Teoría
Liquidez versus solvencia bancaria
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Liquidez y solvencia se refieren a dos problemas distintos que un banco puede tener, y en las crisis se confunden con frecuencia.
Liquidez es la capacidad de cumplir las obligaciones a medida que vencen, es decir, de tener efectivo (o activos que se convierten rápido en efectivo sin perder valor) cuando los depositantes o acreedores lo piden. Un banco ilíquido puede ser perfectamente sano en el largo plazo. Su problema es de calce: sus activos (créditos hipotecarios, préstamos a empresas) maduran en años, mientras sus pasivos (depósitos a la vista, a plazo corto) pueden exigirse mañana.
Solvencia es que el valor de los activos supere al de los pasivos, de modo que quede un colchón de capital propio (patrimonio) para absorber pérdidas. Un banco insolvente tiene un problema de fondo, porque aunque tuviera todo el tiempo del mundo para cobrar sus créditos, lo que recuperaría no alcanzaría para devolver lo que debe.
La transformación de plazos es el núcleo del negocio bancario: captar a corto plazo y prestar a largo. Por eso todo banco es, en algún grado, estructuralmente ilíquido. Diamond y Dybvig (1983) formalizaron esta fragilidad y mostraron que un banco solvente puede caer en una corrida si los depositantes creen que los demás van a retirar sus fondos. En ese caso la expectativa se autocumple, porque el banco debe liquidar activos a precios de remate y esas pérdidas pueden terminar volviéndolo insolvente. Así, un problema de liquidez puede convertirse en uno de solvencia.
La distinción también ordena la respuesta de política. Bagehot (1873) formuló la regla clásica del prestamista de última instancia: el banco central debe prestar con libertad, a una tasa de castigo y contra buenas garantías, a las instituciones solventes que enfrenten una falta transitoria de liquidez. A un banco insolvente no corresponde darle liquidez, porque eso solo posterga y agranda la pérdida. Lo que necesita es recapitalización, venta, intervención o liquidación ordenada.
En la práctica, distinguir ambos casos en medio de una crisis es difícil. El valor de los activos depende de supuestos sobre su cobrabilidad, y un banco en problemas tiene incentivos para presentarse como "solo ilíquido". Por eso la regulación moderna exige por separado requisitos de capital (solvencia) y de liquidez. El marco de Basilea III, por ejemplo, incorporó el coeficiente de cobertura de liquidez (LCR), que obliga a mantener activos líquidos de alta calidad suficientes para resistir 30 días de estrés (BCBS, 2013).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 6 de noviembre de 2026 [bdm-2026-11-06], dedicado precisamente a este tema, Pepe Arias planteó la distinción en términos directos:
"La liquidez es tener efectivo para pagar hoy, eso es liquidez. Y solvencia es tener capital propio para absorber las pérdidas."
El contexto era el caso de Ueno. Según el análisis del programa, la institución no tenía ni liquidez ni solvencia, porque una parte relevante de su cartera eran créditos a empresas vinculadas que resultaban incobrables. Ese diagnóstico pesa más que una simple falta de caja. Si los activos no valen lo que dicen los balances, el capital propio se evapora y la entrega de liquidez de emergencia deja de ser una solución.
El programa comparó la situación con la de los bancos chilenos de comienzos de los 80. En esa crisis, varias instituciones habían concentrado préstamos en empresas de sus propios grupos económicos, y cuando esas empresas cayeron las carteras resultaron irrecuperables. La comparación muestra que el crédito relacionado suele ser la vía por la que un problema que parece de liquidez esconde, en realidad, una insolvencia.
Relación con otros conceptos
La transformación de plazos es la causa estructural del riesgo de liquidez, y el descalce de monedas lo agrava cuando el banco capta en una moneda y presta en otra. Las corridas bancarias son el mecanismo por el que una crisis de confianza convierte la iliquidez en insolvencia. El seguro de depósitos busca cortar ese mecanismo, y la función de prestamista de última instancia del banco central lo complementa.
Por el lado de la solvencia, el concepto se conecta con el apalancamiento y los requisitos de capital (los acuerdos de Basilea), que determinan cuántas pérdidas puede absorber un banco antes de quebrar. Los préstamos relacionados y el riesgo moral explican por qué los dueños de un banco con poco capital propio pueden asumir riesgos excesivos con dinero de los depositantes. Las ventas de liquidación (fire sales) y el riesgo sistémico explican cómo el problema de un banco puede contagiar a los demás.
Fuentes y lecturas
- Bagehot, W. (1873), Lombard Street: A Description of the Money Market, Henry S. King & Co.
- Diamond, D. W. y Dybvig, P. H. (1983), "Bank Runs, Deposit Insurance, and Liquidity", Journal of Political Economy, 91(3), 401–419. https://doi.org/10.1086/261155
- Díaz-Alejandro, C. (1985), "Good-bye Financial Repression, Hello Financial Crash", Journal of Development Economics, 19(1–2), 1–24.
- Freixas, X. y Rochet, J.-C. (2008), Microeconomics of Banking (2.ª ed.), MIT Press.
- Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (2013), Basilea III: Coeficiente de cobertura de liquidez y herramientas de seguimiento del riesgo de liquidez, Banco de Pagos Internacionales.