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Teoría

Guerra de desgaste

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Una guerra de desgaste es un conflicto en el que dos o más partes sostienen una posición costosa a la espera de que la otra ceda primero. Nadie gana por fuerza directa: gana quien aguanta más. Mientras dura, ambos pagan un costo por cada período que pasa, y el premio queda para quien sigue en pie cuando el rival se rinde.

La formalización viene de la biología evolutiva. John Maynard Smith (1974) la propuso para explicar los enfrentamientos entre animales que se exhiben en vez de pelear: cada uno "decide" cuánto tiempo está dispuesto a sostener la exhibición, y el que se retira primero pierde el recurso en disputa. Bishop y Cannings (1978) generalizaron el modelo. Su resultado central es contraintuitivo: en equilibrio, ninguna duración fija de resistencia es estable. Si todos aguantaran exactamente t minutos, convendría aguantar t más un segundo. Por eso la solución es una estrategia mixta, en la que cada jugador elige al azar cuánto resistir. Visto desde fuera, el conflicto puede durar mucho más de lo razonable, y una parte del valor en disputa se pierde en la espera.

La economía adoptó el modelo pronto. Fudenberg y Tirole (1986) lo usaron para estudiar la salida de un duopolio: dos empresas pierden plata en un mercado que da para una sola, y cada una espera que la otra cierre. Gana la que tenga costos más bajos, más caja o más paciencia, o la que logre que el rival lo crea. Alesina y Drazen (1991) lo llevaron a la macroeconomía política con una pregunta: ¿por qué un país sigue años con un déficit o una inflación que todos reconocen insostenible? Su respuesta es que los grupos de interés pelean por quién carga con el costo del ajuste, y el ajuste llega solo cuando uno de ellos se rinde. Bulow y Klemperer (1999) generalizaron el modelo a muchos jugadores y mostraron su parentesco con las subastas: en una guerra de desgaste todos pagan su "puja", es decir, el tiempo resistido, incluso los que pierden.

De estos modelos salen tres ideas útiles para leer noticias:

  1. Lo que decide es el costo de esperar, no la fuerza. Quien tiene el menor costo por período, o el mayor valor por el premio, tiende a ganar.
  2. La información privada alarga el conflicto. Si cada uno desconoce cuánto aguanta el otro, ambos tienen incentivos a parecer más resistentes de lo que son.
  3. Bajar tu propio costo de espera es una jugada estratégica. Cualquier inversión que te haga más resistente, de forma visible y creíble, desplaza el equilibrio a tu favor antes de que empiece la pelea. Es el argumento de los compromisos creíbles de Schelling (1960).

Cómo lo explicó el programa

En el BDM del 6 de octubre de 2026 (episodio bdm-2026-10-06), en el segmento sobre Ormuz, la oferta saudí e Irán, el panel analizó el pulso por el petróleo del Golfo con esa lógica. Según el análisis del programa, Arabia Saudita sube su producción y construye rutas que evitan el Estrecho de Ormuz, mientras Irán, ahogado económicamente, tendría que ceder tarde o temprano. Manuel Bengolea apuntó a la pieza clave de la estrategia saudí: invertir en "los famosos pipelines o las tuberías para depender menos del Estrecho Ormuz".

Leída con la teoría, esa frase describe la tercera idea de arriba. La amenaza de Irán sobre Ormuz pesa porque cerrar o perturbar el estrecho le encarece mucho a sus rivales cada día que pasa. Un oleoducto que lo esquiva no gana el conflicto por sí solo, pero baja el costo de espera de Arabia Saudita: le permite aguantar más. Si a eso se suma más producción, que presiona el precio y los ingresos de un Irán ya golpeado, la asimetría crece. Uno puede esperar con poco costo y el otro sangra cada mes. La conclusión del panel, que Irán "tendrá que ceder", es la predicción del modelo cuando las resistencias son tan desiguales.

El panel también marcó un riesgo que el modelo ayuda a ubicar: una nueva medida arancelaria de Trump antes de las elecciones de medio término. Un shock externo así cambia los costos de espera a mitad del juego, porque mueve el precio del crudo, la demanda global o las alianzas. Por eso estos conflictos se resuelven de forma menos limpia de lo que sugiere una simple comparación de fuerzas.

Relación con otros conceptos

La guerra de desgaste pertenece a la teoría de juegos y está cerca del juego de la gallina (chicken). En ambos, ceder primero es perder. La diferencia es que en la gallina se decide en un instante y en el desgaste el costo se acumula con el tiempo. También se conecta con los compromisos creíbles y las amenazas creíbles: el oleoducto saudí funciona porque es inversión física y hundida, no una promesa.

En organización industrial aparece en la salida de mercados en declive y en las guerras de precios, donde las empresas venden bajo costo esperando que la rival quiebre primero. En ese caso el "bolsillo profundo" (acceso a financiamiento) hace el papel de la resistencia. En economía política explica el retraso de las estabilizaciones y de las reformas fiscales: la inflación o el déficit persisten porque nadie quiere pagar el ajuste.

En los mercados de commodities, la idea se cruza con el poder de mercado de los cárteles (como la OPEP) y con la capacidad ociosa como arma: un productor con capacidad de sobra puede inundar el mercado y castigar a los de mayor costo. Por último, toca las sanciones económicas, que en la práctica son guerras de desgaste sobre la resistencia fiscal y social del país sancionado.

Fuentes y lecturas

  • Maynard Smith, J. (1974), "The theory of games and the evolution of animal conflicts", Journal of Theoretical Biology, 47(1).
  • Fudenberg, D. y Tirole, J. (1986), "A theory of exit in duopoly", Econometrica, 54(4).
  • Alesina, A. y Drazen, A. (1991), "Why are stabilizations delayed?", American Economic Review, 81(5).
  • Bulow, J. y Klemperer, P. (1999), "The generalized war of attrition", American Economic Review, 89(1).
  • Schelling, T. C. (1960), The Strategy of Conflict, Harvard University Press.

Apariciones