Teoría
Envejecimiento poblacional y potencial de crecimiento
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Qué es
El potencial de crecimiento es la velocidad a la que una economía puede expandirse usando plenamente sus factores productivos, sin recalentarse. No es lo que crece un año cualquiera —eso lo mueve el ciclo—, sino la tendencia que sostiene. La contabilidad del crecimiento, heredada del modelo de Solow (1956) y de su ejercicio empírico posterior (Solow, 1957), la descompone en tres sumandos: la acumulación de capital, el aporte del trabajo y un residuo que llamamos productividad total de factores. El envejecimiento poblacional ataca directamente el segundo, y por vías indirectas contamina a los otros dos.
La mecánica es aritmética antes que económica. El PIB per cápita se puede escribir como el producto de cuatro razones: producto por ocupado (productividad), ocupados sobre fuerza de trabajo (empleo), fuerza de trabajo sobre población en edad de trabajar (participación) y población en edad de trabajar sobre población total (estructura etaria). Las tres primeras dependen de decisiones —inversión, instituciones, políticas laborales—; la cuarta es pura demografía. Cuando la pirámide se ensancha en el tramo activo, esa razón sube sola y regala crecimiento: es el dividendo demográfico que documentaron Bloom, Canning y Sevilla (2003), y que explica una parte considerable del despegue del Este asiático. Cuando la pirámide se invierte, el mismo término opera en reversa y resta.
Chile ya está en la segunda mitad de esa curva. La transición demográfica —caída de la mortalidad primero, de la natalidad después— fue rápida, y la tasa global de fecundidad se ubica hoy muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, entre las más bajas del mundo. La consecuencia no es un desplome inmediato del producto, sino algo más lento y más difícil de revertir: la población en edad de trabajar deja de crecer, luego se contrae, y el crecimiento tendencial queda dependiendo casi por completo de productividad e inversión, justo cuando las presiones fiscales aumentan.
Porque el envejecimiento no llega solo. Sube la tasa de dependencia (pasivos sobre activos), y con ella el gasto en salud y pensiones. En sistemas de reparto el golpe es directo: menos cotizantes por jubilado. En sistemas de capitalización individual como el chileno, el problema se disfraza de longevidad: el mismo fondo acumulado debe repartirse en más años de vida esperada, lo que baja la pensión sin que nadie haya hecho nada mal. Sobre el ahorro agregado el efecto es ambiguo y viene de la hipótesis del ciclo de vida (Modigliani y Brumberg, 1954): los hogares ahorran en la etapa activa y desahorran en la vejez, de modo que una sociedad envejecida ahorra menos en el margen —aunque, mientras la cohorte grande sigue trabajando, ahorra más. Ese exceso transitorio de ahorro sobre inversión es uno de los sospechosos habituales detrás de la caída de la tasa de interés natural en el mundo desarrollado.
Conviene resistir el determinismo. Acemoglu y Restrepo (2022) mostraron que, entre países, el envejecimiento no aparece asociado a menor crecimiento del PIB per cápita, y lo atribuyen a la respuesta endógena: donde escasea el trabajo, se adoptan robots y automatización. El dividendo demográfico tampoco es automático: una población joven sin capital humano ni instituciones que absorban esa masa laboral no produce crecimiento, produce desempleo juvenil. La demografía fija el terreno de juego; no juega el partido.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 9 de mayo de 2025 de Buenos Días Mercado, el panel dedicó un bloque a África bajo el título "África: el único continente que no envejece". La formulación en el aire fue directa —"envejece el mundo, envejece Europa, envejece Chile y envejece en general el planeta, salvo África, que crece y crece"— y el punto interesante no fue el dato demográfico sino su lectura geopolítica: ese diferencial de estructura etaria es parte de lo que explica el interés chino sostenido por la región. Un continente donde la fuerza de trabajo seguirá creciendo durante décadas es, simultáneamente, mercado futuro, oferta laboral y destino de inversión en infraestructura para una economía —la china— que enfrenta su propio envejecimiento acelerado. La conversación conectó, sin nombrarla, la contabilidad del crecimiento con la estrategia de largo plazo de una potencia.
Relación con otros conceptos
El envejecimiento es el canal demográfico del crecimiento potencial y, por lo tanto, un insumo de la brecha del producto que mira todo banco central al fijar tasas. Empuja hacia abajo la tasa de interés natural y alimenta las tesis de estancamiento secular. Por el lado fiscal se enlaza con la sostenibilidad de la deuda y con el diseño de los sistemas de pensiones. Su contracara microeconómica es la productividad total de factores: si el trabajo deja de aportar, el crecimiento tiene que salir de ahí o de la inversión. Y sus dos válvulas de escape clásicas son la migración y la automatización.
Fuentes y lecturas
- Solow, R. (1956), "A Contribution to the Theory of Economic Growth", Quarterly Journal of Economics 70(1).
- Bloom, D., Canning, D. y Sevilla, J. (2003), The Demographic Dividend: A New Perspective on the Economic Consequences of Population Change, RAND Corporation.
- Acemoglu, D. y Restrepo, P. (2022), "Demographics and Automation", The Review of Economic Studies 89(1).
- Lee, R. y Mason, A. (eds.) (2011), Population Aging and the Generational Economy: A Global Perspective, Edward Elgar.
- Naciones Unidas, División de Población, World Population Prospects (revisión 2024). https://population.un.org/wpp/
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, Pearson — capítulos sobre crecimiento de largo plazo.