende de la naturaleza del recurso transzonal: cuando el stock cruza fronteras, la cuota nacional colisiona con el problema del polizón y exige coordinación internacional.
En el plano económico, una cuota transferible crea una renta de escasez —el valor del permiso refleja el valor presente del acceso futuro— y por esa vía se emparenta con los derechos de propiedad como mecanismo de internalización de externalidades. La subutilización, por su parte, conecta con el horizonte intertemporal de la decisión extractiva: la tasa de descuento del pescador determina cuánto pesa la cosecha futura, y un horizonte corto reproduce el resultado de acceso abierto aun con derechos bien definidos. Finalmente, cuando una flota externa captura el recurso antes de la ZEE, lo que ocurre es una transferencia de renta entre países, no solo una pérdida biológica: el problema se vuelve de términos de intercambio y de capacidad de negociación regional.
Fuentes y lecturas
- Gordon, H. S. (1954), The Economic Theory of a Common-Property Resource: The Fishery, Journal of Political Economy 62(2).
- Schaefer, M. B. (1954), Some Aspects of the Dynamics of Populations Important to the Management of the Commercial Marine Fisheries, Bulletin of the Inter-American Tropical Tuna Commission.
- Munro, G. R. (1979), The Optimal Management of Transboundary Renewable Resources, Canadian Journal of Economics 12(3).
- Clark, C. W. (2010), Mathematical Bioeconomics: The Mathematics of Conservation, 3.ª ed., Wiley.
- Ostrom, E. (1990), Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, Cambridge University Press.
- Naciones Unidas (1995), Acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la CONVEMAR relativas a la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y altamente migratorios.