Teoría
Efecto Maradona (guiar expectativas sin actuar)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El efecto Maradona es la idea de que un banco central consigue su objetivo moviéndose poco, porque el mercado se le adelanta. La imagen es de Mervyn King (2005), entonces gobernador del Banco de Inglaterra, en su Mais Lecture: el segundo gol de Diego Maradona a Inglaterra en el Mundial de 1986. Maradona recorrió sesenta metros y dejó atrás a cinco jugadores corriendo prácticamente en línea recta. Los defensores no fueron batidos por el quiebre; fueron batidos por el quiebre que esperaban y que nunca ocurrió. King contrapuso ese gol al primero —el de la mano— para separar dos teorías de la política monetaria: la que funciona por sorpresa y engaño, y la que funciona porque todos anticipan correctamente lo que el banco central va a hacer.
La formalización es más aburrida que la metáfora. Ninguna decisión relevante —invertir en una planta, tomar un crédito hipotecario, alargar la duración de una cartera— depende de la tasa overnight de hoy, sino de la trayectoria esperada de esa tasa durante años. Y la tasa larga es, en primera aproximación, el promedio de las tasas cortas esperadas más una prima por plazo (Blanchard, 2017). De ahí la conclusión fuerte de la macroeconomía moderna: el instrumento del banco central no es el movimiento de hoy, es la expectativa sobre el camino completo; la gestión de expectativas es la política (Woodford, 2003). Un banco con meta creíble casi no necesita actuar: si la inflación sorprende al alza, el mercado descuenta por su cuenta más alzas, las tasas largas suben y las condiciones financieras se aprietan antes de que el consejo se reúna. El banco corre en línea recta y la cancha se abre sola.
Todo eso descansa en un supuesto que no es gratis: la credibilidad. Un banco central que promete una trayectoria tiene siempre el incentivo de romperla después, cuando ya cosechó el beneficio de que le creyeran —el problema de inconsistencia temporal de Kydland y Prescott (1977)—. Por eso la literatura distingue la guía que es un pronóstico ("esto es lo que creemos que pasará") de la que es un compromiso ("esto es lo que haremos aunque los datos digan otra cosa"): guía délfica y guía odiseica, en la terminología de Campbell, Evans, Fisher y Justiniano (2012). La primera informa; la segunda ata al mástil, y por eso muerde más y cuesta más.
Y acá aparece el filo del concepto, que es el que trabajó el programa. Si el mecanismo funciona por anticipación, entonces el anuncio hace todo el trabajo y la decisión efectiva llega como no-evento: ya venía en precio. King leía eso como eficiencia —el objetivo es que la economía responda, no que el banco se vea poderoso—. La lectura contraria, la que se usa para justificar el silencio, es que un banco totalmente anticipado se queda sin capacidad de mover nada con el acto mismo, y que recuperar la sorpresa exige dejar de dar guía. El costo de esa decisión es conocido y es exactamente el que se transa: el mercado deja de descontar un punto y pasa a descontar una distribución, la prima por plazo sube, las tasas largas suben con ella, la volatilidad aumenta y las valorizaciones —que están armadas sobre una tasa de descuento— tienen que acomodarse.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 11 de agosto de 2026, bajo el tema "Fin de la guía prospectiva de la Fed y el efecto Maradona", el panel discutió la decisión de Kevin Warsh —que el episodio menciona como "Walsh"— de renunciar a entregar guía prospectiva, y la leyó justamente con la lógica de King: si el banco central telegrafía sus movimientos, el mercado se ajusta antes y la política pierde potencia en el momento de ejecutarla. El programa fue explícito con la factura: el ajuste se paga con tasas largas al alza, dólar a la baja, más volatilidad y valorizaciones que deben acomodarse.
Manuel Bengolea lo bajó a una imagen de navegación: "es como que te digan: oye compadre, anda a navegar y te voy a sacar el GPS". La frase describe bien de qué lado se para el mercado en esta discusión. Para el banco central, quitar la guía es recuperar libertad de maniobra; para quien tiene que fijar el precio de un bono a diez años, es salir a mar abierto sin instrumento y cobrar por ese riesgo. Esa prima cobrada no es un daño colateral: es el mecanismo.
Relación con otros conceptos
El efecto Maradona no se sostiene solo. Descansa en la hipótesis de expectativas de la estructura de tasas (por qué la tasa larga responde a lo que se espera de la corta) y en la prima por plazo, que es donde se paga la incertidumbre cuando la guía desaparece. Su condición de posibilidad es la credibilidad del banco central y su meta de inflación, con la inconsistencia temporal como amenaza permanente. Es el fundamento teórico de la forward guidance y, por extensión, del corredor de TPM que el Banco Central de Chile publica en su IPoM. Y es un caso particular de la crítica de Lucas: si la regla de política cambia, el comportamiento de los agentes cambia con ella, así que ninguna relación estimada bajo el régimen viejo sobrevive al nuevo. Del otro lado quedan la política monetaria por sorpresa —el gol de la mano— y el efecto anuncio o priced in, que explica por qué una decisión unánimemente esperada mueve los mercados menos que la conferencia de prensa que viene después.
Fuentes y lecturas
- King, Mervyn (2005), Monetary Policy: Practice Ahead of Theory, Mais Lecture, Cass Business School — Bank of England. (El texto donde aparece la "teoría Maradona de las tasas de interés".)
- Kydland, Finn E. y Prescott, Edward C. (1977), "Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans", Journal of Political Economy 85(3).
- Woodford, Michael (2003), Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy, Princeton University Press.
- Campbell, Jeffrey R., Evans, Charles L., Fisher, Jonas D. M. y Justiniano, Alejandro (2012), "Macroeconomic Effects of Federal Reserve Forward Guidance", Brookings Papers on Economic Activity.
- Banco Central de Chile, Informe de Política Monetaria (IPoM), publicación trimestral — la sección del corredor de TPM es el ejemplo local de guía prospectiva presentada como rango y no como promesa.