MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Masa salarial

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La masa salarial es el total de remuneraciones que reciben los trabajadores asalariados de una economía durante un período. No es un salario ni un número de empleos: es el producto de ambos, más una tercera dimensión que suele quedar fuera de la conversación, las horas. En su forma más operativa:

masa salarial = ocupados × horas trabajadas por ocupado × salario por hora

Deflactada por el IPC, esa cifra pasa a ser masa salarial real, y entonces mide algo más concreto que el ingreso nominal: la capacidad de compra agregada que el trabajo pone sobre la mesa cada mes.

En contabilidad nacional corresponde a la remuneración de los asalariados, una de las partidas del PIB medido por el enfoque del ingreso (Sistema de Cuentas Nacionales 2008). Su contraparte es el excedente bruto de explotación, que es —en términos gruesos— las utilidades. De ahí sale el cociente que ha ocupado a la macroeconomía por un siglo: la participación del trabajo en el ingreso. Kaldor (1961) la incluyó entre sus "hechos estilizados" del crecimiento justamente por lo llamativo de su estabilidad en el largo plazo; Karabarbounis y Neiman (2014) documentaron después que esa constancia se rompió, con caídas de la participación laboral en la mayoría de los países desde los años ochenta, y la atribuyeron a la baja del precio relativo de los bienes de capital, que empuja a sustituir trabajo por máquinas.

Se sigue la masa salarial por tres razones distintas, y conviene no mezclarlas.

Como demanda. Es el determinante principal del ingreso disponible de los hogares y, por esa vía, del consumo, la mitad más grande del PIB por el lado del gasto. La teoría del ingreso permanente (Friedman, 1957) sugeriría que el consumo responde al ingreso esperado de toda la vida y no al del trimestre; pero Campbell y Mankiw (1989) estimaron que cerca de la mitad del ingreso agregado llega a hogares que consumen lo que reciben, porque no tienen acceso al crédito para suavizar. Con esa fricción, la masa salarial corriente sí mueve el gasto corriente.

Como costo. Dividida por el producto, la masa salarial se convierte en costo laboral unitario, que es el puente entre el mercado del trabajo y los precios. Si crece al ritmo de la productividad, no genera presión inflacionaria; si corre por delante, la genera (la intuición que Phillips, 1958, documentó como relación empírica y que la macro posterior reescribió en términos de expectativas).

Como diagnóstico. Aquí importa la descomposición, no el total. Una masa salarial que crece porque hay más gente ocupada (margen extensivo) describe una economía distinta de una que crece porque los salarios reales suben con empleo estancado (margen intensivo). Y hay una trampa estadística clásica: cuando se destruyen los empleos peor pagados, el salario promedio sube sin que nadie haya recibido un aumento. El promedio miente; la masa no, porque el empleo perdido le resta.

Dos límites que conviene declarar: la masa salarial cubre asalariados, así que deja fuera el ingreso del trabajo por cuenta propia —en Chile, una porción no menor de los ocupados—, y no incluye transferencias ni ingresos del capital, de modo que no equivale al ingreso de los hogares.

Cómo lo explicó el programa

En el Buenos Días Mercado del 15 de septiembre de 2026, el tema era una aparente contradicción: utilidades corporativas altas conviviendo con una economía débil y con advertencias del Banco Central. La respuesta del panel tuvo dos movimientos.

El primero fue temporal. Las utilidades publicadas son del primer semestre —justamente el período de peor desempeño— y la advertencia del Banco Central mira hacia adelante: son dos relojes distintos, y ponerlos a discutir produce una contradicción que solo existe en la comparación.

El segundo fue de agregación, y ahí entra el concepto: "las empresas son solo una parte de la economía, y la masa salarial —horas trabajadas por el valor de la hora— también ha venido creciendo, y con ella la capacidad de compra". Es la identidad contable puesta a trabajar. Si tanto el excedente de explotación como la remuneración de los asalariados están creciendo, lo que está creciendo es el ingreso agregado, y la fotografía de las utilidades deja de ser una anomalía para volverse una de dos partidas que se mueven en el mismo sentido.

El cierre de Willy Díaz mueve el eje a otro lugar: "me preocupa el nivel de incertidumbre que estamos viviendo más que los datos que ya pasaron". Es una observación sobre la naturaleza del indicador. Tanto las utilidades semestrales como la masa salarial son variables rezagadas —registran decisiones ya tomadas—, mientras que la inversión y la contratación dependen de expectativas. Cuando la incertidumbre sube, las decisiones irreversibles se postergan (Dixit y Pindyck, 1994; Bloom, 2009), y ese aplazamiento aparece primero en el margen extensivo del empleo. Es decir: en la masa salarial de los trimestres siguientes, no en la del que se acaba de publicar.

Relación con otros conceptos

La masa salarial es el numerador de la participación del trabajo en el ingreso, cuyo denominador es el PIB y cuya contraparte es el excedente de explotación. Dividida por el producto da los costos laborales unitarios, la variable que conecta el mercado laboral con la inflación por la vía de la curva de Phillips. Por el lado del gasto alimenta el ingreso disponible y el consumo privado, y su descomposición separa el margen extensivo del empleo (cuántos trabajan) del margen intensivo (cuántas horas y a qué valor), distinción que a su vez obliga a mirar el salario real y no el nominal. Su lectura como indicador rezagado la opone a la incertidumbre económica, que actúa sobre la inversión y el empleo futuros antes de aparecer en cualquier registro contable.

Fuentes y lecturas

  • Naciones Unidas, Comisión Europea, FMI, OCDE y Banco Mundial (2009), Sistema de Cuentas Nacionales 2008, Nueva York. (Definición canónica de "remuneración de los asalariados".)
  • Blanchard, O. (2017), Macroeconomics, 7ª ed., Pearson. (Tratamiento estándar de salarios, costos unitarios y su relación con precios.)
  • Kaldor, N. (1961), "Capital Accumulation and Economic Growth", en F. Lutz y D. Hague (eds.), The Theory of Capital, Macmillan.
  • Karabarbounis, L. y Neiman, B. (2014), "The Global Decline of the Labor Share", The Quarterly Journal of Economics, 129(1).
  • Campbell, J. y Mankiw, N. G. (1989), "Consumption, Income, and Interest Rates: Reinterpreting the Time Series Evidence", NBER Macroeconomics Annual, 4.
  • Bloom, N. (2009), "The Impact of Uncertainty Shocks", Econometrica, 77(3).

Apariciones