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Teoría

Descreme del mercado (cream skimming)

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El descreme del mercado (cream skimming) ocurre cuando un competidor entra a atender solo el segmento más rentable de un mercado y deja el resto —el más caro de servir— al proveedor que carga con la obligación de atender a todos. La imagen es lechera: alguien se lleva la crema y abandona la leche descremada.

No es un acto de astucia particular sino el resultado predecible de tres condiciones que se dan juntas. Primero, los clientes tienen costos esperados heterogéneos: servir a uno cuesta mucho más que servir a otro. Segundo, el precio es uniforme o promediado, sea por regulación, por mandato de servicio universal o porque el proveedor no puede observar el costo caso a caso. Tercero, los clientes baratos tienen opción de salida. Cuando las tres se cumplen, el precio promedio contiene un subsidio cruzado implícito: los baratos pagan de más para que los caros paguen de menos. Ese sobreprecio es, para un entrante, un margen a la vista.

La formalización clásica viene de la regulación de servicios públicos. Faulhaber (1975) mostró que una estructura de precios con subsidios cruzados solo es sostenible si ningún subconjunto de clientes paga más que el costo de atenderse por separado; si lo paga, ese grupo tiene incentivo a irse y la estructura se cae. Baumol, Panzar y Willig (1982) extendieron el argumento con la teoría de los mercados disputables: basta la amenaza de entrada en las rutas rentables para que el monopolista no pueda sostener el subsidio.

La segunda raíz es informacional y llega desde los seguros. Rothschild y Stiglitz (1976) demostraron que, con riesgos heterogéneos y un contrato único, la competencia termina separando a los tipos: aparecen contratos diseñados para atraer al de bajo riesgo, y el equilibrio agrupado no sobrevive. Ese fenómeno es la cara vendedora de lo que Akerlof (1970) describió desde la cara compradora en el mercado de autos usados. Conviene no confundirlos: en la selección adversa es el cliente informado quien se autoselecciona y abandona el pool; en el descreme es el proveedor quien elige a quién quiere. En equilibrio suelen ser el mismo fenómeno visto desde dos lados, y el desenlace es idéntico: el pool que queda empeora, el precio promedio debe subir, y esa subida expulsa al siguiente grupo más barato. La espiral se detiene cuando el esquema deja de financiarse.

De ahí la conclusión de política, que es menos obvia de lo que parece: el descreme no revela un fallo del entrante, revela que el subsidio cruzado estaba escondido en un precio. Si se quiere redistribuir, hay que hacerlo con participación obligatoria, con ajuste de riesgo o con transferencias fiscales explícitas —no incrustándolo en una tarifa que los buenos riesgos pueden esquivar.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 29 de abril de 2025 (btm-2025-04-29), el panel discutió los incentivos del FES, el mecanismo de financiamiento estudiantil llamado a reemplazar al CAE. Según se describió en el programa, el egresado pagaría cerca del 8% de su ingreso, descontado por planilla vía Tesorería, con un tope de retribución que en el caso de una carrera muy rentable podía llegar a unas 2,5 veces lo recibido. Es decir: redistribución intrageneracional pura, financiada con un subsidio cruzado dentro de la misma cohorte de egresados.

Tomás Flores lo resumió sin rodeos: "los productivos le van a pagar la carrera a los improductivos". El punto no era moral sino de incentivos. Si el mercado de crédito privado sigue abierto, el estudiante de ingeniería civil —cuyo ingreso esperado es alto y cuya carrera es un buen predictor observable de ese ingreso— hace la cuenta y prefiere un crédito de cuota fija, que en valor presente le sale más barato que ceder 8% de un sueldo grande durante años. La banca, por su parte, tiene todos los incentivos para ofrecérselo: está descremando. Y el sistema estatal se queda con los alumnos de menor retorno esperado, que son justamente los que más aportan al costo y menos a la recaudación.

El programa lo etiquetó como "el mercado de los limones de Akerlof", y la analogía es correcta en su mecánica: el pool se degrada desde adentro. Con la precisión de que aquí operan las dos caras a la vez —el buen riesgo se autoselecciona hacia afuera y el prestamista privado lo selecciona hacia adentro—, lo que hace la espiral más rápida, no más lenta.

Relación con otros conceptos

El descreme es inseparable de la selección adversa y del riesgo moral, las dos patologías de la información asimétrica; de la selección de riesgos en seguros de salud, donde motiva los fondos de compensación y el ajuste por riesgo; y del subsidio cruzado, que es literalmente aquello que el descreme destruye. Se apoya en la idea de costo evitable y de precio sostenible de la teoría de mercados disputables, y aparece de forma recurrente en el debate sobre servicio universal en telecomunicaciones, correo y transporte. En educación superior, el contrapeso teórico son los préstamos contingentes al ingreso con participación obligatoria, diseñados precisamente para cerrar la puerta de salida de los buenos riesgos.

Fuentes y lecturas

  • Akerlof, G. (1970), The Market for "Lemons": Quality Uncertainty and the Market Mechanism, Quarterly Journal of Economics 84(3). doi:10.2307/1879431
  • Rothschild, M. y Stiglitz, J. (1976), Equilibrium in Competitive Insurance Markets: An Essay on the Economics of Imperfect Information, Quarterly Journal of Economics 90(4).
  • Faulhaber, G. (1975), Cross-Subsidization: Pricing in Public Enterprises, American Economic Review 65(5).
  • Baumol, W., Panzar, J. y Willig, R. (1982), Contestable Markets and the Theory of Industry Structure, Harcourt Brace Jovanovich.
  • Barr, N. (2012), The Economics of the Welfare State, 5ª ed., Oxford University Press — capítulo sobre educación superior y préstamos contingentes al ingreso.
  • Stiglitz, J. (2000), La economía del sector público, 3ª ed., Antoni Bosch.

Apariciones