Teoría
Inventarios como amortiguador de una interrupción del abastecimiento
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un inventario es mercadería, insumo o repuesto que una empresa mantiene guardado en lugar de venderlo o usarlo de inmediato. En el balance es capital inmovilizado; en la operación es un seguro. Conviene separar dos motivos para tenerlo: el stock de ciclo, que existe porque comprar por lotes es más barato que comprar todos los días, y el stock de seguridad, que existe contra la variabilidad de la demanda y del plazo de reposición. Solo el segundo es un amortiguador en sentido estricto.
La teoría moderna arranca con el lote económico de Harris (1913) y adquiere su forma probabilística
con Arrow, Harris y Marschak (1951), que plantean el problema como una decisión bajo incertidumbre:
hay un costo de mantener (costo de capital, bodega, merma, obsolescencia) y un costo de quiebre
(venta perdida, línea detenida, cliente que se va a otra parte). El nivel óptimo iguala el costo
marginal de una unidad adicional guardada con el costo esperado de no tenerla, y Scarf (1960) mostró
que bajo condiciones bastante generales la política óptima es del tipo (S,s): cuando el stock cae
bajo un umbral s, se repone hasta S. La lectura práctica es que el stock de seguridad es la prima
de un seguro, y como toda prima se calibra contra una distribución de riesgo estimada.
El mecanismo de amortiguación es directo: ante una interrupción del abastecimiento, el inventario convierte un shock de cantidad en una cuenta regresiva. Mientras hay stock, la oferta al público no cae y el precio no se mueve; la curva de oferta de corto plazo se mantiene aproximadamente plana. Cuando el stock se agota, el precio deja de estar anclado al costo histórico de lo que está en bodega y pasa a fijarlo el costo marginal de la fuente alternativa — un flete aéreo, una ruta más larga, un proveedor de segunda opción. El amortiguador, entonces, no elimina el shock: compra tiempo y aplaza el traspaso a precios. Y es un seguro que no se repone solo: si la interrupción dura más que el stock, la empresa queda expuesta y además descapitalizada del buffer.
En macroeconomía, la variación de existencias entra en las cuentas nacionales como componente de la inversión: pequeña en nivel, desproporcionada en volatilidad. Blinder y Maccini (1991) sintetizaron un hallazgo incómodo para la intuición amortiguadora: contra el modelo de production smoothing de Holt, Modigliani, Muth y Simon (1960), la producción resulta empíricamente más volátil que las ventas, de modo que en agregado los inventarios tienden a amplificar el ciclo en vez de suavizarlo. La razón más citada corre por la cadena de suministro: pequeñas variaciones de demanda final se magnifican aguas arriba a medida que cada eslabón ajusta su propio stock, el efecto látigo descrito por Lee, Padmanabhan y Whang (1997). Un shock logístico puntual puede así dejar una estela de sobre-reposición que se paga meses después.
Por último, el tamaño del amortiguador es una decisión, no un dato. Las cadenas que operan bajo justo a tiempo deliberadamente lo achican para liberar capital de trabajo, aceptando mayor exposición a interrupciones; el arreglo contrario —justo por si acaso— compra resiliencia con rentabilidad. No hay una respuesta correcta al margen de cuán probable y cuán larga se estime la interrupción.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 12 de agosto de 2026 (bdm-2026-08-12), a propósito del cierre del paso Los
Libertadores, el panel usó exactamente esta lógica sin nombrarla. El dato de partida: más de un mes
cerrado y unos 1.550 camiones detenidos, una situación descrita como completamente inusual y que no
estaba incorporada en las estimaciones que el Banco Central había publicado el día anterior — el
IMACEC de julio, esperado en 1,1%, podría quedar por debajo de 1%, con julio y agosto como los meses
más inciertos.
Lo interesante es cómo se ordenaron los efectos. Primero, la sustitución: lo que igual llegue lo hará por avión desde Mendoza o por pasos del norte, también complicados por el sistema frío en altura; es decir, la fuente alternativa existe pero es cara. Segundo, el traspaso, en palabras de Willy Díaz: "ese mayor costo se va a precio y ese precio se va a inflación". Y entre ambos, el amortiguador: el stock que el comercio chileno acumula sabiendo que el paso se cierra cada invierno.
Ese matiz es el que vale la pena retener. El riesgo no era desconocido: los cierres invernales son estacionales y previsibles, y por eso el stock de seguridad estaba calibrado contra ellos. Lo que falló no fue la previsión del evento sino su duración — un buffer dimensionado para cierres de días enfrentando uno de un mes. Cuando el amortiguador se dimensiona contra el centro de la distribución y se realiza la cola, el traspaso a precios llega igual, solo que más tarde y más concentrado.
Relación con otros conceptos
El inventario es la primera línea de defensa frente a un shock de oferta, y determina el timing del traspaso a precios (pass-through): mientras dura, el precio refleja costo histórico; agotado, refleja costo marginal de reposición. De ahí el vínculo con la distinción entre inflación transitoria y efectos de segunda vuelta, que es lo que en definitiva mira un banco central: un shock logístico acotado no debería mover la política monetaria, salvo que contamine las expectativas de inflación. Por el lado de actividad, la caída del abastecimiento aparece en el IMACEC como menor comercio y menor producción de los sectores que dependen del insumo faltante. Y por el lado de la empresa, el tamaño del buffer es una decisión de capital de trabajo —cada peso en bodega es un peso que no rinde— cuya contrapartida es el costo de oportunidad del quiebre de stock. Cuánto del alza termina efectivamente en góndola depende, además, de la elasticidad precio de la demanda del bien en cuestión.
Fuentes y lecturas
- Arrow, K. J., Harris, T. y Marschak, J. (1951), Optimal Inventory Policy, Econometrica 19(3).
- Holt, C., Modigliani, F., Muth, J. y Simon, H. (1960), Planning Production, Inventories, and Work Force, Prentice-Hall.
- Blinder, A. S. y Maccini, L. J. (1991), Taking Stock: A Critical Assessment of Recent Research on Inventories, Journal of Economic Perspectives 5(1).
- Lee, H. L., Padmanabhan, V. y Whang, S. (1997), Information Distortion in a Supply Chain: The Bullwhip Effect, Management Science 43(4).
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, Pearson — capítulos de demanda agregada e inversión, para ubicar la variación de existencias dentro de las cuentas nacionales.