Teoría
Plazo del crédito y carga financiera mensual
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un crédito hipotecario a cuota fija (sistema francés) reparte una deuda P en n cuotas iguales a una tasa periódica i. La cuota es el inverso del factor de una anualidad:
cuota = P · i / (1 − (1 + i)^−n)
De esa fórmula —el resultado de valor presente que cualquier manual de finanzas corporativas desarrolla en su capítulo inicial (Brealey y Myers)— se desprenden dos hechos que suelen confundirse.
El primero: alargar el plazo baja la cuota, pero con rendimientos decrecientes y un piso infranqueable. Cuando n → ∞, la cuota converge a P · i, el puro pago de interés de una perpetuidad. Ese piso es el límite duro de la política de plazos: ningún alargamiento reduce la carga mensual por debajo del interés corriente. En la práctica, pasar de 20 a 30 años recorta la cuota cerca de un 20% a tasas de 4% real; pasar de 30 a 40 años recorta apenas un 15% adicional. El instrumento se agota rápido.
El segundo: plazo y tasa no son sustitutos, sino que interactúan. Mientras más baja la tasa, menor es el peso del interés en la cuota y menos gana el deudor por estirar el plazo; y a la inversa, el alargamiento rinde más cuando la tasa es alta. Por eso una reforma que mueve ambas variables a la vez no suma sus efectos linealmente.
Por qué importa la cuota y no el monto: la restricción que enfrenta un hogar no es el precio de la vivienda sino el flujo mensual comprometido. Los bancos racionan por carga financiera sobre ingreso (habitualmente 25-30%), un umbral que opera como corte binario: bajo él se aprueba, sobre él se rechaza, sin importar cuánto se esté dispuesto a pagar de tasa. Es el racionamiento por cantidad que formalizaron Stiglitz y Weiss (1981) para mercados con información asimétrica: subir el precio del crédito empeora la cartera por selección adversa, así que el prestamista prefiere cortar por volumen. De ahí que una caída de la cuota tenga un margen extensivo —familias que cruzan el umbral y recién ahí califican— además del margen intensivo obvio de pagar menos.
La contracara es que el plazo desplaza consumo, no lo crea. Una cuota menor durante más años implica más interés total pagado en términos reales, y en un crédito indexado a UF esa diferencia no la licúa la inflación. La justificación teórica del alargamiento no es que abarate la vivienda, sino que alinea el perfil de pagos con el perfil de ingresos del ciclo de vida (Modigliani y Brumberg, 1954): un hogar joven con ingreso creciente está mejor pagando menos hoy aunque pague más en total.
Del lado de la oferta, el plazo que un mercado puede ofrecer depende de qué tan larga sea la deuda que alguien esté dispuesto a financiar. Un banco que presta a 30 años necesita calzar esa duración (Macaulay, 1938) con pasivos igualmente largos: aseguradoras de rentas vitalicias, fondos de pensiones, tenedores de bonos de largo plazo. Cuando ese ahorro institucional se contrae, la parte larga de la curva se empina y los originadores acortan plazos —no por prudencia comercial, sino porque no tienen con qué fondear el tramo final.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 10 de septiembre de 2026, bajo el tema "Los tres efectos concretos del FONAVI: plazo, tasa y pie", el panel descompuso la propuesta exactamente en las tres palancas del párrafo anterior: más profundidad del mercado devolvería los créditos a 30 años en un mercado hoy parado en 20, con una caída de tasas estimada por Hacienda de 4,1%-4,4% a 3,1%-3,4% —niveles previos a los retiros previsionales— y un pie exigido que baja a 10%, del cual la familia aporta 7% ahorrado en hasta 30 meses y el Estado el 3% restante, para primera vivienda de hasta 6.000 UF.
El ejemplo cerró en el número que importa. Sobre un departamento de 4.000 UF, el dividendo cae de $780.000 a $615.000. En palabras de Pepe Arias: "el dividendo es de 615 en vez de 780, o sea, es una tremenda diferencia".
Vale la pena descomponer ese 21%, porque las tres palancas no tiran para el mismo lado. Sobre el mismo capital, pasar de 20 a 30 años aporta cerca de −20%; la caída de tasa suma otro −14% aproximado. Pero bajar el pie de 20% a 10% agranda la deuda de 3.200 a 3.600 UF —un 12,5% más— y eso empuja la cuota hacia arriba. El neto es el ~21% que citó el panel. La palanca del pie no alivia la carga mensual: ataca otra restricción, la del ahorro previo acumulado, que es la que efectivamente bloquea al hogar joven sin patrimonio.
La frase "meter sobre la línea de flotación a familias que hoy no califican" es el margen extensivo en lenguaje de radio. Cuánto vale ese margen depende de cuánta gente esté densamente agrupada justo encima del umbral de carga financiera, un dato que la aritmética de la cuota no entrega.
Relación con otros conceptos
La carga mensual conecta la restricción de liquidez del hogar con la profundidad del mercado de capitales: el plazo disponible es un precio que fija la estructura de vencimientos del ahorro nacional, no una decisión del banco. De ahí el vínculo con el calce de duración, con el ahorro previsional como fondeo de largo plazo y con el efecto de los retiros sobre la curva de tasas.
Hacia el otro lado, todo alivio de crédito enfrenta la elasticidad de la oferta de vivienda: si el stock no responde, el poder de compra adicional se capitaliza en el precio y el beneficiario final es el vendedor, no el comprador (Glaeser, Gottlieb y Gyourko, 2013). También toca la elección óptima de contrato hipotecario —plazo, indexación y fijación de tasa como cartera de riesgos del hogar (Campbell y Cocco, 2003)— y el racionamiento crediticio como mecanismo de exclusión distinto del precio.
Fuentes y lecturas
- Brealey, R., Myers, S. y Allen, F., Principles of Corporate Finance, McGraw-Hill. (Anualidades, valor presente y el factor de la cuota.)
- Stiglitz, J. y Weiss, A. (1981), Credit Rationing in Markets with Imperfect Information, American Economic Review 71(3).
- Modigliani, F. y Brumberg, R. (1954), Utility Analysis and the Consumption Function, en Kurihara (ed.), Post-Keynesian Economics, Rutgers University Press.
- Campbell, J. y Cocco, J. (2003), Household Risk Management and Optimal Mortgage Choice, Quarterly Journal of Economics 118(4).
- Glaeser, E., Gottlieb, J. y Gyourko, J. (2013), Can Cheap Credit Explain the Housing Boom?, en Glaeser y Sinai (eds.), Housing and the Financial Crisis, University of Chicago Press.
- Banco Central de Chile, Informe de Estabilidad Financiera (semestral). (Carga financiera de los hogares y condiciones del mercado hipotecario local.)