Teoría
Mercado secundario y financiamiento de la empresa
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El mercado secundario es el lugar donde se transan instrumentos financieros que ya fueron emitidos: acciones, bonos y cuotas que cambian de dueño entre inversionistas, sin que el emisor participe en la operación. Se distingue del mercado primario, donde el instrumento nace y la empresa sí recibe dinero fresco a cambio de entregar propiedad o deuda: una apertura en bolsa (IPO), un aumento de capital, una colocación de bonos.
La distinción es contable antes que teórica. Cuando una empresa emite acciones nuevas, su balance registra un aumento de patrimonio y una entrada de caja. Cuando dos inversionistas se intercambian acciones ya existentes en la Bolsa de Santiago, la empresa no anota absolutamente nada: cambia el registro de accionistas y nada más. Como resume el manual de referencia en finanzas corporativas, la corporación obtiene efectivo únicamente cuando vende títulos en el mercado primario; las transacciones posteriores ocurren entre terceros (Brealey, Myers y Allen, 2020).
Entonces, ¿para qué sirve el mercado secundario? Su función es la liquidez, y esa liquidez retroalimenta al mercado primario. Nadie financiaría una empresa a treinta años si la única manera de recuperar el dinero fuese esperar treinta años. Poder vender mañana a otro inversionista reduce el retorno que el inversionista exige hoy, y ese menor retorno exigido es un menor costo de capital para la empresa que quiera emitir. Amihud y Mendelson (1986) formalizaron ese canal: los activos con mayor costo de transacción se transan con mayores retornos esperados, es decir, con precios más bajos. La empresa no cobra por la transacción secundaria, pero sí hereda el precio al que podrá emitir la próxima vez.
Hay un segundo canal, informativo: el precio secundario agrega las expectativas dispersas de miles de participantes y funciona como señal para decisiones de inversión, remuneración de ejecutivos y valoración de garantías (Hayek, 1945; Fama, 1970). Un precio alto no le entrega caja a la empresa, pero sí le abarata la caja futura.
Un tercer canal, más discutido, son las recompras de acciones: ahí la empresa sí opera en el mercado secundario, pero como compradora —entregando caja, no recibiéndola—. Es distribución de utilidades, no financiamiento.
Para el ahorrante —el afiliado de un fondo de pensiones, por ejemplo— lo relevante es que su patrimonio se conecta con el desempeño de la empresa por dos vías reales aunque indirectas: los dividendos, que son flujo efectivo que la compañía reparte, y la apreciación del precio, que refleja el valor presente de los flujos futuros esperados (Williams, 1938; Gordon, 1959). Ninguna de las dos requiere que el dinero del comprador llegue a la caja de la empresa.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 31 de agosto de 2026 de Buenos Días Mercado, bajo el tema "El mercado secundario no financia a la empresa", el panel desarmó un argumento que circula seguido en la discusión previsional: que las empresas se enriquecen cuando sube el precio de sus acciones y que, por lo tanto, el ahorro de los trabajadores estaría "regalándoles" recursos.
Willy Díaz lo cortó por lo concreto: "ni un peso de esa transacción llega a la empresa". El precio se forma entre un accionista que vende y otro que compra; la compañía no es parte del contrato.
El programa completó el argumento por el lado que sí existe: lo que conecta el desempeño de la empresa con el fondo del afiliado son los dividendos, que van directo a la cuenta individual, y el mayor precio de la acción cuando a la empresa le va bien. La corrección es útil precisamente porque no niega la conexión —existe— sino que la ubica donde corresponde, en el flujo de utilidades y en la revalorización, y no en un supuesto traspaso de caja desde el fondo hacia la compañía.
Relación con otros conceptos
Este concepto es la puerta de entrada al costo de capital: el precio secundario determina la tasa a la que la empresa podrá emitir en el primario, de modo que la bolsa disciplina el financiamiento sin financiarlo directamente. Se conecta con la hipótesis de mercados eficientes, que explica por qué ese precio contiene información y no solo ruido, y con la prima de liquidez, que cuantifica cuánto exige de más un inversionista por un activo difícil de vender.
Por el lado del ahorrante, enlaza con la política de dividendos y con el resultado de irrelevancia de Modigliani-Miller, que ayuda a ver por qué repartir o retener utilidades no crea valor por sí solo. Y en el debate chileno se cruza con el sistema de capitalización individual y el rol de los inversionistas institucionales: los fondos de pensiones son, en la práctica, el principal comprador del mercado local, lo que hace que la profundidad del mercado secundario y el costo de financiamiento de las empresas chilenas estén más ligados de lo que la separación conceptual sugiere.
Fuentes y lecturas
- Brealey, R., Myers, S. y Allen, F. (2020), Principles of Corporate Finance, 13ª ed., McGraw-Hill. El capítulo introductorio distingue mercado primario y secundario; los capítulos de financiamiento tratan la emisión de acciones.
- Amihud, Y. y Mendelson, H. (1986), "Asset Pricing and the Bid-Ask Spread", Journal of Financial Economics, 17(2), 223-249. El paper que vincula liquidez del secundario con costo de capital.
- Fama, E. (1970), "Efficient Capital Markets: A Review of Theory and Empirical Work", The Journal of Finance, 25(2), 383-417.
- Mishkin, F. (2019), The Economics of Money, Banking and Financial Markets, 12ª ed., Pearson. Tratamiento de libro de texto sobre la función de los mercados secundarios en el sistema financiero.
- Modigliani, F. y Miller, M. (1958), "The Cost of Capital, Corporation Finance and the Theory of Investment", The American Economic Review, 48(3), 261-297.