Teoría
Envejecimiento poblacional y sostenibilidad económica
Visto en 2 apariciones de los programas.
Qué es
El envejecimiento poblacional es el aumento sostenido de la proporción de personas mayores dentro de una población. Lo producen dos fuerzas que suelen actuar juntas: la caída de la fecundidad, porque nacen menos niños por mujer, y el alargamiento de la esperanza de vida, porque cada cohorte vive más años después de jubilarse. El resultado es una pirámide de edades que se estrecha en la base y se ensancha en la cúspide.
La economía se preocupa del fenómeno porque cambia la relación entre quienes producen y quienes consumen sin producir. El indicador más usado es la tasa de dependencia de la vejez: el número de personas de 65 años y más por cada cien personas en edad de trabajar, que suele definirse entre los 15 o 20 y los 64 años. Cuando esa razón sube, menos trabajadores sostienen, de forma directa o a través del Estado, el consumo, la salud y las pensiones de más personas mayores.
Ese consumo no desaparece al jubilarse. La hipótesis del ciclo de vida (Modigliani y Brumberg, 1954) plantea que las personas buscan suavizar su consumo a lo largo de la vida: ahorran en sus años productivos y desahorran en la vejez. Una sociedad que envejece tiene más gente en la fase de desahorro, lo que presiona a la baja la tasa de ahorro agregada y puede afectar la inversión y las tasas de interés de largo plazo.
El canal más visible es el previsional. En un sistema de reparto (pay-as-you-go), las cotizaciones de los activos pagan las pensiones de los pasivos del mismo período. Samuelson (1958) mostró que ese esquema puede ser eficiente, y Aaron (1966) precisó la condición: la "rentabilidad implícita" del reparto equivale aproximadamente a la suma del crecimiento de la fuerza de trabajo y del crecimiento de la productividad. Si la fuerza laboral se contrae, esa rentabilidad cae, y sostener las pensiones obliga a subir cotizaciones, bajar beneficios o retrasar la edad de retiro. Los sistemas de capitalización individual, como las AFP chilenas, no dependen tan directamente de la razón trabajadores/jubilados, pero tampoco quedan inmunes. Una economía con menos trabajadores crece menos, y eso termina reflejándose en la rentabilidad de los activos y en la presión fiscal sobre el pilar solidario.
Más allá de las pensiones, el envejecimiento afecta el crecimiento potencial. Con la productividad constante, el PIB crece aproximadamente lo que crece el empleo más lo que crece el producto por trabajador. Si el primer término se vuelve negativo, todo el crecimiento tiene que venir del segundo. También aumenta el gasto en salud y en cuidados de larga duración, que crece con la edad.
El fenómeno tiene una fase previa favorable, el bono o dividendo demográfico (Bloom, Canning y Sevilla, 2003). Cuando la fecundidad empieza a caer, durante algunas décadas hay pocos niños y todavía pocos ancianos, de modo que la población en edad de trabajar pesa más que nunca. Ese período puede impulsar el ahorro y el crecimiento si se aprovecha. El envejecimiento es la contracara: el bono se agota y la dependencia vuelve a subir, ahora por el extremo de la vejez. Lee y Mason (2011) desarrollaron las Cuentas Nacionales de Transferencias para medir cuánto consume y produce cada edad y cómo fluyen los recursos entre generaciones. Concluyen que el efecto del envejecimiento depende mucho de cuánto capital humano y físico se acumuló mientras duró el bono.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 2 de octubre de 2026 [bdm-2026-10-02], a partir de las proyecciones del INE, Willy Díaz puso cifras concretas al problema. Hacia 2040 nacerían unos 110 mil niños al año, mientras la población de 65 años y más llegaría a cerca de 4,7 millones. Su conclusión fue directa: "el año 2040 vamos a tener casi 5 millones de personas entre 65 años y más 4 millones 700 mil así no se sostiene el país". La frase resume la tasa de dependencia en lenguaje de radio: una base de nacimientos que se achica frente a una cúspide que crece.
En el mismo programa, Díaz llevó el argumento al mercado laboral. Hacia 2050, "vamos a tener 100.000 personas menos en la fuerza de trabajo entre 25 y 65 años". Lo presentó como evidencia de lo compleja que resulta la decisión, cada vez más extendida, de no tener hijos. Las decisiones individuales de fecundidad, razonables para cada hogar, se agregan en una restricción colectiva sobre cuántos trabajadores habrá para financiar el sistema. Es justo el término "crecimiento de la fuerza de trabajo" de la condición de Aaron, que en el escenario descrito se vuelve negativo.
Relación con otros conceptos
El envejecimiento es el desenlace natural de la transición demográfica, el paso de altas a bajas tasas de natalidad y mortalidad, y está ligado a la tasa global de fecundidad y a su umbral de reemplazo, cerca de 2,1 hijos por mujer. En el plano previsional se cruza con el debate entre reparto y capitalización individual, con la tasa de reemplazo de las pensiones y con la sostenibilidad fiscal, porque los pilares solidarios y el gasto en salud se financian con impuestos de una base contributiva que se estrecha.
En macroeconomía conecta con la función de producción y el crecimiento potencial: menos trabajo obliga a apoyarse en la productividad total de factores y en la acumulación de capital humano. También conversa con la inmigración, que puede compensar parcialmente la caída de la población en edad activa, con la participación laboral femenina y de mayores, y con la tasa de interés neutral, que según varios autores tiende a bajar en sociedades envejecidas por el cambio en el ahorro agregado.
Fuentes y lecturas
- Modigliani, F. y Brumberg, R. (1954), "Utility Analysis and the Consumption Function: An Interpretation of Cross-Section Data", en Kurihara (ed.), Post-Keynesian Economics, Rutgers University Press.
- Samuelson, P. A. (1958), "An Exact Consumption-Loan Model of Interest with or without the Social Contrivance of Money", Journal of Political Economy, 66(6).
- Aaron, H. (1966), "The Social Insurance Paradox", Canadian Journal of Economics and Political Science, 32(3).
- Bloom, D., Canning, D. y Sevilla, J. (2003), The Demographic Dividend: A New Perspective on the Economic Consequences of Population Change, RAND Corporation.
- Lee, R. y Mason, A. (eds.) (2011), Population Aging and the Generational Economy: A Global Perspective, Edward Elgar.