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Teoría

Demanda global de capital y tasa de interés

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La tasa de interés puede entenderse como un precio: lo que se paga por usar hoy recursos que alguien dejó de consumir. Como cualquier precio, surge del encuentro entre una oferta y una demanda. La oferta es el ahorro (hogares, empresas y gobiernos que gastan menos de lo que ganan). La demanda es la inversión y el endeudamiento: empresas que construyen plantas o centros de datos, gobiernos con déficit, familias que piden una hipoteca.

La idea de que el interés equilibra la disposición a postergar consumo con la productividad de invertir viene de Irving Fisher (1930), quien la formalizó con la "impaciencia" de los ahorrantes y las "oportunidades de inversión". Knut Wicksell (1898) agregó una distinción clave: existe una tasa natural, la que equilibra ahorro e inversión sin presionar la inflación, y puede diferir de la tasa que fija el sistema bancario o el banco central. Ese concepto sigue vivo hoy como la r* o tasa neutral, que los bancos centrales estiman con modelos como el de Laubach y Williams (2003).

En los manuales de pregrado esto se enseña como el mercado de fondos prestables (Mankiw, Macroeconomía). Si la demanda por fondos se desplaza a la derecha, por ejemplo por un auge de inversión o un mayor déficit fiscal, y la oferta de ahorro no crece al mismo ritmo, la tasa de interés real sube hasta que algunos proyectos dejan de ser rentables y algunos ahorrantes se animan a ahorrar más.

En una economía abierta el razonamiento se vuelve global. Los países con exceso de ahorro (superávit en cuenta corriente) prestan al resto del mundo, y los que invierten más de lo que ahorran (déficit en cuenta corriente) se financian afuera. La tasa de interés real de largo plazo se determina, en buena medida, por el balance mundial entre ahorro e inversión. Ben Bernanke (2005) usó este marco para explicar por qué las tasas de largo plazo en Estados Unidos eran tan bajas a comienzos de los 2000: un "exceso de ahorro global" (global saving glut), sobre todo de Asia y de los exportadores de petróleo, fluía hacia activos estadounidenses y mantenía baja la tasa.

Para una economía pequeña y abierta como Chile, esto tiene una consecuencia práctica: la tasa de interés real local de largo plazo no se decide principalmente en Santiago. Se ancla a la tasa real internacional, más un premio por riesgo país. Por eso las tasas hipotecarias en UF, que son tasas reales porque la UF se reajusta por inflación, se mueven siguiendo a los bonos de largo plazo de Estados Unidos y del resto del mundo.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio [btm-2026-10-23] (23 de octubre de 2026), dentro del tema "Recableado de los capitales y tasas altas por más tiempo", el programa aplicó este marco al escenario actual. El diagnóstico fue que Europa y Asia están dejando de exportar su ahorro a Estados Unidos para usarlo en casa, en defensa, infraestructura e inversión propia. Esto ocurre justo cuando Estados Unidos necesita del orden de 15 billones de dólares para financiar la expansión de la inteligencia artificial.

José Tomás Valente lo resumió con la lógica más básica de oferta y demanda:

"¿qué pasa cuando tú tienes mayor demanda? si la oferta no se mantiene sube el precio ¿cuál es el precio? la tasa de interés"

La conclusión para el oyente chileno fue concreta. Si la demanda global de capital sube y la oferta de ahorro disponible para financiarla se reduce, la tasa real internacional se mantiene alta, y con ella las tasas locales en UF. Según el programa, eso aleja por unos 15 años la posibilidad de volver a ver hipotecarios a UF + 2% o UF + 3%.

Es, en el fondo, el reverso del argumento de Bernanke (2005). Si un exceso de ahorro global ayudó a bajar las tasas en los 2000 y 2010, su retiro, sumado a un auge de inversión, presiona en la dirección contraria.

Relación con otros conceptos

El concepto se conecta directamente con la tasa de interés natural o neutral (r*): un aumento persistente de la demanda de inversión o una caída del ahorro global elevan la r*, y con ello el nivel "normal" de tasas al que convergen los bancos centrales. También se vincula con la cuenta corriente y la balanza de pagos, porque los flujos de ahorro entre países son la contracara de los superávits y déficits externos.

Se relaciona con el efecto desplazamiento (crowding out): cuando un gobierno con mayor gasto en defensa compite por el mismo ahorro que las empresas, la tasa sube y parte de la inversión privada se posterga. Toca además la paridad de tasas de interés y el riesgo país, que explican por qué la tasa chilena es la internacional más un premio. Por último, conecta con la curva de rendimiento y el premio por plazo: las hipotecas a 20 o 30 años dependen sobre todo de las tasas largas, que reflejan expectativas sobre la tasa real futura y no solo la tasa de política monetaria de hoy.

Un matiz relevante es el puzzle de Feldstein-Horioka (1980): en la práctica, el ahorro y la inversión de cada país están más correlacionados de lo que predeciría un mundo con capital perfectamente móvil. Esto sugiere que el "mercado global de capital" es real, aunque imperfecto.

Fuentes y lecturas

  • Fisher, I. (1930), The Theory of Interest, Macmillan.
  • Wicksell, K. (1898), Geldzins und Güterpreise (trad. inglesa: Interest and Prices, 1936), Macmillan.
  • Bernanke, B. (2005), "The Global Saving Glut and the U.S. Current Account Deficit", Sandridge Lecture, Virginia Association of Economists.
  • Laubach, T. y Williams, J. C. (2003), "Measuring the Natural Rate of Interest", Review of Economics and Statistics, 85(4).
  • Mankiw, N. G., Macroeconomía, Antoni Bosch editor (capítulos sobre el mercado de fondos prestables y la economía abierta).

Apariciones