Teoría
Influencia de celebridades sobre decisiones técnicas
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Qué es
La influencia de celebridades sobre decisiones técnicas es el fenómeno por el cual la notoriedad de una figura pública —no la evidencia que aporta— desplaza el resultado de un procedimiento que por diseño debía resolverse con criterios verificables: una evaluación ambiental, una norma sanitaria, la aprobación de un fármaco, un trazado de infraestructura. No se trata del aval publicitario clásico, donde un rostro famoso ayuda a vender un producto; se trata de que ese mismo mecanismo se filtre a un procedimiento cuyo criterio declarado es técnico.
El aval funciona porque transfiere significado, no información. Como planteó McCracken (1989), lo que el famoso presta es un conjunto de asociaciones culturales que el público traslada al objeto avalado; nada de eso constituye evidencia sobre el objeto. En un mercado de consumo ese atajo es barato y en gran medida inofensivo: si el shampoo no funciona, el consumidor lo descubre y deja de comprarlo. En una decisión regulatoria no hay ese circuito de corrección, porque el afectado por el error no es quien decide.
Sobre esa base operan tres mecanismos que la economía tiene bien descritos. El primero es la ignorancia racional (Downs, 1957): a ningún ciudadano le rinde leer dos mil páginas de un estudio de impacto ambiental, porque el costo es individual y el beneficio de estar bien informado se diluye en millones de personas. La celebridad ofrece un resumen gratuito que llena ese vacío. El segundo es la acción colectiva (Olson, 1965): los grupos pequeños y concentrados se organizan mejor que las mayorías difusas, y para ellos contratar notoriedad es una tecnología eficiente de conversión —notoriedad en atención, atención en presión política—. Que el famoso haya sido buscado por una organización no es un detalle de color: es el insumo comprado por el grupo organizado. El tercero es la cascada informacional (Bikhchandani, Hirshleifer y Welch, 1992): cuando quien decide observa el comportamiento de otros y abandona su propia señal privada, la decisión colectiva puede terminar apoyada en muy poca información real. De ahí una propiedad incómoda de las cascadas: son frágiles y se dan vuelta con un shock pequeño, exactamente el patrón de un expediente que se desmorona en una semana.
Lo económicamente relevante no es el episodio puntual, sino lo que revela sobre la regla de decisión. Un inversionista que enfrenta un proyecto irreversible no necesita que la respuesta sea "sí": necesita poder calcular la probabilidad de aprobación como función de aquello que sí controla —la calidad del estudio, la mitigación, el cumplimiento normativo—. Si el resultado depende además de un factor exógeno e impredecible como la notoriedad, esa probabilidad deja de ser estimable. Dixit y Pindyck (1994) mostraron que ante inversión irreversible e incertidumbre, esperar tiene un valor de opción positivo: la incertidumbre no solo encarece el proyecto, sube el umbral de rentabilidad a partir del cual conviene siquiera empezar. Es la traducción formal de lo que North (1990) llamó instituciones: lo que importa no es la regla escrita, sino cuán predecible es su aplicación.
Conviene decirlo completo, porque el argumento se usa mal con facilidad. Nada de esto implica que la oposición ciudadana a un proyecto sea ruido: un procedimiento bien diseñado debe incorporar preferencias y valores no de mercado, y para eso existen la participación y la consulta. La falla no es que haya voces no técnicas —es que el canal efectivo sea la notoriedad en vez del canal declarado—. Y la falla es simétrica: una celebridad que empuja a favor de un proyecto degrada la regla exactamente igual que una que lo hunde. El criterio no es la dirección del empujón.
Cómo lo explicó el programa
En bdm-2026-08-20, bajo el tema "Certeza jurídica: cinco años de estudios contra una intervención de celebridad", Pepe Arias encuadró el problema por el lado de la regla y no del mérito del proyecto: "necesitamos certeza jurídica para invertir, entonces hay una empresa que lleva cinco años estudiando este tema".
La fuerza del planteamiento está en la asimetría de costos que expone. Cinco años de estudios son un costo hundido, documentado y auditable; la intervención que lo revierte no tiene costo, ni reputacional ni económico, para quien la hace. Que un actor sin formación técnica, buscado por una organización, alcance para dar vuelta un expediente de ese tamaño no dice principalmente algo sobre ese proyecto: dice que la certeza jurídica prometida al inversionista no existe, porque el sistema no pesa la evidencia, pesa la notoriedad. Es un diagnóstico sobre el precio del capital antes que sobre un permiso.
Relación con otros conceptos
Se conecta directamente con la certeza jurídica y el riesgo regulatorio, que son su consecuencia agregada, y con el costo de capital: la impredecibilidad se paga como prima de riesgo en cada proyecto del sector, no solo en el afectado. Por el lado de la decisión de invertir, engancha con costos hundidos e irreversibilidad y con el valor de la opción de esperar. Por el lado de cómo se forma la presión, es pariente de la captura regulatoria y del rent-seeking —salvo que aquí el recurso capturado es la atención pública y no el regulador— y de la asimetría de información y la señalización: un aval transmite información en la medida en que quien avala paga un costo si se equivoca. Finalmente, la cascada informacional es el mismo mecanismo que explica modas y comportamiento de manada en los mercados financieros, donde también produce reversiones bruscas.
Fuentes y lecturas
- Dixit, A. y Pindyck, R. (1994), Investment under Uncertainty, Princeton University Press.
- North, D. (1990), Institutions, Institutional Change and Economic Performance, Cambridge University Press.
- Bikhchandani, S., Hirshleifer, D. y Welch, I. (1992), "A Theory of Fads, Fashion, Custom, and Cultural Change as Informational Cascades", Journal of Political Economy, 100(5).
- McCracken, G. (1989), "Who Is the Celebrity Endorser? Cultural Foundations of the Endorsement Process", Journal of Consumer Research, 16(3).
- Baker, S., Bloom, N. y Davis, S. (2016), "Measuring Economic Policy Uncertainty", The Quarterly Journal of Economics, 131(4).