Teoría
Límites de la acumulación de factores
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Una economía puede crecer por dos caminos: acumulando más insumos (más máquinas, más trabajadores, más años de escolaridad) o usando mejor los que ya tiene. Los límites de la acumulación de factores se refieren a que el primer camino, por sí solo, se agota.
La explicación formal viene del modelo de crecimiento neoclásico que planteó Robert Solow (1956). La idea central son los rendimientos decrecientes. Si a una fábrica con diez trabajadores le agregas una máquina, la producción sube bastante. Si le agregas la máquina número cien, el aumento es mucho menor, porque no hay suficiente gente para operarlas. Cada unidad adicional de capital por trabajador aporta menos que la anterior. Por eso, una economía que solo invierte en más capital termina llegando a un "estado estacionario": un punto en que el producto por persona deja de crecer, aunque se siga invirtiendo.
¿Qué explica entonces el crecimiento sostenido de largo plazo? En el modelo de Solow, la respuesta es el progreso tecnológico, entendido en sentido amplio como la capacidad de producir más con los mismos recursos. Los economistas lo miden con la productividad total de factores (PTF), que es la parte del crecimiento que no se explica por más capital ni más trabajo. Solow (1957) mostró que en Estados Unidos esa parte "residual" explicaba la mayor parte del aumento del producto por trabajador durante la primera mitad del siglo XX.
El concepto ganó visibilidad pública cuando Paul Krugman (1994) aplicó esta lógica a las economías del Este asiático. Su tesis, apoyada en el trabajo empírico de Alwyn Young (1995), fue que buena parte del "milagro asiático" se debía a una movilización masiva de recursos (más inversión, más personas trabajando, más escolaridad) y no a ganancias de eficiencia, lo que hacía prever una desaceleración. En la misma línea, Easterly y Levine (2001) concluyeron que las diferencias de ingreso entre países se explican más por la productividad que por la acumulación de factores.
La educación ilustra bien el problema. Un año más de escolaridad cuenta como más "capital humano" en las estadísticas, pero solo eleva la productividad si se traduce en habilidades efectivas. Lant Pritchett (2001) documentó que, en muchos países en desarrollo, la expansión educativa no se reflejó en mayor crecimiento. Hanushek y Woessmann (2015) argumentaron que lo que predice el crecimiento no son los años de estudio, sino lo que la población efectivamente sabe hacer, medido con pruebas de competencias.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio [btm-2026-11-05] (5 de noviembre de 2026), dedicado a productividad, educación superior e investigación en Chile, el programa aplicó esta idea al caso chileno. Pepe Arias planteó la paradoja de forma directa:
"si nos llenamos de profesionales ¿por qué somos un país cada vez menos productivo?"
La discusión sostuvo que Chile masificó la educación superior, es decir, acumuló capital humano medido en títulos, mientras su productividad total de factores se desplomaba. Es exactamente el patrón que describe este concepto: el factor crece, pero la eficiencia con que se usa no acompaña.
El episodio identificó tres causas:
- Certificación sin competencias. El sistema entrega títulos sin asegurar que las personas adquieran las habilidades correspondientes. Se mencionó que el 44% de los adultos tiene un nivel insuficiente de competencias, lo que conecta con el argumento de que importan las habilidades y no los años de estudio.
- Investigación y desarrollo escasa y mal distribuida. La inversión en I+D es baja y la financia principalmente el Estado, no las empresas. El programa la presentó como un problema de incentivos y no como una falla moral del empresariado: si a las firmas no les conviene innovar, no lo harán.
- El cambio que trae la inteligencia artificial. Con la IA, el valor se desplaza hacia la capacidad de integrar conocimiento y ejercer juicio. La conclusión fue que hay que medir capacidades y no títulos.
Relación con otros conceptos
El concepto se desprende del modelo de crecimiento de Solow y depende de la noción de rendimientos decrecientes del capital. Su contraparte es la productividad total de factores, que se estima mediante la contabilidad del crecimiento, el método que descompone el crecimiento en aportes de capital, trabajo y eficiencia.
Se vincula con el capital humano, sobre todo con la distinción entre escolaridad (cantidad) y competencias (calidad). También con la teoría del crecimiento endógeno, que intenta explicar de dónde viene el progreso tecnológico que el modelo de Solow trata como dado. Paul Romer (1990) planteó que surge de decisiones deliberadas de invertir en ideas, lo que conecta con el debate sobre los incentivos privados a la I+D.
Por último, se relaciona con la trampa del ingreso medio: países que crecen rápido movilizando recursos y luego se estancan cuando esa fuente se agota sin haber dado el salto hacia la innovación.
Fuentes y lecturas
- Solow, R. (1956), "A Contribution to the Theory of Economic Growth", The Quarterly Journal of Economics, 70(1). https://doi.org/10.2307/1884513
- Krugman, P. (1994), "The Myth of Asia's Miracle", Foreign Affairs, 73(6).
- Easterly, W. y Levine, R. (2001), "It's Not Factor Accumulation: Stylized Facts and Growth Models", The World Bank Economic Review, 15(2).
- Hanushek, E. y Woessmann, L. (2015), The Knowledge Capital of Nations: Education and the Economics of Growth, MIT Press.
- Jones, C. y Vollrath, D. (2013), Introduction to Economic Growth (3.ª ed.), W. W. Norton.