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Teoría

Desempleo estructural versus desempleo cíclico

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La tasa de desempleo que publica cada mes el INE es una sola cifra, pero detrás conviven causas distintas. Para entender qué tan preocupante es un número como un 9% o un 10%, y qué se puede hacer al respecto, los economistas suelen separar el desempleo en componentes según su origen. Las dos categorías más importantes para el debate de política son el desempleo cíclico y el desempleo estructural.

El desempleo cíclico es el que aparece cuando la economía crece por debajo de su potencial. Las empresas venden menos, postergan contrataciones o despiden, y el desempleo sube. Cuando la actividad se recupera, ese desempleo tiende a disminuir por sí solo. La idea de que puede existir desempleo involuntario persistente por insuficiencia de demanda agregada viene de la Teoría general (Keynes, 1936). Una regularidad empírica clásica es la ley de Okun: por cada punto que el producto cae bajo su potencial, el desempleo sube en una proporción más o menos estable (Okun, 1962).

El desempleo estructural es el que persiste aunque la economía esté creciendo a su ritmo normal. Responde a rasgos más profundos del mercado laboral: desajustes entre las habilidades que tienen los trabajadores y las que piden las empresas, diferencias geográficas entre dónde está la gente y dónde están los empleos, y también costos laborales o regulaciones que hacen que contratar ciertos perfiles no sea rentable al salario vigente. Este desempleo no se corrige solo con una recuperación de la actividad.

A estos dos se suele sumar el desempleo friccional, que corresponde al tiempo normal que toma encontrar un trabajo nuevo, incluso cuando hay vacantes disponibles. Los modelos de búsqueda y emparejamiento formalizaron cómo conviven vacantes sin llenar y personas sin trabajo (Mortensen y Pissarides, 1994).

El desempleo friccional y el estructural forman juntos lo que Friedman (1968) y Phelps (1967) llamaron la tasa natural de desempleo. Es el nivel hacia el que tiende la economía cuando el ciclo se normaliza. Una noción cercana es la NAIRU, la tasa de desempleo que no acelera la inflación (Modigliani y Papademos, 1975). Por lo tanto, el desempleo cíclico se puede entender como la diferencia entre el desempleo observado y esa tasa natural.

La distinción tiene consecuencias prácticas. Si el problema es cíclico, las herramientas son macroeconómicas: política monetaria más expansiva, estímulo fiscal o simplemente esperar la recuperación. Si el problema es estructural, bajar la tasa de interés no ayuda mucho y además arriesga más inflación. En ese caso hay que actuar sobre la capacitación, la intermediación laboral, la regulación o los costos de contratación.

Dos advertencias:

  • La tasa natural no se observa directamente. Se estima con modelos y sus estimaciones cambian con el tiempo y entre metodologías. Por eso la división de una cifra concreta entre "cíclico" y "estructural" siempre es materia de debate.
  • Ambos componentes pueden contagiarse. Blanchard y Summers (1986) mostraron, a partir de la experiencia europea, que un desempleo cíclico prolongado puede volverse estructural. Quienes pasan mucho tiempo sin trabajo pierden habilidades y redes de contacto, y quedan desconectados del mercado. A este fenómeno se le llama histéresis.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 29 de octubre de 2026 (tema: "Desempleo y costo de las promesas políticas"), Manuel Bengolea usó esta distinción para leer la tasa de desempleo de 9,8%. Su diagnóstico fue que esa cifra refleja en buena medida decisiones de política que encarecieron la contratación:

"lo que estamos viendo hoy día en el mercado laboral fueron las promesas de la clase política 40 horas salario mínimo reforma de pensiones"

El argumento sigue la lógica del concepto. Según el programa, una parte del desempleo es cíclica y debería mejorar a medida que la economía se recupere. Otra parte sería estructural y "grave", y nadie la está abordando. Esa segunda parte vendría del aumento del costo de contratar: la reducción de la jornada a 40 horas, las alzas del salario mínimo y las mayores cotizaciones asociadas a la reforma de pensiones. El programa subrayó que estos costos golpean sobre todo a las pymes, que tienen menos margen para absorberlos.

Es una lectura que se puede discutir. Atribuir qué fracción del 9,8% corresponde a cada componente, y cuánto pesa cada medida, depende de estimaciones de la tasa natural que no son observables. Aun así, el marco permite ver por qué el diagnóstico importa. Si el problema fuera solo cíclico, bastaría con esperar la recuperación. Si tiene un componente estructural relevante, la recuperación por sí sola no lo resolverá.

Relación con otros conceptos

El desempleo cíclico está ligado a la brecha del producto, que es la diferencia entre el PIB efectivo y el potencial, a través de la ley de Okun. La tasa natural de desempleo es la contraparte laboral del PIB potencial, y su versión ligada a la inflación es la NAIRU. Esta conexión lleva a la curva de Phillips aumentada por expectativas: si se intenta empujar el desempleo bajo su tasa natural con estímulo de demanda, el resultado tiende a ser más inflación y no menos desempleo de forma duradera.

En el lado estructural, la curva de Beveridge, que relaciona vacantes con desempleo, ayuda a distinguir entre ambos tipos. Si suben las vacantes y el desempleo a la vez, hay una señal de desajuste estructural. Si las vacantes caen mientras el desempleo sube, el problema se parece más a uno cíclico. También se relacionan los costos laborales no salariales, el salario mínimo y la rigidez del mercado laboral, que influyen en cuánto empleo formal es rentable crear. Por último, la histéresis describe el puente por el que un shock cíclico puede convertirse en desempleo estructural.

Fuentes y lecturas

  • Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, 7.ª ed., Pearson. Capítulos sobre el mercado de trabajo, la tasa natural y la curva de Phillips.
  • Mankiw, N. G. (2014), Macroeconomía, 8.ª ed., Antoni Bosch. Capítulo sobre el desempleo y su tasa natural.
  • Friedman, M. (1968), "The Role of Monetary Policy", American Economic Review, 58(1), 1–17.
  • Blanchard, O. y Summers, L. (1986), "Hysteresis and the European Unemployment Problem", NBER Macroeconomics Annual, 1, 15–78.
  • Mortensen, D. y Pissarides, C. (1994), "Job Creation and Job Destruction in the Theory of Unemployment", Review of Economic Studies, 61(3), 397–415.

Apariciones